Bajo el edificio más alto de Zaragoza: la historia del mercado que trajo el mar a la avenida de Navarra
A mediados del siglo XX, cuando el pescado llegaba a Zaragoza en camiones frigoríficos desde los puertos de Tarragona, Vigo o Bilbao, la ciudad decidió levantar un edificio moderno y funcional para centralizar su venta mayorista. Así nació el Mercado de Pescados de la avenida de Navarra, una construcción emblemática inaugurada en 1960 y que durante más de dos décadas fue el epicentro del comercio del mar en pleno interior aragonés.
Hasta entonces, los mayoristas operaban en el histórico mercado de la plaza de la Libertad (hoy Santo Domingo), un edificio de 1929 que pronto se quedó pequeño y anticuado. La nueva ubicación, junto al matadero municipal y próxima a la estación ferroviaria, ofrecía mejor acceso para los transportes de mercancías. Fue el paso de una Zaragoza todavía tradicional a una ciudad moderna, abierta a la logística y al comercio a gran escala.
Un edificio pionero en su tiempo
El proyecto del nuevo mercado fue diseñado por el arquitecto Marcelo Carqué Anyesa, aprobado en 1957 y terminado tres años después. El edificio, situado en el número 54 de la avenida de Navarra, se caracterizaba por su innovadora estructura circular y su cubierta de hormigón con cerchas vistas.
En su interior, 19 puestos se distribuían de forma radial alrededor de un gran espacio central donde se descargaban toneladas de pescado fresco cada madrugada. Las cámaras de frío, los muelles de carga y las zonas de hielo completaban una infraestructura que situó a Zaragoza a la altura de las grandes capitales españolas.
El mercado funcionaba de madrugada. A partir de las cuatro de la mañana, los mayoristas descargaban cajas de merluza, sardina o besugo mientras los compradores de pescaderías y restaurantes recorrían los pasillos en busca del mejor género.
El traslado a Mercazaragoza
Con el paso de los años, el crecimiento del sector y las nuevas exigencias sanitarias hicieron que el edificio se quedara pequeño. En 1984, con la inauguración de Mercazaragoza, toda la actividad mayorista de pescado se trasladó a las nuevas instalaciones del polígono de Cogullada.
El inmueble de la avenida de Navarra quedó sin uso durante un tiempo, hasta que el Ayuntamiento decidió reconvertirlo en un espacio cultural y vecinal. Así nació el actual Centro Cívico Delicias, que mantiene la estructura circular y parte del diseño original, convertido hoy en un punto de encuentro para actividades culturales, conciertos y exposiciones.
El antiguo solar donde se levantaba el mercado se integra hoy en el entorno de Torre Zaragoza, el edificio residencial más alto de la ciudad. La transformación urbana de la avenida de Navarra refleja la evolución de Zaragoza: de ciudad de abastos a capital moderna con un skyline reconocible.