Así controla Zaragoza la limpieza en tiempo real: operarios, rutas y contenedores bajo seguimiento
En una ciudad donde la limpieza es uno de los termómetros más visibles de la gestión municipal, Zaragoza ha decidido apretar el control. No con más campañas ni con nuevos eslóganes, sino con datos, inspecciones y auditoría externa.
El Ayuntamiento ha reforzado en los últimos meses la supervisión de la contrata de limpieza de espacios públicos, una de las más complejas y costosas por volumen de trabajo, para asegurarse de que lo que se hace se corresponde con lo que se paga.
El cambio tiene dos pilares: por un lado, la herramienta tecnológica que ya venía incorporada en el contrato; por otro, un contrato específico para “mirar” mejor todo lo que esa tecnología registra.
Una auditoría de calidad con la Universidad de Zaragoza
Además de la aplicación de gestión y control Mawis, ya prevista en los pliegos de la concesión, el Consistorio ha licitado hace pocos meses un contrato de control de calidad, adjudicado por dos años a la Universidad de Zaragoza.
Su función será analizar en profundidad los datos objetivos recopilados y certificar los trabajos realizados, de manera que las certificaciones finales —y por tanto las cantidades a pagar— se ajusten a la realidad del servicio.
En este contrato se han incorporado tres analistas de datos, que se suman a un equipo municipal ya desplegado sobre el terreno: 17 inspectores que realizan control presencial en distintos puntos de la ciudad, tanto en la vía pública como en el Complejo de Tratamiento de Residuos Urbanos (CTRUZ).
“Velar por los intereses de la ciudadanía”
La consejera municipal de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, ha visitado la Oficina de Control de Calidad, desde la que se accede directamente a Mawis y a la información vinculada a la gestión de la contrata de FCC Medio Ambiente.
“Nuestra obligación es velar por los intereses de la ciudadanía de Zaragoza”, ha señalado Gaudes, defendiendo la necesidad de supervisar y garantizar que las contratas cumplen con sus pliegos.
En este caso, ha explicado, el objetivo es gestionar “mejor la enorme cantidad de datos” que genera el servicio de limpieza y recogida de residuos para comprobar no solo que los medios están en la calle, sino que el trabajo se realiza con la calidad exigida y que el pago final sea coherente con ello.
Qué permite controlar Mawis: operarios, rutas, contenedores y residuos
El sistema Mawis ofrece información en tiempo real de múltiples parámetros y permite elaborar informes y estadísticas para las certificaciones posteriores.
Entre las posibilidades que aporta, el Ayuntamiento destaca: medios humanos y materiales disponibles en cada momento, posición geográfica de operarios y vehículos, con datos anonimizados en el caso del barrido individual, control de pesos: el sistema registra el peso de cada contenedor cuando se vacía al camión, un dato que puede cruzarse con el peso que marca la báscula de entrada al CTRUZ, seguimiento de sensores de llenado de contenedores y posibilidad de crear rutas inteligentes, especialmente útil en la recogida de vidrio y geolocalización y seguimiento del estado de todos los contenedores.
A esa capa de control se suma la gestión de incidencias a través de los llamados “tickets”, avisos que los inspectores generan cuando detectan problemas en la vía pública. Las incidencias quedan registradas, se clasifican por tipología y se realiza seguimiento, tanto para soluciones inmediatas como para corregir situaciones que se repiten.
Llamamiento en Navidad: “la limpieza también es tarea de todos”
Pese al refuerzo del control municipal, Gaudes ha recordado que la limpieza no depende solo del servicio contratado. Con la llegada de las fiestas navideñas, ha pedido colaboración ciudadana: no dejar residuos fuera de los contenedores, no sacar la basura ni el 24 ni el 31 de diciembre y extremar el cuidado del espacio público en unas fechas en las que se multiplica el uso de la calle.
Zaragoza, en definitiva, añade músculo de inspección y análisis para vigilar su contrata de limpieza con una idea sencilla: que el servicio se preste, que se preste bien y que se pague exactamente lo que corresponde.


