Esta es la pena que un juez impuso a una mujer que robó a una octogenaria en su propia casa: no admitió recurso

Victima y acusada se conocieron en el hospital, mientras la mujer de 80 años estaba ingresada, y acabó contratándola como asistenta en su casa
Imagen de los objetos que la Policía Nacional encontró tras detener a otra cuidadora/PN
Imagen de los objetos que la Policía Nacional encontró tras detener a otra cuidadora/PN

Se conocieron en el hospital; la víctima, de 80 años de edad, comenzó a entablar amistad con Y.C., la acusada, hasta el punto de abrirle la puerta de su casa y contratarle para que realizase algunas tareas del hogar.

Estuvo trabajando en la vivienda de la víctima desde primeros de julio a primeros de septiembre de 2021. La mujer octogenaria vivía sola en una vivienda en el Paseo de la Constitución en Zaragoza. El Juzgado de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Zaragoza consideró en su sentencia que todo se basó en la confianza que se había generado entre ambos.

La víctima declaró ante la Policía Nacional que no recibía visitas y que no había otras limpiadoras; que las llaves de su vivienda solo las tenía ella y su portera. Dijo también que la acusada limpiaba toda la casa, también la habitación en la que guardaba las joyas y que ella no la vigilaba.

 Aprovechándose de estas circunstancias y de la confianza que la víctima tenía depositada en ella, se apoderó de una sortija con brillante y de una cadena Cartier de oro que la mujer octogenaria guardaba en su domicilio, así como de 3.000 euros que había extraído de su cuenta corriente en dos extractos, uno de mil euros y otro de dos mil, con siete días de diferencia.

 La acusada vendió la cadena Cartier de oro en un establecimiento en la Avenida San José casi un mes después de haber dejado de trabajar para la víctima. Lo hizo por un importe de 868 euros, cadena que  tras las investigaciones policiales fue localizada, recuperada, y devuelta a su legítima propietaria.

La pareja de la acusada llegó a declarar en el juicio que la cadena era suya y que la tenía ya desde antes de venir a España, pero la magistrada no le creyó. Había un interés personal al ser pareja y nada se había dicho al respecto en todo el proceso de instrucción.

Un año de cárcel por robar más de 4.000 euros en su casa

Una falsa amistad con el propósito principal de cometer un robo en la vivienda de su supuesta amiga. De hecho, la magistrada consideró que urdió dicha relación con un solo propósito. En el juicio le impuso a la presunta ladrona una pena de un año de prisión, la mitad de la prevista para el delito de hurto, que es de 6 a 18 meses de cárcel. Estimó esta pena como razonable  atendiendo al valor de lo sustraído: 350 euros la sortija, 3.000 euros en metálico y la cadena de oro que fue vendida por 868 euros y posteriormente recuperada.

La defensa de la acusada, dirigida por los letrados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, consideraron que en la sentencia que emitió la jueza se vulneraba el principio de presunción de inocencia porque no existía prueba de cargo suficiente, objetiva y concluyente que la justificase, no siendo suficiente el testimonio de la denunciante.

La desaparición de joyas y dinero quedó acreditada, dice la jueza, con la declaración de la víctima, a quien la magistrada dio plena credibilidad, que explicó de manera detallada de dónde tenía las joyas, la procedencia de cada una de ellas y cómo, a raíz de un incidente con la acusada, que trabajaba en su casa realizando la limpieza, le dijo que no volviera más. Tras echarla, fue a comprobar si estaban las joyas, y no las encontró.

Una condena de un año que no ha sido revocada al no atender la jueza el recurso de los abogados de la acusada. Al final, cumplirá un año de prisión por no llevarse, tras ganarse su confianza, 4.000 euros de casa de una octogenaria que vivía sola y que conoció a su presunta ladrona en el hospital.

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