Lorena Basols, Inserta Empleo: "No defendemos la contratación de personas con discapacidad desde el buenismo"

Inserta Empleo mantiene una bolsa de empleo activa de 15.000 personas con discapacidad en Aragón
Lorena Basols de Dios, directora territorial de Aragón y Navarra de Inserta Empleo
Lorena Basols de Dios, directora territorial de Aragón y Navarra de Inserta Empleo

La discapacidad y la incapacidad son una condición con la que conviven aproximadamente 44.000 personas de nuestra comunidad, pero es una condición que abarca mucho más que la simplista imagen prestablecida de forma general de que se trata de una persona en silla de ruedas. Es una condición plural, diversa y que abarca una infinidad de variables.

Es cierto que ambas condiciones limitan alguna funcionalidad, ya sea física, intelectual, psicosocial o sensorial, pero también es cierto que estas personas tienen capacidad más allá de cualquiera que sea su limitación. Y en este contexto es en el que actúa Integra Empleo, una entidad de la Fundación ONCE encargada de "promover la inclusión de las personas a través de la formación y el empleo, generando también valor social y económico a la sociedad y hacerlo de una forma que sea sostenible”, explica su directora territorial en Aragón y Navarra, Lorena Basols.

INSERTA EMPLEO EN ZARAGOZA

La entidad surgió en el año 85 y cuenta a día de hoy con 40 oficinas en España. En Aragón, un equipo de catorce profesionales atiende a una bolsa de cerca de 15.000 personas. La intervención comienza con entrevistas individuales en las que se define un itinerario ajustado a cada perfil. “Nuestra atención es personalizada”, explica Basols.

Por un lado, la primera parte del trabajo consiste en entrevistar a las personas que acuden con cualquier tipo de discapacidad y valorar cuál puede ser su ruta hacia el empleo. "A partir de ahí desarrollamos acciones de formación", apunta Basols. También es necesario "trabajar el ajuste de expectativas, ya que hay personas que tienen una expectativa muy baja respecto a su potencial y otras que la tienen por encima; en ambos casos hay que acompañar”.

Otra de las patas de este proyecto es la labor de información y sensibilización con las empresas. "Les informamos sobre todas las ventajas de la contratación de personas con discapacidad, y llevamos a cabo con los equipos acciones de sensibilización, para luego hacer el 'matching' de persona puesto", apunta su directora territorial.

Dentro del equipo de Inserta Empleo en Zaragoza hay perfiles muy diversos, psicólogos, trabajadores sociales, preparadores laborales, sociólogos y más perfiles de la rama social para poder atender bien a la diversidad que implica la discapacidad, no solo porque cada discapacidad tiene necesidades diferenciadas, sino que además cada persona vive la discapacidad de una forma diferente y evoluciona de una forma diferente.

"Nuestro trabajo implica llevar a cabo muchos roles, y eso requiere bastante esfuerzo, pero no somos expertos en todo, por lo que lo hacemos a través de proveedores. Diseñamos la formación, la planificamos y la supervisamos, pero no la impartimos", apunta Basols.

UN MERCADO LABORAL QUE EVOLUCIONA POCO A POCO

La tasa de actividad de las personas con discapacidad en Aragón se sitúa en un 37,7%, frente al 80% del conjunto de la población. Es decir, ni siquiera la mitad de este colectivo se plantea participar en el mercado laboral. La brecha se amplía aún más en el desempleo: mientras la tasa general ronda el 7,7%, entre las personas con discapacidad supera el 16%.

Detrás de estas cifras hay factores que van más allá de lo económico. “Hay gente que ya no lo intenta porque piensan: ¿quién me va a querer?”, señala Basols, evidenciando el peso de la desmotivación y la falta de expectativas. A ello se suma la complejidad de una realidad diversa: discapacidades físicas, intelectuales, sensoriales o psicosociales, cada una con necesidades específicas y vivencias distintas.

También persisten barreras culturales. Aunque la percepción social ha evolucionado en las últimas décadas, todavía hay inercias que dificultan la integración plena. “Hace 30 años hablar de discapacidad en las empresas generaba una resistencia muy grande”, recuerda. Hoy, aunque existe una mayor apertura impulsada por políticas de responsabilidad social corporativa, el reto sigue siendo transformar esa intención en compromiso real.

En este contexto, el papel de Inserta Empleo va más allá de la intermediación laboral, abarcando un enfoque integral que combina formación, orientación y acompañamiento personalizado. Todos sus programas son gratuitos y están cofinanciados por el Fondo Social Europeo y la Fundación ONCE, lo que permite ampliar recursos y alcance.

La formación es uno de los pilares fundamentales. Desde competencias laborales básicas hasta capacitación digital, pasando por idiomas o apoyo al emprendimiento, el objetivo es mejorar la empleabilidad en un mercado cada vez más exigente. Especial relevancia tienen los talleres para reducir la brecha digital, un factor que puede agravar aún más la exclusión.

ALIANZA CON LAS EMPRESAS

La inserción laboral no puede entenderse sin la implicación del tejido empresarial. Inserta Empleo trabaja directamente con compañías para sensibilizar, informar sobre incentivos a la contratación y, sobre todo, identificar oportunidades reales de empleo.

El enfoque se aleja deliberadamente del asistencialismo. “Nosotros no defendemos la contratación de personas con discapacidad desde el buenismo, sino desde el convencimiento de que esa persona puede hacer ese trabajo concreto”, afirma. La clave está en el “matching”: ajustar las capacidades de la persona a las necesidades del puesto.

Este proceso implica también desmontar prejuicios y reforzar una idea esencial: la discapacidad no define a la persona. “Es importante entender que la diferencia está en hacer las cosas de otra manera, no en no poder hacerlas”, sostiene. En ese sentido, la inclusión no es solo una cuestión ética, sino también de eficiencia y diversidad en las organizaciones.

Pese a los avances, el camino por recorrer sigue siendo amplio. Uno de los principales desafíos es activar a una parte del colectivo que permanece al margen del empleo, ya sea por desánimo o por falta de identificación con su propia discapacidad.

A ello se suma la necesidad de profundizar en la concienciación empresarial. El objetivo es que la inclusión deje de percibirse como una obligación o una estrategia reputacional y se convierta en una convicción para “que la contratación de personas con discapacidad sea vista como algo efectivo y sostenible”, resume Basols.

La accesibilidad es otro frente abierto. En ocasiones, la exclusión no responde a la falta de capacidades, sino a barreras físicas o estructurales que impiden el acceso a determinados puestos.

Finalmente, queda el reto más complejo: asumir la diversidad en toda su amplitud. “La discapacidad tiene una pluralidad brutal”, señala. Entenderla no como una limitación homogénea, sino como un conjunto de realidades distintas, es imprescindible para construir un mercado laboral verdaderamente inclusivo.

Porque, en definitiva, la inclusión no consiste en integrar a quienes son diferentes, sino en aceptar que la diferencia forma parte de la normalidad.

Comentarios