Ana Sánchez, directora de Apartamentos Loira: "El alquiler temporal profesional no es alquiler turístico. Es una necesidad de vida"

Aragón tiene el reto de encontrar una solución a las personas que llegan a la comunidad a trabajar en los grandes proyectos como la gigafactoría o CATL
Ana Sánchez, directora de Apartamentos Loira / HOY ARAGÓN
Ana Sánchez, directora de Apartamentos Loira / HOY ARAGÓN

Aragón vive una nueva transformación económica de gran escala. Si en los años 80 la llegada de General Motors a Figueruelas cambió para siempre el tejido industrial, laboral y demográfico de la comunidad, ahora son los centros de datos, la infraestructura energética y la futura gigafactoría de baterías los proyectos que están redefiniendo el territorio.

Las cifras reflejan la magnitud del cambio. Las inversiones tecnológicas anunciadas en Aragón superan ya los 20.000 millones de euros, impulsadas por grandes operadores internacionales y por proyectos ligados a la economía digital y la transición energética. A ello se suma la planta de baterías vinculada a Stellantis y CATL, que movilizará miles de empleos directos e indirectos durante los próximos años.

Pero, junto al debate sobre suelo industrial, energía o logística, hay otra cuestión que implica a estos grandes proyectos y para lo que todavía hay muchas incógnitas: ¿dónde vivirán todas las personas que llegan a Aragón para trabajar en estos proyectos?

Ingenieros, técnicos, consultores internacionales, responsables de obra, especialistas en infraestructuras o equipos de implantación llegan a Zaragoza y su entorno para estancias que pueden durar semanas, meses o incluso varios años. No son turistas, pero tampoco residentes permanentes. Y ahí es donde el alquiler temporal corporativo empieza a tener un papel clave.

ALQUILER TEMPORAL CORPORATIVO

La movilidad laboral internacional ha cambiado, pero la necesidad sigue siendo la misma. Profesionales desplazados que necesitan vivir durante un tiempo en una ciudad sin recurrir ni al hotel ni al alquiler turístico. “Estas personas no vienen de vacaciones. Necesitan una vivienda equipada donde desarrollar su vida cotidiana durante el tiempo que dure su desplazamiento profesional”, señala Ana Sánchez, Directora General y socia de Apartamentos de Apartamentos Loira.

“Cocinan, trabajan, reciben visitas, se integran en el barrio y consumen en el comercio local, por lo que forman parte, aunque sea temporalmente, del tejido social de la ciudad”, apunta Sánchez.

Uno de los apartamentos de Apartamentos Loira en la calle Conde Aranda, en pleno centro de Zaragoza / Cedida
Uno de los apartamentos de Apartamentos Loira en la calle Conde Aranda, en pleno centro de Zaragoza / Cedida

Desde Apartamentos Loira aseguran que en los últimos meses han detectado un crecimiento sostenido de solicitudes vinculadas a empresas y subcontratas relacionadas con los nuevos proyectos tecnológicos e industriales que se están implantando en Aragón.

La tendencia responde a un fenómeno más amplio que ya se está produciendo en otros polos tecnológicos europeos: el crecimiento del alojamiento corporativo y del denominado flex living, un modelo intermedio entre la vivienda tradicional y el alojamiento hotelero.

Uno de los principales debates alrededor de este tipo de vivienda tiene que ver con su encaje legal y con la confusión frecuente entre alquiler temporal y turístico.

Según explica Ana Sánchez, la clave está en el motivo de la estancia y no en la duración del contrato: “El alquiler temporal profesional no es alquiler turístico. El primero responde a una necesidad de vida durante un periodo determinado; el segundo a una finalidad vacacional o de ocio. Son figuras distintas, con fundamentos jurídicos distintos”.

La Ley de Arrendamientos Urbanos regula esta modalidad dentro de los arrendamientos para uso distinto de vivienda habitual. Entre las causas habituales se encuentran desplazamientos laborales, estudios, tratamientos médicos, reformas o reorganizaciones familiares temporales.

“La ley no establece una duración mínima. Lo importante es que exista una causa concreta que motive esa temporalidad”, explica. En este contexto, el reciente Real Decreto 1312/2024 ha introducido nuevas obligaciones administrativas vinculadas al Registro Único de Arrendamientos y a la denominada “ventanilla única” digital.

Aunque el objetivo es reforzar la transparencia del mercado, desde el sector consideran importante diferenciar correctamente las distintas modalidades. “Cuando el análisis se reduce exclusivamente a la duración de un contrato, sin atender a su causa, se corre el riesgo de desdibujar la figura jurídica prevista en la Ley de Arrendamientos Urbanos”, advierte Sánchez.

El reto habitacional de la nueva economía

La transformación tecnológica de Aragón no solo está generando inversión y empleo. También está modificando las dinámicas residenciales y las necesidades de alojamiento. “Si Aragón aspira a consolidarse como nodo tecnológico y energético de referencia, la capacidad de alojar talento temporalmente debe formar parte de la ecuación”, sostiene la directora de Apartamentos Loira.

La cuestión cobra todavía más importancia en un contexto donde las grandes ciudades europeas ya afrontan tensiones entre vivienda residencial, alquiler turístico y alojamiento corporativo. Para Sánchez, el alquiler temporal profesional no debe entenderse como un sustituto de la vivienda habitual, sino como una pieza complementaria dentro del sistema habitacional.

“En ausencia de un parque suficiente de edificios específicos de flex living o vivienda corporativa, los pisos integrados en comunidades residenciales cumplen una función relevante”, afirma, ya que “permiten que las personas desplazadas se integren en barrios consolidados, generen actividad económica local y formen parte de la vida cotidiana de la ciudad”.

Desde Apartamentos Loira consideran que Aragón se encuentra ante una oportunidad estratégica para desarrollar soluciones adaptadas a esta nueva movilidad laboral. La directora defiende además la necesidad de colaboración entre administraciones, propietarios e iniciativa privada para desarrollar este tipo de modelos de manera ordenada y con seguridad jurídica.

“No estamos ante una tendencia puntual, sino ante un cambio estructural en la forma de vivir y trabajar”.

Para Ana Sánchez, la situación que tiene Aragón entre manos es similar a la que se vivió en los 80: “Hace cuarenta años, propietarios particulares contribuyeron a sostener la transformación industrial de Aragón ofreciendo vivienda a quienes venían a trabajar. Hoy el reto vuelve a plantearse”.

Y lanza una reflexión que resume expone este gran reto: “Detrás de cada centro de datos no solo hay inversión, hay personas, y toda transformación económica empieza, siempre, por un lugar donde vivir”.

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