El zaragozano que ha diseñado arcades para Piqué y Álex de la Iglesia: "El secreto es hacer cada máquina como si fuese para mí"

Christian Abad lleva 30 años diseñando máquinas antiguas como hobby desde su taller 
Christian Abad junto a una de sus creaciones. / Instagram (@cris_arcades)
Christian Abad junto a una de sus creaciones. / Instagram (@cris_arcades)

Pocos creadores pueden presumir de haber unido con tanta autenticidad el mundo del cine y el universo arcade como Christian Abad (Zaragoza, 1976). Lo que empezó como un 'hobby' por restaurar máquinas antiguas se ha convertido en una forma de arte con sello propio: máquinas únicas, hechas a mano, que despiertan la nostalgia de toda una generación. Trabaja en una empresa de telecomunicaciones y, desde su taller en Cuarte de Huerva, ha llamado la atención de cineastas como Álex de la Iglesia o Santiago Segura, y hasta de Amblin Entertainment, el estudio de Steven Spielberg.

PREGUNTA. ¿Cómo fue el momento en el que pensó: "quiero crear una de estas máquinas arcade"? 

RESPUESTA. Es una pasión que ya tiene más de 30 años, empecé en 1995. Fíjate cómo pasa el tiempo. Este 'hobby' nació en los años 90, cuando comencé a crear y fabricar este tipo de dispositivos. De joven, cuando iba a los salones arcade, siempre soñaba con tener una máquina propia, pero en aquellos años costaban mucho dinero. Entonces me surgió la inquietud de cómo podría llevar esas sensaciones de los salones recreativos a casa. Entonces empecé a usar videoconsolas domésticas, que destrozaba para mis proyectos. Siempre me ha gustado mucho la electrónica, y empecé haciendo ese tipo de 'Frankenstein', conectando mandos y botones de máquinas arcade a consolas retro.

¿Recuerda la primera vez que creó una de sus máquinas?

Empecé con una Super Nintendo y el juego de Street Fighter, sacando cables, conectando por aquí, por allá, y entonces surgió la magia. Así conseguí tener el primer dispositivo de entretenimiento arcade creado por mí, en mi propia habitación, con una televisión de 14 pulgadas, CRT, porque ahora todas las televisiones son planas, pero entonces era otro tipo de tecnología. Han pasado muchos años desde entonces.

¿Cómo fue evolucionando su técnica con el paso del tiempo?

Conforme fueron pasando los años, mis inquietudes se iban plasmando en creaciones cada vez más complejas. Gracias a los avances electrónicos, empecé a utilizar placas más pequeñas y pantallas LCD. También comencé a hacer máquinas arcade en miniatura, con tamaños más pequeños. Y es algo que actualmente sigo haciendo, porque adoro el tema del coleccionismo y, sobre todo, la cultura pop de los años 80. Adoro el cine y la música de mi época, de cuando era niño y adolescente.

¿Cuándo comenzó a compartir su trabajo públicamente?

En 2017 abrí mi cuenta de Instagram, Cris Arcades, y a partir de ahí comencé a subir mis procesos de creación de máquinas. Entonces vi que a la gente le empezó a gustar muchísimo y mis seguidores comenzaron a crecer mucho, sobre todo gente de Latinoamérica y del extranjero.

Christian Abad junto a una de sus creaciones. / Instagram (@cris_arcades)
Christian Abad junto a una de sus creaciones. / Instagram (@cris_arcades)

¿Recuerda algún momento especial con algún seguidor?

Recuerdo una tarde en la que estaba entrando al cine y justo me llamó un teléfono que no tenía guardado. Normalmente no suelo contestar, pero esa vez, no sé por qué, decidí hacerlo. Resulta que quien llamaba se presentó como Dani Lagi, un 'influencer' dedicado al mundo de Marvel y el cómic que yo seguía en YouTube. Me sorprendió muchísimo. Entonces me comentó que siempre había soñado con tener una máquina arcade y que le gustaría que le diseñara una. Para mí fue la primera vez que una persona mediática, con presencia en redes sociales y YouTube, me hacía una propuesta así. Me emocioné mucho y le dije que me parecía estupendo y que me hacía mucha ilusión trabajar en ese proyecto. Nos pusimos manos a la obra. Fue una experiencia realmente especial para mí.

¿Qué pasó después de esa primera colaboración?

A raíz de eso arranca el fenómeno. Empezaron a llamarme sobre todo muchos 'youtubers' y 'streamers' y empiezan a pedirme máquinas de este tipo. También gente del mundo de la locución, del doblaje o de la publicidad. Por ejemplo he trabajado para Claudio Serrano, con el que tengo una gran amistad, o futbolistas como Piqué. Recuerdo que fue una auténtica locura, ir a su casa, instalar la máquina en un salón de juegos que tiene chulísimo y que detrás estuviera Shakira. 

¿Cuál es una de las máquinas que recuerde con más cariño?

El momento que recuerdo con más cariño fue hacer una máquina para un coleccionista. Quería ponerla en su barbería y que se mimetizase muy bien con el entorno, que tenía un estilo marítimo. Además, me comentó que era muy fan a la película de 'Tiburón' de Steven Spielberg y le propuse ir un poco más allá. Entonces diseñe una máquina que representaba la Orca, la embarcación de la película. El resultado fue una auténtica locura. Recuerdo subirla a las redes sociales y fue un boom. Me empezó a seguir Amblin Entertainment, que es el estudio de Spielberg y hasta tengo un 'like' del propio director. A raíz de esto, no se si es porque todos los directores de cine se conocen, la semana siguiente se puso en contacto conmigo Santiago Segura. 

