Los educadores de Aragón se plantan tras el crimen de Badajoz: "Normalizas las amenazas de muerte"
HOY ARAGÓN entrevista a un educador social de Zaragoza que ha sido objeto de amenazas e insultos por parte de menores tutelados
La vida de Héctor García ha sido durante veinte años el trabajo con jóvenes provenientes de familias desestructuradas, chicos y chicas que entraban y salían del reformatorio y cuya vida no parecía tener solución.
Eran ellos, los educadores sociales, quienes les dedicaban su tiempo, su vida, sus conocimientos, con el único objetivo de que saliesen adelante. "Entonces eran chicos de 13 o 14 años que delinquían; los recuerdo como hermanos pequeños. Ahora el perfil ha cambiado un poco. Es más difícil controlar a un chaval de 16 o 17 años", se sincera.
El reciente asesinato de María Belén, su compañera de Badajoz, a manos de tres menores, ha provocado el enfado de este colectivo que lleva años acostumbrándose a una soledad administrativa total. "¿Si era algo que iba a pasar?¿pero lo preguntas en serio? claro que iba a pasar y ha pasado. Y advierto también que, tal y como estamos, puede volver a suceder", dice Héctor.
Asegura que si llega a denunciar todos los insultos, amenazas e intentos de agresión la lista sería interminable. "El problema es que llevamos años ya normalizando las amenazas de muerte, los insultos, las faltas de respeto... ¿Qué tiene que pasar para que se den cuenta?¿lo que le ha sucedido a Belén?", sentencia.
Esta semana acudía a una concentración de educadores sociales en Zaragoza; una manera de arropar a los compañeros de Extremadura y de volver a elevar la voz ante una situación, la de su trabajo del día a día, que consideran insoportable. "Estoy convencido que tras el asesinato de Belén, muchos compañeros que tenían que pasar noche en algún piso con chicos se lo han pensado o directamente se han cogido la baja por ansiedad", afirma.
La vida de Héctor, como la de muchos de sus compañeros, no ha cambiado desde entonces. Siguen en su trabajo, asegura, olvidados y desasistidos. Cuando le preguntamos por una solución, si cree que la muerte de Belén se podría haber evitado, se muestra tajante: "Uno solo ahí no puede estar nunca. Por lo menos tiene que haber dos educadores. ¿Alguien de seguridad? que más da si en el centro de Juslibol donde trabajo también a ellos les han agredido", cuenta a HOY ARAGÓN.
Acaban de hacer público un comunicado en el que recuerdan que este crimen no es un hecho aislado, "sino el reflejo de unas condiciones laborales deficientes que ponen en riesgo tanto a los profesionales como a los menores atendidos".
Hablan de turnos nocturnos de extremo riesgo; aquellos en los que, dicen, se ven obligados a trabajar algunos compañeros sin la presencia de personal de seguridad ni sistemas de vigilancia. "Es prioritario erradicar estos turnos tal y como están", aseguran.
"La externalización de servicios y la contratación precaria debilitan la protección tanto de los trabajadores como de los Niños Niñas y Adolescentes que son responsabilidad de la Administración", dicen en una nota única los representantes sindicales de UGT, CCOO Y CGT.
"Nos mandan casa con un ansiolítico y ¡A trabajar!"
Otro de los problemas que dice Héctor tienen en su día a día surge en el momento en el que tienen que ir a la mutua con alguna dolencia física o psicológica producida por incidentes con los menores. "Nos mandan a casa con un ansiolítico y a trabajar", denuncia.
"Es más que necesario que se reconozcan como enfermedades laborales del sector el estrés, la ansiedad, la sobrecarga de trabajo... ¿Sabes que muchos compañeros van al trabajo con miedo? Te aseguro que hay aquí más de una decena de personas con bajas de larga duración. Y a los pisos, nada, muchos se lo piensan antes de ir", relata Héctor García.
Es el día a día de un colectivo que ha vuelto a levantar la voz con el asesinato de Belén pero que hace años que ha tocado fondo. "Repito que si esto se deja y las administraciones no meten mano en este asunto, lo de María Belén se puede repetir en Aragón o en cualquier punto de España", sentencia.

