''Nunca volvería a usar esos vasos'’: las revelaciones de una ex empleada de hotel
Una extrabajadora de hotel ha revelado las prácticas de limpieza más cuestionables del sector, desde vasos lavados con el mismo trapo del baño hasta cojines decorativos que casi nunca se limpian.
Aunque para muchos alojarse en un hotel es sinónimo de descanso y comodidad, quienes han trabajado en el área de limpieza saben que no todo lo que reluce es oro. Así lo ha revelado Danna Murillo, una joven costarricense de 23 años que, tras su paso por tres hoteles —desde grandes cadenas internacionales hasta pequeños establecimientos locales—, ha confesado qué cosas jamás volvería a hacer como huésped después de conocer cómo funciona la limpieza desde dentro.
En un vídeo que se ha vuelto viral en redes sociales, Murillo explica que algunas rutinas de higiene le hicieron cambiar por completo la forma en la que ve las habitaciones de hotel. Su primera advertencia tiene que ver con los vasos colocados en los baños. Aparentemente inofensivos, asegura que se limpiaban con el mismo trapo que se usaba para el resto del baño.
“Con el que se limpian las tuberías o la taza del servicio, con ese mismo nos mandaban a limpiarlos”, señala.
Por falta de tiempo, añade, muchas veces ni siquiera se lavaban con agua, sino que bastaba con un poco de limpiador de espejos y un paño. “Era la regla, no una decisión mía”, aclara la joven, que ahora evita utilizarlos cada vez que se hospeda fuera de casa.
Otra de las cosas que Murillo nunca volvería a tocar son las almohadas decorativas y los caminos que se colocan sobre las camas. A diferencia de las sábanas o fundas blancas, que sí se cambian con cada huésped, estos elementos —usualmente de colores o con bordados— pueden pasar meses sin lavarse.
“Las almohadas blancas sí se lavan, pero las decorativas no. Se lavan una vez al año o solo si se ven sucias”, explica.
Desde entonces, asegura que lo primero que hace al llegar a una habitación es retirarlas o colocarlas en el suelo: “Antes ni lo pensaba, ahora me da asco”.
La tercera práctica que Murillo evita es caminar descalza sobre moquetas o alfombras. Aunque a simple vista parezcan limpias, dice que rara vez se someten a una limpieza profunda. “Si había manchas, simplemente nos decían que pasáramos un trapo húmedo y listo”, lamenta.
Sus declaraciones han generado reacciones encontradas en redes. Algunos usuarios que también trabajaron en hoteles han confirmado sus palabras, mientras que otros defienden los protocolos de limpieza de sus establecimientos.
“Yo trabajo en un hotel de lujo y sí limpiamos todo”, respondía una empleada.
“Tienes mucha razón, yo también trabajé en hoteles y lo que dices es verdad”, coincidía otro comentario.
Incluso hubo quienes confesaron que, tras escucharla, entienden mejor a los huéspedes más precavidos. “Después de ver esto, ya nadie se reirá de mí por llevar vasos, toallas y chancletas desde casa”, escribía un usuario entre risas.

