La Nochevieja Anticipada de San Esteban de Litera terminó en horror: apuñalamiento, encierro y un cadáver tras la puerta

La noche en que el pueblo esperaba brindar, acabó con sirenas, cordones policiales y una herida colectiva difícil de cerrar.
La Guardia Civil en la calle donde se atrincheró el agresor, que terminó siendo hallado muerto / El Diario de Huesca

Lo que debía ser una de las veladas más alegres del año en San Esteban de Litera se convirtió en un episodio que marcará para siempre al municipio. La Nochevieja Anticipada, orgullo local desde hace 17 años, quedó ensombrecida por una agresión brutal y un final trágico que nadie podía imaginar al caer la tarde del sábado.

Todo comenzó con un gesto cotidiano: estar esperando en un restaurante. Eran aproximadamente las ocho cuando uno de los técnicos de la Orquesta Atalaia, recién terminada la instalación del sonido, se tomó un breve descanso. A su lado, un vecino del pueblo —recién llegado hacía un año y con un historial lleno de antecedentes y altercados previos— intercambió unas palabras con el técnico de la orquesta.

En ese momento se desencadenó todo. Un testigo reconoce a HOY ARAGÓN, a través del teléfono, que fue un "comentario sin maldad", apenas una broma. Pero el agresor, conocido ya por su carácter 'explosivo' y por varios roces con otros vecinos, reaccionó de forma fulminante.

Ni un minuto pasó. Cogió un cuchillo que estaba en la misma mesa y se lo clavó sin pensarlo”, relata el mismo testigo que presenció la escena a pocos metros. "Nadie entendía qué había pasado", insiste.

El técnico de la orquesta cayó herido mientras quienes estaban cerca intentaban contener la hemorragia y llamar una ambulancia. El agresor, en cambio, salió huyendo hacia su domicilio a apenas unos metros del local. Allí comenzó la segunda parte de esta historia: un encierro inquietante que mantuvo al pueblo en vilo durante horas.

Un hombre conflictivo… y un silencio perturbador

Según varios testigos, y como adelantó EL DIARIO DE HUESCA, el presunto atacante había llegado a San Esteban procedente de Cataluña. En el pueblo, cuentan varios vecinos, ya se había mostrado hostil en distintas ocasiones. “Siempre buscaba lío. Era cuestión de tiempo que pasara algo”, señala un testigo del apuñalamiento y vecino del municipio. De hecho, se insinuaba en el pueblo que se instaló allí intentando dejar atrás antecedentes judiciales previos.

Tras la agresión, corrió a su vivienda, se encerró y no volvió a responder a nadie. La Guardia Civil, desplazada de inmediato, trató de establecer contacto durante la noche del sábado y gran parte del domingo. Ni gritos, ni golpes, ni llamadas desde la puerta: nada. Era un silencio raro, casi inquietante. Ni un movimiento dentro, ni un ruido.

El desenlace: una entrada forzada y un hallazgo sin respuestas

Al no obtener respuesta y ante el riesgo de que se encontrara armado o en plena crisis, los agentes solicitaron permiso judicial para entrar por la fuerza. Una unidad especializada derribó la puerta a primera hora del domingo. Dentro, encontraron al hombre muerto. Las circunstancias del fallecimiento aún están bajo investigación, pero lo que ya es seguro es que se encontraba solo.

Mientras tanto, la víctima del apuñalamiento continúa recuperándose en el Hospital de Barbastro, donde los médicos creen que se salvará pese a la gravedad inicial de la herida. En un principio, la gran inquietud es si el apuñalamiento habría perforado algún órgano vital. No ha sido así.

Lo ocurrido ha dejado a San Esteban sumido en un estado de shock. La fiesta más emblemática de la localidad terminó de la peor manera: una discusión insignificante, un cuchillo, un encierro silencioso y un cuerpo sin vida detrás de una puerta cerrada. La noche en que el pueblo esperaba brindar, acabó con sirenas, cordones policiales y una herida colectiva difícil de cerrar.

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