¿Son un incentivo las ayudas fiscales de Zaragoza? ZEC lo pone en duda tras el portazo de Becton Dickinson
La reciente cancelación del proyecto de construcción de una planta de jeringuillas en Zaragoza por parte de la multinacional Becton Dickinson ha generado un impacto considerable en la comunidad aragonesa. Este proyecto, que ya se encontraba en un avanzado estado de ejecución, con un 80% completado y una inversión prevista de 206 millones de euros, ha sido abandonado de manera abrupta, dejando a Zaragoza y Aragón sin uno de los desarrollos industriales más prometedores de los últimos años.
La decisión de Becton Dickinson ha desatado una oleada de preocupación en el tejido empresarial aragonés, que veía en esta planta un importante motor de crecimiento económico y empleo. La fábrica, ubicada en el polígono Empresarium, era un proyecto clave para Aragón, no solo por la magnitud de la inversión, sino también por las expectativas de generación de empleo y el fortalecimiento del sector sanitario en Aragón.
El Ayuntamiento de Zaragoza, ha asegurado que procederá a analizar la situación una vez que los servicios jurídicos y técnicos reciban la comunicación formal. Según fuentes municipales, se evaluará si la empresa ha obtenido beneficios fiscales que no le corresponden debido a la no culminación del proyecto. En caso de que se determine que Becton Dickinson debe devolver algún incentivo recibido, se establecerá el procedimiento adecuado para su recuperación.
"URBANISMO A LA CARTA"
La portavoz municipal de Zaragoza en Común (ZeC), Elena Tomás, ha aprovechado la situación para criticar las políticas de bonificaciones fiscales impulsadas por el anterior gobierno municipal, liderado por Jorge Azcón.
Tomás ha señalado que la marcha de Becton Dickinson evidencia que "el urbanismo a la carta" y las reducciones impositivas no son factores decisivos para atraer y retener a grandes empresas en la ciudad. En particular, criticó la rebaja del 95% en impuestos como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) y el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), de la que se benefició Becton Dickinson.
RESPUESTA DEL GOBIERNO DE ARAGÓN
El Gobierno de Aragón, a través del director general de Política Económica, Javier Martínez, ha calificado la cancelación como una "mala noticia", pero ha enfatizado que se trata de una decisión "estrictamente empresarial", atribuible a problemas financieros de la multinacional que se originaron "muy lejos de Zaragoza". Esta declaración busca desvincular la salida de Becton Dickinson de las políticas locales y subrayar que la decisión fue tomada por motivos económicos globales.
La cancelación del proyecto ha abierto un debate sobre la eficacia de las políticas de atracción de empresas basadas en incentivos fiscales y urbanísticos. Elena Tomás, en su crítica al gobierno municipal del PP, ha advertido que el esqueleto de la fábrica incompleta se convertirá en un símbolo del fracaso de estas políticas.
Este incidente podría tener repercusiones en futuras estrategias de desarrollo económico en Zaragoza y Aragón, obligando a una revisión de cómo se fomenta la inversión empresarial en la región.