Los traficantes de droga que vivían en un piso tutelado por una ONG en Zaragoza

Tenían más de mil euros en billetes fraccionados y mil gramos de hachís para vender. El valor en el mercado ilegal asciende a más de tres mil euros

Las investigaciones se iniciaron en el Paseo María Agustín, cuando una patrulla de Policía Nacional de paisano observó que en la entrada de un portal se encontraba apostada una persona "en actitud de espera y mostrando nerviosismo".

Los agentes decidieron entonces iniciar una vigilancia discreta sobre este hombre de apariencia sospechosa y vieron como instantes después salía del interior del inmueble un joven que entregaba de un envoltorio al hombre que estaba en la puerta , introduciéndose éste  de nuevo en el portal.

Los agentes de policía vieron como el hombre que recibía el paquete y estaba en la puerta de la entrada al edificio se introducía el mismo en sus partes debajo de la ropa antes de desaparecer del lugar. Momento en el que los policías decidían intervenir dando el alto a al joven que se iba del lugar tras observar este intercambio entre ellos.

Al registrar al hombre que llevaba el paquete descubren varias pastillas y acaban deteniéndole por delito contra la salud pública. Mientras, tras solicitar una patrulla uniformada, se quedan por la zona para intentar averiguar en que piso del bloque de viviendas se ha metido el otro joven que le entregaba el paquete.

Minutos después llegaban al portal un grupo de jóvenes de origen magrebí y llamaban a un piso en el que contestaba un hombre hablándoles en árabe. Al subir los agentes y llamar al piso al que había llamado este grupo de personas descubren que quien les abre es el mismo joven que había entregado el paquete al que esperaba abajo y que posteriormente había subido rápidamente de nuevo a la vivienda.

Le informan de los hechos y lo detienen por un delito de tráfico de drogas. R.O. y M.A. son trasladados a una Comisaría de policía y retenidos en los calabozos. Tras estas detenciones, los policías, que sospechan que podrían encontrarse con una narcopiso, piden a juez instructor número dos de guardia una orden de entrada y registro del piso.

La sorpresa se la llevan al entrar en el domicilio y ver a quien pertenecía, además de descubrir una serie de enseres útiles para cortar droga y envasarla, además de la sustancia en si. 

Un narcopiso en una vivienda de una ONG 

Una vez los agentes entraban en la vivienda se encontraban una treintena de comprimidos de Rivotril de dos gramos. Además, hallaban más de mil gramos de hachís y más de mil euros en metálico, distribuidos en billetes de distintas cantidades.

Tras las indagaciones pertinentes, la policía realizó un informe en el que añadía que la droga incautada en el piso tras el registro podría alcanzar un precio en el mercado ilegal de más de 3.500 euros.

También descubrieron que en el piso podrían estar dedicándose a la fabricación de 'karkubi', conocida también como la droga de los pobres. Se genera mezclando Rivotril, clonazepam, y hachís. Esta mezcla proporciona un componente isotrópico que mezclado con alcohol o pegamento produce también efectos alucinógenos.

Tras la declaración de uno de los detenidos, la policía descubre también que el piso registrado donde vivían es un piso tutelado por una ONG y en él vivían varias personas compartiendo estancias y con sus habitaciones.

Este mismo detenido aseguró en su declaración que no tenía ningún ingreso y que vivía gracias a una ayuda semanal de 60 euros que le proporcionaba la ONG, además de la habitación en el piso. Ese dinero se dividía en 40 euros para comida y 20 para ocio.

Los detenidos, defendidos por los abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, declaraban ante el juez instructor y quedaban en libertad con cargos. Responsables de la ONG declaraban que desconocían que en ese piso existiese ese negocio ilegal.

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