La sorpresa que se llevó un vecino de San Pablo en Zaragoza cuando regaba un macetero del barrio
Muchas calles del céntrico barrio de San Pablo mantienen un legado municipal desde el 2014. Se trata de un plan municipal que se creó en este barrio para combatir la suciedad. El Servicio de Mediación del Casco Histórico, a través de la colaboración de los vecinos, consensuó la instalación de grandes macetas verdes y naranjas que se convertían en un símbolo vecinal.
Algunos de los vecinos que contribuyeron a dar este paso cívico se comprometieron a mantener las plantas de estas macetas y promover en el vecindario el cuidado por el medio ambiente. Con el tiempo, estas plantas han tenido que soportar casi de todo. Se han convertido en pequeños vertederos donde algunos incívicos depositaban las bolsas de basura por no andar unos metros más para dejarlas en el contenedor correspondiente.
En la calle Las Armas, número seis, este pasado sábado, Javier se había acercado con una regadera y utensilios de jardinería a uno de estos maceteros con la intención de dar lustre a las plantas, como acostumbra a hacer muchos fines de semana.
Nada más llegar se puso manos a la obra, y comenzó a adecentar las pocas plantas que ahora se pueden encontrar en ese macetero comunitario. Así lo hacía hasta que, de pronto, se llevó una gran sorpresa.
"Vi que asomaba un plástico y no lo podía quitar, y escarbando para sacarlo por si era parte de la basura que a veces dejan aquí en el macetero me llevé una sorpresa muy desagradable que me dejó helado", recuerda Javier contando lo sucedido.
"A saber que habrán hecho o que pretendían hacer"
Al pasar la mano por encima del plástico que ya había conseguido sacar del macetero descubrió que dentro de él había escondido un cuchillo. "El mango estaba hecho con esparadrapo blanco y lo habían recubierto varias veces para que tuviese una cierta consistencia", recuerda este vecino del conocido barrio de El Gancho.
El filo no era muy largo y no sobrepasaba los diez centímetros de hoja, pero lo suficiente para hacer daño. Javier lo desenterró y, sin limpiarlo siquiera por si existía alguna evidencia de algo, lo primero que hizo fue llamar a la Sala CIMACC 091 de la Policía Nacional para dar el aviso.
"A saber qué habrán hecho y que pretendían hacer con él. Yo lo que vi fue un arma blanca con el que hacer daño, y ante la duda hice lo sensato", reconoce Javier. "Una más para contar, que por desgracia el mucho", advierte.
La patrulla policial, explica a HOY ARAGÓN, se personó en apenas cinco minutos y se hizo cargo del sorprendente hallazgo de Javier, que contaba a los agentes con detalle cómo y dónde estaba enterrado.
La Policía Nacional recuerda que estos objetos que podrían haber sido utilizados para cometer un delitos siempre deben ser entregados a las autoridades. Además, así se evita el riesgo de que siga en la calle o se use para cualquier otro fin.
No es el único arma blanca que se encuentra enterrado o escondido en este céntrico barrio zaragozano. Hace uno meses, según ha podido saber este periódico digital, otro vecino encontró en una esquina de su portal, en plena calle Conde Aranda, otro cuchillo de fabricación casera.
Esta vez no estaba escondido, sino que se había dejado en una esquina del portal en parte a la vista. Armas caseras que pueden usarse para cualquier cosa y que no deja de ser un peligro para los viandantes o niños que puedan estar jugando en la calle.

