De la sastrería de Bolea a ser líderes en ropa técnica: las cinco generaciones de la familia Casbas
Esta empresa familiar lleva por nombre el apellido de una saga cuya historia está ligada al textil desde hace más de cien años.
Cinco generaciones después, el apellido Casbas sigue ligado al textil. Lo que empezó como una pequeña sastrería en Bolea (Huesca), es hoy una empresa que diseña, fabrica y personaliza ropa técnica de montaña, con gran presencia en el mercado nacional y una firme apuesta por mantener la producción en España.
Jesús Casbas, socio y descendiente directo de los fundadores, recuerda con claridad la figura de su abuelo, también Jesús: “Era el sastre del pueblo, hacía trajes a los quintos, a los que se iban a casar… El taller estaba lleno de hilos, telas y máquinas de coser a pedal”.
Su padre y su tío, actualmente jubilados, continuarían el oficio, pero dieron un primer salto importante en los años 50 del siglo pasado, al dejar la sastrería a medida para montar una fábrica de sujetadores. A partir de ahí, la empresa se fue orientando hacia la confección de prendas deportivas y de montaña, llegando a trabajar para marcas tan destacadas como Adidas, Anzi Besson, Mango, Trangoworld o Burberry.
El taller original creció hasta convertirse en una fábrica textil con 50 trabajadores. Pero el contexto cambió. “A principios de los 2000 se vio que fabricar en España ya no era rentable para grandes producciones. Por eso decidimos crear nuestra propia marca”, explica Jesús.
Así nació Mountain of Winter, la marca bajo la que Casbas comercializa ropa técnica y que se encuentra en un proceso de restyling: “Ahora somos Casbas y, en la parte de fabricación a medida para empresas, grupos etc. la marca es Casbas PRO”, detalla.
Su producto estrella es el pantalón de trekking: "Somos fabricantes número uno a nivel nacional y cada vez estamos más enfocados en grupos de montaña y en empresas", explica Jesús. Él es socio de Casbas, empresa que dirige su primo, Fernando, desde Bolea.
El pantalón y la chaqueta softshell de Casbas PRO son prendas muy demandadas por colectivos profesionales como forestales, personal de emergencias, bomberos o protección civil. “Nos encargamos del diseño y del prototipo, luego trabajamos con cooperativas textiles. En Bolea hacemos los acabados, la personalización, el etiquetado, el embolsado y el envío. Todo el proceso se realiza en España”, remarca Jesús.
Actualmente, el negocio mantiene dos tiendas físicas. Una en Sallent de Gállego, orientada al público que practica senderismo, montaña o camping y también ofrece recuerdos de la zona. La otra está en Bolea, en formato outlet. Además, su web concentra una parte de las ventas. "Tenemos mucha venta directa a clientes recurrentes que nos llaman o nos contactan por WhatsApp o email", explica.
UN INGENIERO DE VUELTA EN BOLEA
Jesús, ingeniero industrial, ha vivido 20 años fuera de su pueblo. Hace tres veranos, decidió volver a Bolea junto con su familia. Su trabajo en una empresa de I+D en Zaragoza le permite trabajar a distancia en parte.
Ahora está más cerca de sus orígenes y de la empresa familiar. “Volver era una idea que siempre había estado ahí. Aquí hay calidad de vida, buenas comunicaciones y más gente joven que ha regresado”, asegura.
Para Bolea, una localidad de unos 500 habitantes, que la puerta de Casbas esté abierta es un plus. De hecho, pasar por su outlet forma ya parte de los planes de muchos de los visitantes. "Vienen grupos para ver la Colegiata o hacer un tramo del Camino de Santiago, comer y después dar una vuelta por el outlet" explica Jesús. "Es la fórmula que más se lleva ahora y lo proponemos como una dinámica de día diferente", añade.
En cuanto a la estrategia comercial en su línea de productos a medida, Casbas se centra ahora en adaptarse a las necesidades del cliente, tanto económicamente como a nivel de diseño y personalización. "Cada vez trabajamos más para empresas y para instituciones cuyos empleados llevan ropa técnica", apunta Jesús.
Actualmente, es la quinta generación de los Casbas la que mantiene viva la herencia familiar. "En todo este tiempo ha cambiado mucho la manera de hacer las cosas porque antaño se cosía a mano o a pedal. Después llegó la máquina eléctrica y ahora son cortes automáticos. Hasta los patrones son automáticos gracias a las nuevas tecnologías", explica.
Pero por muchos años que hayan pasado, por mucho que el negocio se haya tenido que adaptar a las tendencias del mercado y la forma de coser se haya revolucionado hay algo que no ha cambiado: el trato cercano y personalizado de los Casbas.
La empresa ha sabido mantenerse sin perder su seña de identidad y ha sido gracias a los Casbas de ahora, y a los de antes. Cinco generaciones, desde el tatarabuelo hasta la actualidad, con el apellido Casbas por bandera.

