Robos en supermercados de Zaragoza: así actúan los menores y esto es lo que se llevan
No es la primera vez que en HOY ARAGÓN hablamos de las oleadas de pequeños robos en cadenas de supermercados de Zaragoza capital. Muchos de estos hurtos ni siquiera son denunciados por la entidad de lo robado o porque son los propios dependientes los que solucionan el conflicto.
Estos hechos no paran y se producen con cierta frecuencia en determinados negocios de determinados barrios de Zaragoza. Este periódico digital ha podido hablar con varias dependientas de algunos de estos supermercados, que no quieren desvelar su nombre ni la identidad de la empresa en la que trabajan, y que han explicado incluso que existen horas del día en las que estos incidentes son constantes.
"Trabajo en un 'super' de Delicias y allí hablamos de horas como las once de la mañana, la hora del almuerzo, en las que entran y es en casos incontrolable", explican. "Hay un grupo que viene por las tardes y siempre intentan llevarse algo. Una compañera, de hecho, les pillo y lejos de amedrentarse, se vinieron arriba", relata una de estas dependientas.
En uno de estos casos, cuentan, se llevaron solamente un rímel de ojos. Como explicaba esta trabajadora del 'super', una compañera les pilló y se lo recriminó: "¡Otra vez aquí, otra vez aquí! Les gritaba mi compañera".
No se llamó ni a seguridad ni a la policía y la gerente les dijo que pagasen el rímel y no volviesen. A pesar de la advertencia, les dio igual. "¿Por qué no vamos a volver si la que nos ha chillado es ella? decían refiriéndose a mi compañera", explica.
"La gorra, la riñonera, las zapatillas, ya los ves venir"
La mayor parte de las veces, estos grupos de menores, nos cuentan, roban chocolates, bollería, hamburguesas que están ya listas para comer... Siempre roban comida. Luego hay otros más mayores que se centran en el alcohol", dice esta dependienta anónima.
Denuncian esta situación que, dicen, les genera un trabajo extra y aunque tenga que ser la labor del vigilante son ellas las que en muchas ocasiones se enfrentan a estos chicos porque les ven robar o porque ya les han visto otras veces y vuelven de nuevo a verles entrar en el 'super'.
"No es fácil tener que estar vigilando este tipo de aptitudes y sobre todo decirles que lo devuelvan o que lo paguen. La mayoría de ellos cuando les decimos que vamos a llamar a sus padres no se inquietan en absoluto", se sincera una de estas trabajadoras de cadena de supermercados.
Dicen que son conscientes de que esto ha pasado, pasa y seguirá pasando, pero no por haberse convertido en un mal hábito debe dejar de denunciarse cuando sucede, sobre todo si es con cierta frecuencia, es decir, semana tras semana.
"A nuestros padres se la suda"
Estos chicos, de entorno a los 14 y 15 años, algunos de ellos, según estas dependientas, de institutos de la zona de estos supermercados, no tienen ningún problema es enfrentarse a los trabajadores. "No ha sido mi culpa sino de esta otra; me da igual lo que digas, yo no he hecho nada, eres tu que me gritas... Estas son sus respuestas, día tras día", cuentan.
En ocasiones, cuando les dicen que van a avisar a sus padres y les van a decir lo que está pasando, estos menores responden de manera insultante: "A nuestros padres se la suda, haced lo que queráis", cuentan que les dicen.
Estas trabajadoras quieren de este modo dar importancia a unas aptitudes de muchos menores que no consideran apenas algo delictivo llevarse comida, en ocasiones por un valor de tan solo 15 o 20 euros. "No se trata de la cantidad que roban, incluso de lo que roban. El problema es la falta de respeto y la poca importancia que se le da a un robo, que no deja de ser eso, robar", sentencian.
