El delincuente que se libró de una condena por asesinato y que 'insiste' en volver a prisión

Pablo Canales sale de la cárcel este lunes para hacer frente a 20 años de condena por dar una paliza a su padre
Imagen de uno de los vídeos que los agentes grabaron en el momento de la 'bronca' de Canales/Cedida a H.A.
Imagen de uno de los vídeos que los agentes grabaron en el momento de la 'bronca' de Canales/Cedida a H.A.

En abril de 2017, siendo el principal acusado por el asesinato de Eduardo Montori, alias 'Falconeti', Pablo Miguel Canales le dijo al juez textualmente: "No se donde está la cabecica de Eduardo"

Sucedió en 1996 en Ejea de los Caballeros; Montori y Canales se conocían porque ambos se dedicaban a lo mismo, el trapicheo de drogas. Años después, en el juicio en la Audiencia Provincial de Zaragoza, no se encontraron pruebas suficientes para incriminar a Canales.

Y todo ello a pesar del trabajo de la Guardia Civil y de alguna huella del acusado que lo implicaba con el crimen y lo situaba en la escena cuando Montori fue salvajemente torturado. Se encontró su cuerpo pero faltaba algo, su cabeza.

Lo que si que quedó claro en aquellas vistas y con un Canales desafiante ante el jurado fue que estaba allí cuando mataron a su 'amigo' Eduardo. No quedó demostrado que lo hiciese pero si que lo vio y pudo saber quien lo había hecho.

La vida de Canales, más encerrado que en libertad

Fue entonces, hace ya ocho años, cuando en los medios de comunicación comenzó la notoriedad de este delincuente que ya por entonces iba acumulando detenciones y pequeñas condenas por droga. 

Una vida delictiva que ha perseguido a este vecino de Ejea de los Caballeros y que ha hecho que pasase más años de su vida en prisión que en libertad. Un delincuente ya demasiado común y con el que, desgraciadamente, la Guardia Civil y Policía Local de Ejea, ya han tenido demasiados encuentros. 

El último la madrugada del 16 de mayo de 2024, exactamente entorno a la una y cuarto. Fue Juan Pablo, su padre, quien llamó a la Guardia Civil aterrado y explicando que su hijo le estaba dando una paliza. 

"¿Guardia Civil? Como si sois el maestro armero"

Viendo el panorama, con un Canales atrincherado en su casa, que recibió a los primeros agentes que llegaron a casa de su padre en calzoncillos, con una camiseta interior de tirantes y un cuchillo de más de 20 centímetros de longitud en la mano.

A sus más de 50 años, Canales sacó su habitual agresividad para recibir a guardias y policías locales de Ejea de los Caballeros. "No voy a abrir la puerta a nadie; iros a la mierda".

"Me suda la polla Guardia Civil ni hostias... Como si es el maestro armero", fueron algunas de las frases que Pablo dedicó a los agentes, incluido el grupo de la USECIC, una unidad especial de intervención de la Benemérita que acudió al comprobar que la detención no iba a ser fácil.

Juan Pablo, el padre del protagonista de  esta violenta historia, salió en pijama al rellano explicando a su hijo que él les había llamado y, a su vez, diciendo a los policías que no aguantaba más y que temía por su vida.

Que llevaba días padeciendo esta tortura violenta por parte de su hijo y que si no había denunciado antes era por miedo a represalias de éste. Canales hijo cerró en ese momento la puerta dejando también a su progenitor fuera y comenzó su atrincheramiento en casa.

Parapetado detrás de varios muebles, con cuchillos en las manos y una agresividad inusitada, Canales se defendió hasta que los agentes optaron por el uso de una táser, pudiendo reducirle sin que se produjesen más daños a terceros.

Hoy en la sala de lo penal número 12 del Palacio de Justicia, Pablo saldrá de nuevo de la prisión de Zuera para sentarse, también de nuevo, en el banquillo y hacer frente a 20 años de prisión que pide Fiscalía por los innumerables delitos que cometió aquella madrugada.

Llevarán su defensa Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, que tratarán de minimizar la condena. Mientras Canales escuchará los cargos probablemente si recordar apenas lo que pasó aquella madrugada.

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