¿Qué había antes del Monumento a los Mártires en la Plaza de España de Zaragoza?: una historia olvidada

Un símbolo desaparecido marcó durante siglos el corazón del Coso zaragozano antes del monumento actual.
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¿Qué había antes del Monumento a los Mártires en la Plaza de España de Zaragoza?: una historia olvidada

La Plaza de España de Zaragoza —antiguamente conocida como plaza de la Constitución— es hoy uno de los grandes iconos urbanos de la ciudad. Sin embargo, pocos zaragozanos conocen que, antes de que el Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria presidiera su centro desde 1904, allí se alzó durante siglos otro símbolo profundamente arraigado en la memoria local: la histórica Cruz del Coso, un humilladero medieval que marcaba el lugar del martirio de los primeros cristianos de Zaragoza durante la persecución ordenada por el romano Daciano en el siglo IV.

El origen: un lugar de martirio

La Cruz del Coso se situaba entre la Puerta Cinegia —la entrada meridional de la ciudad— y la antigua fuente que ocupaba lo que hoy es la Plaza de España. Su ubicación no era casual: se situaba extramuros, en un espacio asociado tradicionalmente a ajusticiamientos.

Según la tradición, allí fueron engañados y ejecutados numerosos cristianos tras la muerte de Santa Engracia y sus compañeros. Sus cuerpos, incinerados junto a los de delincuentes para evitar el culto, fueron recogidos secretamente por otros cristianos. De aquel episodio surgiría el culto a las Santas Masas, cuyas reliquias se veneran aún hoy en la basílica de Santa Engracia.

No se sabe con exactitud cuándo se levantó el primer humilladero conmemorativo, pero ya existía en la Edad Media. Se supone que, como mínimo, debió construirse en torno a 1319, fecha en la que la devoción a los mártires experimenta un fuerte impulso tras la “invención” de las reliquias.

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Imagen: El blog de Zaragoza

Un templete renacentista obra de Gil Morlanes

En el siglo XVI, el Ayuntamiento de Zaragoza decidió reconstruir el deteriorado humilladero. El 21 de junio de 1532 se ordenó repararlo, pero la solución fue insuficiente. Apenas dos años después, el concejo encargó una nueva edificación completa, con la indicación de que se conservara la antigua cruz.

El elegido para crear el nuevo templete fue Gil Morlanes el Joven, uno de los grandes maestros del Renacimiento aragonés. Su obra, inspirada en modelos clasicistas, consistió en un elegante templete circular de piedra, de dos cuerpos, rodeado por columnas espaciadas regularmente y coronado por una cruz dorada en su interior. Era, para la época, una pieza monumental y sobria a la vez, que ennoblecía uno de los puntos neurálgicos del Coso.

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SIPCA / Cruz del Coso / Margalé Herrero, Rafael; Taulés Esteban, Irene

Patronazgo, reconstrucciones y fiesta anual

En 1590, la Diputación del Reino asumió el patronazgo del humilladero, sustituyendo el modelo municipal por una nueva versión inspirada en el diseño de Morlanes. Posteriormente, en 1682, volvió a reconstruirse, y a lo largo de los siglos sufrió numerosas intervenciones. El templete conservaba una inscripción dedicada a los mártires y un gran escudo heráldico del Reino de Aragón.

Cada 3 de noviembre, Zaragoza celebraba una fiesta conmemorativa que recordaba la procesión histórica hacia el monasterio de Santa Engracia, donde fueron depositadas las Santas Masas. Aunque Felipe V abolió las leyes de Aragón y la tradición decayó, posteriormente volvió a recuperarse.

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Imagen: El blog de Zaragoza

Destrucción en la Guerra de la Independencia

El humilladero sobrevivió, con altibajos, durante siglos hasta que la Guerra de la Independencia lo arrasó por completo. Tras los Sitios, con Fernando VII, se reconstruyó de manera muy sencilla debido a la falta de fondos, pero ya nunca recuperó su esplendor.

A finales del siglo XIX, la ciudad decidió recuperar la memoria del antiguo humilladero. La Real Sociedad Económica de Amigos del País impulsó la idea de construir un gran monumento conmemorativo, que finalmente diseñó el arquitecto Ricardo Magdalena y culminó el escultor Agustín Querol. Tras colocar la primera piedra en 1899, el monumento fue inaugurado solemnemente en 1904.

Ese conjunto monumental, de clara carga simbólica y patriótica, se convirtió en el heredero moderno de la Cruz del Coso.

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Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria

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