¿Y cuál fue su propuesta?

Me dijo que había visto lo que había hecho con la película de 'Tiburón', la máquina que había hecho y que le gustaría hacer lo mismo, pero basada en 'El Día de la Bestia', la película de Álex de la Iglesia, un director que me encanta. Entonces, fue dicho y hecho. Me puse manos a la obra con el asesoramiento de Santi. Me empezó a contar muchas anécdotas del rodaje y se gestó una buena amistad, que todavía sigue. En paralelo, me vuelven a llamar otra vez de un número extraño. Lo cojo y era el propio Álex de la Iglesia, quería que hiciera una máquina para su estudio. 

 

¿Cuál fue el encargo de Álex de la Iglesia?

Él quería una basada en 'Dragon's Lair', un juego de láser de animación de 1982 muy chulo. Y entonces fui haciendo las dos máquinas a la vez, para optimizar gastos. A todo esto, Alex de la Iglesia no tenía ni idea de la otra máquina que le estaba haciendo. Una vez terminadas, las llevé a Madrid y las descargué en el estudio de Álex. Primero le entregué la maquina de 'Dragon's Lair' y luego le subí la otra y le dije que era un regalo de Santi para él. Cuando vio la de 'El Día de la Bestia' se quedó loco.

¿Cómo fue el diseño de la máquina de 'El Día de la Bestia'?

La diseñé inspirada en los pósters de los años 80. Mi amigo Manuel Carabias, me hizo las ilustraciones que se ven en la máquina, que es un absoluto descaro. Puse detalles como la marquesina, el túnel... diversos aspectos creativos que, al final, hacen un conjunto visual muy potente.  Estoy muy contento con el resultado, fue un momentazo, y a raíz de ahí, se fraguó una amistad muy bonita. Y desde hace años seguimos en contacto.

¿Qué otras colaboraciones importantes ha hecho después?

En diciembre del año pasado, Álex me volvió a llamar. Esta vez quería regalarle una máquina a David Broncano, aprovechando la salida de la serie '1992' en Netflix. Le eché una mano y colaboré con él para hacer la arcade de la serie, que regaló hace unos días en directo en el programa La Revuelta. 

¿Cómo gestiona los encargos, siendo esto un 'hobby'?

Es un no parar. Mucha gente me llama, de toda España y hasta del extranjero, pero lo mío es un hobby, aparte tengo mi trabajo y no puedo atender a todos. Esto tiene que seguir siendo una afición, porque tengo mi trabajo, mi vida familiar... tengo que saber diversificarme y atender a todas mis obligaciones sin descuidarlas.

"Esta máquina fue sorteada en directo y los fondos fueron recaudados a Juegateriapia, una fundación solidaria que lucha contra el cáncer infantil"

Me ha hablado de máquinas muy personales, pero también ha hecho colaboraciones con causas solidarias. 

Contaron conmigo para hacer una primera gala de videojuego a nivel nacional desde Juegaterapia. Era en Sevilla, en el estudio de Game Kitchen, uno de los más importantes a nivel nacional y del mundo, y se pusieron en contacto conmigo para hacer una maquina con el popular juego de Blasphemus, uno de los más famosos. Esta máquina fue sorteada en directo y los fondos fueron recaudados a Juegateriapia, una fundación solidaria que lucha contra el cáncer infantil.

¿Recibe algún beneficio económico por hacer estas máquinas?

No. Evidentemente el coste de los materiales corre a cargo de la persona que encarga la máquina. Al final, con esto lo que consigo es financiar el hobby. Sí que es cierto que con algunos trabajos si que he tenido alguna retribución económica, por el coste de los materiales y de tiempo. Pero esto no es algo a lo que me dedique de continuo. 

¿Qué le motiva a seguir creando si no hay un beneficio económico directo? 

Cada proyecto lo vivo con mucha ilusión, cada uno es único. El secreto es hacer cada máquina como si fuese para mí. Siempre tengo una máquina en casa porque siempre estoy fabricando una. Y nunca repito modelo, no me gusta, siempre digo que en el ámbito coleccionista hablamos de serie limitada, y yo siempre hago máquinas únicas. Además, me encanta que mi catálogo de creaciones vaya siendo más amplio. 

¿Y ahora, en qué está trabajando? ¿Algún proyecto nuevo?

Sí, estoy trabajando en una máquina para un chaval que tiene una habitación muy chula, toda tematizada con dinosaurios. Como soy un gran cinéfilo, le he propuesto hacer una máquina arcade basada en el todoterreno de la película 'Jurassic Park', con esos colores y que parezca el coche de la película del 93.

¿Cómo ve el panorama del mundo arcade en Zaragoza y en Aragón?

Mira, recuerdo perfectamente que justo un mes antes de que llegase la pandemia, se pusieron en contacto conmigo para decirme que iban a abrir un salón arcade en Cuarte de Huerva. Me hizo muchísima ilusión. El sitio se llama Arcade Levels y forma parte activa de las exposiciones retro que se hacen en Zaragoza, en la sala Multiusos del Auditorio. Fui de los primeros en enterarme, vi las máquinas, y estaba contentísimo de que volvieran estos espacios que son punto de encuentro para la gente. Pero claro, luego llegó la pandemia, y fue una faena tremenda. Menos mal que ahora ya están otra vez en activo y vuelve el panorama retro más fuerte que nunca. Es un sitio al que puedes ir incluso con los más pequeños, que no han vivido esas experiencias, y la verdad es que es muy bonito.

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