En libertad un hombre acusado de violación en una conocida hamburguesería de Zaragoza
Había un "flirteo" o "tonteo" entre ambos que ambos admitieron con cierta normalidad. El tres de febrero de 2024 sobre las once de la noche, ella fue a cambiarse al vestuario de la hamburguesería de la Avenida de Madrid donde trabajaba junto con el acusado. Éste se encontraba en una habitación contigua recogiendo cartones.
"Comenzó a masturbarla y ella pidió que parase; él se fue y volvió al rato para interesarse por ella porque se había quedado llorando", dicen los hechos probados de la sentencia. Tras no dar razones de su estado, ella se marchó a casa y media hora después comenzaron a escribirse por 'whatsapp'.
"¿Todo bien? Casi me da un infarto... Que me voy a ir preso", le contó el acusado. "Quédate tranquilo, de verdad, que esto no es culpa tuya. No has hecho nada malo; si hubiese sido así no estaría ahora hablando contigo", le respondió ella.
Después se produjo un desencuentro entre ambos y al día siguiente la presunta víctima pidió irse del trabajo diez minutos antes de su horario para no coincidir con el encausado. el encargado entendió que existía un cierto componente sexual, relata la sentencia, y activó el Protocolo de Actuación ante Situaciones de Acoso Sexual investigando de manera interna los hechos.
El 22 de marzo denunció a su compañero de trabajo, una investigación que llevó a cabo la UFAM de la Policía Nacional. Una psicóloga presentó un informe que decía que ella padecía un posible trastorno de estrés post traumático después de lo que pasó en su lugar de trabajo.
"No soy un cabrón"
Añade la sentencia la declaración de la joven, que se vio, dijo, sorprendida por su compañero cuando estaba de espaldas y éste la penetró vaginalmente sin llegar a eyacular dentro. Sobre los mensajes posteriores, explicó que tenían como intención no crear una tensión entre ambos.
Él declaró en el mismo sentido, pero negó haberla forzado y paró cuando ella se lo pidió. "No soy un cabrón", le dijo a la chica para tranquilizarle al ver que empezaba a ponerse muy nerviosa.
En estos casos, en los que no suele haber testigos, dice la sentencia emitida por la Sección primera de la Audiencia Provincial de Zaragoza, debe prestarse especial atención a la verosimilitud de las versiones dadas. Por eso la jueza considera que la víctima mantuvo una cierta relación de amistad con el acusado tras ese episodio de presunta agresión sexual.
Sobre la explicación de la víctima en la conversación posterior, diciendo que tenía miedo y por eso mantuvo esa amistad, dice que no parecía, desprendiéndose de esas palabras, que hubiese sido víctima minutos antes de dos agresiones sexuales.
El silencio, tras la recepción de los mensajes de él, hubiese sido una reacción más lógica después de lo sucedido", dice la magistrada en la sentencia. La jueza se acoge al principio 'in dubio pro reo', fallar por la absolución ante la falta de certezas sobre lo sucedido.
Así ha sido en este caso y el joven, representado por los abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, ha quedado en libertad tras no demostrarse tampoco que se hubiese consumado una penetración vaginal opuesta a la voluntad de la joven. Una sentencia que libra al acusación de una más que posible pena de prisión.


