¿Es buen momento para comprar vivienda en Zaragoza? Aviso de los expertos ante lo que llega
El mercado residencial mantiene una dinámica claramente expansiva y Zaragoza no es ajena a esta tendencia. El precio de la vivienda usada en España se incrementó un 15,34% interanual en el segundo semestre de 2025, hasta situar el metro cuadrado en 3.338 euros, frente a los 2.894 euros del mismo periodo de 2024. Son datos del XLII Informe sobre el mercado de la vivienda elaborado por la Cátedra Grupo Tecnocasa – UPF de Análisis del mercado de la vivienda, que constatan un regreso a niveles similares a los de principios de 2006.
En este contexto nacional de fuerte presión al alza, Zaragoza consolida su posicionamiento como uno de los mercados urbanos más dinámicos del interior peninsular, impulsado por una demanda creciente y una oferta cada vez más limitada.
MÁS COMPRADORES COMPITIENDO POR CADA VIVIENDA
El principal vector que explica la subida de precios es el desequilibrio entre oferta y demanda. En 2025, la demanda de vivienda en España ha crecido un 30% —un 72% en los dos últimos años—, mientras que la oferta se ha reducido un 16%.
Trasladado al mercado zaragozano, este escenario se traduce en una mayor competencia por cada activo disponible. Según los datos del Grupo Tecnocasa, cada vivienda cuenta de media con siete potenciales compradores. En plazas como Zaragoza, con un mercado tradicionalmente más equilibrado que grandes capitales como Madrid o Barcelona, esta presión está reduciendo los márgenes de negociación y acortando los plazos de cierre de operaciones.
La capital aragonesa, que históricamente ha ofrecido precios más accesibles que los grandes polos metropolitanos, gana atractivo tanto para comprador local como para perfiles inversores que buscan rentabilidades estables sin asumir los niveles de entrada de las ciudades prime.
El encarecimiento de los inmuebles tiene su reflejo directo en la hipoteca media, que en España aumentó un 16,8% en el segundo semestre de 2025, hasta alcanzar los 154.530 euros. Aunque Zaragoza se sitúa previsiblemente por debajo de los importes de financiación de Madrid y Barcelona, la tendencia es igualmente al alza.
No obstante, el sistema financiero mantiene estándares de riesgo contenidos. La ratio préstamo-valor (LTV) se sitúa en el 70%, mientras que la cuota hipotecaria representa de media el 32% de los ingresos del comprador. Además, el 85% de los nuevos hipotecados cuenta con contrato indefinido y el plazo medio no supera los 28 años, muy lejos de los 35 años que se formalizaban en 2007. El 71% de las nuevas hipotecas se suscribe a tipo fijo.
Este marco de prudencia aporta estabilidad al mercado zaragozano, que crece apoyado en una base financiera sólida y en perfiles de comprador solventes.
A pesar del fuerte crecimiento, comienzan a detectarse señales de madurez en el ciclo. Desde la Universidad Pompeu Fabra apuntan que la capacidad de compra de los demandantes está alcanzando su límite con los precios actuales, lo que podría dar paso a una fase de subidas más moderadas.
En Zaragoza, este eventual aterrizaje suave podría traducirse en una estabilización progresiva de valores tras el actual impulso. La ciudad parte de niveles más contenidos que los grandes hubs inmobiliarios, lo que le otorga margen de recorrido, pero también exige una gestión estratégica de la oferta para evitar tensiones adicionales.
En definitiva, el mercado residencial español encara el cierre de 2025 con precios en máximos de casi dos décadas y una demanda muy activa. Zaragoza, integrada en esta dinámica nacional, refuerza su atractivo como mercado urbano consolidado, con fundamentos sólidos y perspectivas de evolución más equilibradas a medio plazo.