La residencia de Villafranca tenía las licencias oportunas y cumplía con toda la normativa antiincendios
La residencia psicogeriátrica Jardines de Villafranca, escenario del trágico incendio que este viernes cobró la vida de diez personas y dejó a otras dos heridas, cumplía con todas las normativas vigentes y contaba con las licencias necesarias para su funcionamiento, según ha confirmado el Departamento de Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón.
Tras llevar a cabo una revisión exhaustiva, el Departamento de Bienestar Social ha verificado que el centro, situado en la localidad de Villafranca de Ebro, dispone de toda la documentación en regla, incluyendo la licencias de actividad tanto de carácter municipal como las expedidas por el Gobierno de Aragón y el certificado de mantenimiento de instalaciones de protección contra incendios, con una revisión realizada en febrero de 2023.
Este cumplimiento garantiza que la residencia estaba operando dentro del marco legal exigido para centros de atención a personas mayores, incluyendo las medidas de seguridad antiincendios.
Ratio de personal conforme a los estándares
Además, la residencia cumplía con la ratio de personal recomendado por los técnicos para garantizar el cuidado y seguridad de los residentes. Según los estándares, se aconseja la presencia de al menos un trabajador por cada 35 residentes durante el turno nocturno. En el momento en que se produjo el incendio, había dos trabajadoras para los 69 usuarios presentes, en un centro con capacidad para 72 plazas.
A pesar de cumplir con todos los requisitos y de haber pasado las inspecciones necesarias, la tragedia ha puesto en el foco la vulnerabilidad de los residentes, especialmente en situaciones de emergencia.
El Gobierno de Aragón ha reiterado su compromiso con la seguridad en centros asistenciales y ha asegurado que se investigarán a fondo las circunstancias que llevaron al devastador incendio.
Investigación en curso por parte de la Guardia Civil
Mientras tanto, la Guardia Civil continúa con las investigaciones para esclarecer las causas del incendio. Las primeras hipótesis sugieren que el fuego podría haberse originado en una habitación donde una residente fumaba mientras recibía oxígeno, lo que habría provocado una rápida propagación del fuego y del humo.
La combinación de licencias en regla, normativas antiincendios vigentes y personal suficiente pone de relieve que, aunque el centro cumplía con todos los requisitos legales, las condiciones reales de emergencia pueden superar las previsiones.
Este trágico suceso ha generado consternación tanto en la comunidad local como entre los familiares de los residentes, y ha abierto un debate sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en centros que atienden a personas en situación de alta vulnerabilidad.

