Qué es y cómo actúa la CIAF, la comisión tras los accidentes ferroviarios que preside un zaragozano
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios se encargará de la investigación técnica del suceso ocurrido en Adamuz
La investigación técnica de los grandes accidentes ferroviarios en España recae en un organismo poco conocido, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Este ente es el encargado de analizar qué ocurre cuando se produce un siniestro grave en la red ferroviaria y de extraer conclusiones que permitan evitar que hechos similares vuelvan a repetirse. Al frente de la comisión se encuentra actualmente Ignacio Barrón de Angoiti, presidente de la CIAF y natural de Zaragoza.
La CIAF fue creada en diciembre de 2007 con el objetivo de investigar desde un punto de vista estrictamente técnico los accidentes graves y las incidencias relevantes que se produzcan en el ámbito ferroviario. Su misión es identificar las causas de los sucesos y formular recomendaciones orientadas a mejorar la seguridad del transporte ferroviario. Estas conclusiones se basan en el análisis detallado de los hechos, los sistemas implicados y los factores humanos, técnicos u organizativos que hayan podido influir.
Aunque se trata de un organismo independiente en el ejercicio de sus funciones, la comisión está adscrita orgánicamente al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, en concreto a su subsecretaría. Desde la propia CIAF se subraya de forma expresa su independencia funcional respecto a la autoridad responsable de la seguridad ferroviaria y de cualquier otro regulador del sector. La normativa establece que ni el personal ni los miembros del pleno pueden solicitar ni aceptar instrucciones de entidades públicas o privadas durante el desarrollo de las investigaciones.
La comisión también destaca su autonomía en aspectos como su organización interna, su estructura jurídica y su capacidad de decisión, así, se mantiene al margen de los intereses de los administradores de infraestructuras o de las empresas ferroviarias. Antes de la creación de la CIAF, estas investigaciones eran asumidas por la entonces Dirección General de Ferrocarriles, hoy denominada Dirección General del Sector Ferroviario.
PRESIDENTE DE LA CIAF
El presidente de la CIAF es Ignacio Barrón de Angoiti, ingeniero con una dilatada trayectoria profesional y 41 años de experiencia en Renfe, compañía en la que llegó a dirigir el área internacional y la oficina con sede en Bruselas.
En cuanto a su funcionamiento, cuando se produce un accidente grave se constituye un equipo de investigación formado por un investigador encargado y, en su caso, por otros investigadores designados, todos ellos con la obligación de actuar de manera independiente. La CIAF trabaja de forma colegiada a través de su pleno, integrado por el presidente, cinco vocales (uno de los cuales ejerce como vicepresidente) y un secretario, que participa en las reuniones con voz pero sin voto.
Tras la fase de análisis, el equipo elabora una propuesta de informe técnico que se eleva al pleno para su aprobación como informe final. Este documento puede incluir recomendaciones de seguridad dirigidas a los agentes implicados en el sistema ferroviario. El informe debe hacerse público en el plazo más breve posible, con un límite general de 12 meses desde la fecha del suceso. En ningún caso determina culpas o responsabilidades, y es completamente independiente de cualquier procedimiento judicial que pueda estar en marcha.
Los datos de actividad reflejan la carga de trabajo del organismo. Hasta el pasado mes de octubre, en 2024 se habían notificado 128 sucesos ferroviarios, de los cuales 81 fueron considerados accidentes y 20 correspondieron a descarrilamientos. Desde que existen registros, en 2008, ese año fue el que acumuló un mayor número de incidentes. En la actualidad, la CIAF mantiene abiertas seis investigaciones.
La comisión también ha estado en el centro del debate público en investigaciones importantes, como el accidente del tren Alvia en Santiago de Compostela en 2013, que causó 80 fallecidos y más de 150 heridos. En aquel caso, la Agencia Ferroviaria Europea cuestionó la independencia del análisis realizado y consideró que no se habían abordado adecuadamente las causas de fondo del siniestro. Pese a las peticiones de reapertura, la CIAF sostuvo que no existían nuevos datos que justificaran una nueva investigación técnica. Aquella actuación sigue siendo objeto de controversia y forma parte de un procedimiento que ha llegado hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

