Las claves que maneja la Guardia Civil sobre el cadáver calcinado de un pueblo de Zaragoza
La Guardia Civil investiga como homicidio el hallazgo de un cadáver calcinado junto a un parque fotovoltaico en el término municipal de Plasencia de Jalón (Zaragoza), en un paraje conocido como La Lomaza, a unos tres kilómetros del casco urbano de este municipio de la comarca de Valdejalón. El caso ha conmocionado a la zona, no solo por la violencia de los hechos, sino también por la identidad de la víctima y las circunstancias en las que fue encontrado el cuerpo.
Un hallazgo en una zona aislada
Los hechos se conocieron el martes 2 de diciembre, sobre las 10.15 horas, cuando el Centro Operativo de la Guardia Civil recibió una llamada alertando de la presencia de un cuerpo inerte en una zona próxima a unas instalaciones de energía solar. Hasta el lugar se desplazaron de inmediato dos patrullas del puesto de Épila, que confirmaron la existencia de un cadáver calcinado.
El cuerpo apareció en un entorno alejado y poco transitado, utilizado en los últimos años para la implantación de parques fotovoltaicos y eólicos. Solo los trabajadores de estas instalaciones y algunos ganaderos o apicultores frecuentan este paisaje de fincas y caminos rurales. Precisamente fueron varios empleados de la empresa Levitec, encargada de la gestión de las renovables de la zona, quienes se toparon con el cadáver y dieron la voz de alarma.
El lugar presentaba señales claras de fuego reciente: piedras ennegrecidas, restos de troncos medio calcinados y matorral quemado. A unos 300 metros del cuerpo se localizó también un vehículo completamente calcinado, que pertenecía a la víctima y que, según las primeras impresiones, habría sido estacionado de forma deliberada tras unos arbustos para dificultar su visibilidad.
Identificación de la víctima y resultado de la autopsia
En un primer momento solo se pudo determinar que se trataba de un varón de mediana edad, pero la autopsia practicada en el Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) permitió confirmar su identidad. Se trata de un joven de 29 años, vecino de Urrea de Jalón, conocido en la zona por el apodo de “Beny”, cuya desaparición había sido denunciada días atrás.
La autopsia ha certificado oficialmente que se trata de un homicidio, extremo que ha sido confirmado por la Guardia Civil. El fallecido deja huérfanos a cuatro hijos y a un quinto bebé que estaba en camino, un dato que ha incrementado el impacto emocional de la noticia entre familiares, amigos y vecinos de su localidad.
Escenario del crimen y trabajo de los investigadores
La investigación se centra ahora en reconstruir qué ha ocurrido en las horas previas a la muerte del joven y cómo fue trasladado hasta ese punto de La Lomaza. La zona combina fincas agrícolas, granjas y colmenares con amplias superficies ocupadas por parques de placas solares, rodeados por vallas y protegidos por cámaras de videovigilancia.
No obstante, la mayoría de estos dispositivos se orientan hacia el interior de los recintos y a los accesos de las instalaciones, por lo que está por determinar si alguna de esas cámaras ha captado imágenes relevantes para la investigación.
El vehículo calcinado del joven, sin rastro ya del color original de su carrocería, se encontraba oculto parcialmente entre la vegetación. En su interior, reducido a un amasijo de hierros, los agentes de Criminalística de la Guardia Civil han trabajado durante horas, por segundo día consecutivo, en la recogida de indicios, restos y posibles pruebas. Entre ellos, una pala localizada dentro del turismo, cuya relevancia deberá aclarar la investigación.
En el terreno, una finca yerma, no se apreciaban a simple vista marcas llamativas de rodadas, lo que añade más incógnitas a la llegada del vehículo y a los posibles movimientos antes del incendio. Pese a que el entorno es de difícil acceso, los caminos rurales permiten la circulación de vehículos, tras pasar por una zona conocida como La Venta, cruzar dos puentes y dejar atrás las vías del tren.
Secreto de sumario y pesquisas abiertas
Hasta el lugar de los hechos se desplazó también la comitiva judicial, encabezada por el titular de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia número 1 de La Almunia de Doña Godina, que se encontraba en funciones de guardia cuando se tuvo conocimiento del caso. El juez ordenó el levantamiento del cadáver y decretó el secreto de sumario para proteger las pesquisas en marcha.
La investigación la lleva el Equipo Territorial de Policía Judicial de Zaragoza, que intenta encajar todas las piezas: la desaparición del joven, su relación con el lugar donde apareció, el posible uso del vehículo, los restos del incendio y cualquier rastro que permita identificar a los responsables.
Por el momento, no hay detenidos, aunque la Guardia Civil trabaja con la hipótesis de que se trata de un homicidio planificado, dada la elección del enclave, el uso del fuego para intentar borrar pruebas y la aparente intención de ocultar el coche.
Un caso rodeado de incógnitas
La muerte de este joven vecino de Urrea de Jalón ha generado una profunda consternación en la comarca de Valdejalón, donde era conocido y tenía arraigo. Mientras la familia reclama respuestas, los investigadores tratan de esclarecer qué hay detrás de este crimen: si se trata de un ajuste de cuentas, de un conflicto previo o de otros motivos aún por determinar.
A la espera de que avance la instrucción y se levante el secreto de sumario, la Guardia Civil continúa recabando datos, analizando los restos y revisando posibles grabaciones en las inmediaciones. La clave estará en reconstruir minuto a minuto las últimas horas de vida de la víctima y el recorrido que le llevó desde su entorno habitual hasta ese paraje apartado de La Lomaza, convertido hoy en escenario de uno de los casos más inquietantes de los últimos meses en la provincia de Zaragoza.








