El relato delirante de un asesino de Zaragoza: "Me arrojaban piedras por ser cojo y por haber robado un skate"

Se trata del informe psicológico del hombre de origen dominicano que apuñalaba mortalmente a otro hombre el pasado mes de abril en la calle San Rafael de la ciudad de Zaragoza.
Imagen de otra intervención policial reciente en Zaragoza / HOY ARAGÓN

Tras asestar una puñalada mortal en el tórax a su víctima, el acusado explicó a la Policía Nacional que lo hizo porque, según él, estaba siendo perseguido por “unos hombres de amarillo que le tiraban piedras”. Aseguró incluso haberlos identificado y reconoció que esa supuesta persecución fue el detonante que le llevó a sacar el cuchillo que portaba “para defenderse”. Sin embargo, afirmó no recordar haber herido a nadie.

Este es el testimonio que el mismo asesino aportó el día del crimen y que así aparece recogido en el informe forense del IMLA, donde se detalla al milímetro la capacidad asesina de este hombre, que incluso llegó a invitar a varios chupitos al que después acabó siendo su víctima. 

Según dicho informe, el autor del crimen, natural de la República Dominicana y que reside en España desde hace más de 17 años, tiene reconocida una discapacidad del 68% por inteligencia límite y trastorno mental. El citado informe incluso va más allá: hay un posible diagnóstico de esquizofrenia paranoide con un historial de abuso de sustancias de larga evolución.

En el escrito, al que ha tenido acceso HOY ARAGÓN en exclusiva, se explica que llevaba cerca de 10 años entrando y saliendo de programas de desintoxicación sin éxito. Consumidor de cocaína, anfetaminas, alcohol y marihuana, la vida de el autor del apuñalamiento a las puertas de un bar con un conflictivo historial en la calle San Rafael, en Delicias, ha estado ligada a las adicciones.

En la entrevista que mantuvieron con él, una vez detenido, expresó algunas ideas delirantes y paranoides en relación a una animadversión que tiene hacia la comunidad dominicana. Piensa que van a por él y se siente vulnerable ya que tiene una pronunciada cojera.

Además, incluye un nuevo relato sobre la comunidad nicaragüense, que identifica como los individuos que le persiguieron tras el presunto homicidio que se le imputa. Cuando los forenses le preguntaron por este cambio, respondió inicialmente "porque sí". Y tras unos segundos de duda, construyó un episodio en el que relató que se encontró un skateboard abandonado cuyo propietario era un nicaragüense.

A partir de ahí, "advierte" que le va a ocurrir algo malo y decide empezar a llevar un cuchillo para defenderse. Durante la entrevista, los forenses no lo consideran violento y controla sus impulsos, incluso bajo presión, pero no descartan que, drogado o bebido, pierda ese control, como pudo pasar aquel día en la calle San Rafael.

Recuerda todo lo que pasó en el bar pero no lo que sucedió al salir

Respecto a la fecha del homicidio, afirmó que entró al local sin la intención de encontrarse con nadie en particular, y que se dejó abordar por el fallecido y aceptó la invitación a una bebida. Conversaron y bebieron sentados a una mesa. Durante la conversación, el fallecido le retó a un pulso, el cual venció y tras ver el estado de ebriedad en el que se encontraba el fallecido decidió abandonarle y marcharse. "Ni me echaron ni luego tuve conflicto alguno", explicó al preguntarle con el apuñalamiento.

"No tuve ningún problema con él; si yo no me sé tu nombre, ni tú el mío, cómo vamos a discutir?", les decía a los agentes policiales durante su declaración. Nada recuerda del rato que estuvieron fuera del local y donde sucedió todo. A partir de ahí su discurso fue éste: "Unos nicaragüenses me perseguían y me arrojaban piedras, por ser cojo y haber robado un skate, así que saqué un cuchillo para defender mi pierna. Después, me arrestaron", sentencia.

Los forenses, teniendo en cuenta estas respuestas del agresor, defendido en la actualidad por los letrados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcén, llegaron a la conclusión de que estaban ante un individuo con una enfermedad mental grave que interfiere directamente con los factores neurobiológicos de la imputabilidad, la cognición y la volición, es decir, la intención de apuñalarlo. Sus delirios y manías persecutorias, dicen, no le hacen exento de tener una plena conciencia de los hechos. 

El citado informe finaliza diciendo que si finalmente fuese condenado, sugieren la posibilidad de la aplicación de medidas de seguridad en un centro psiquiátrico penitenciario. "No consideramos que haya capacidad de reinserción en medio penitenciario convencional", concluyen los forenses autores de este informe.

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