La nueva Zaragoza extranjera: uno de cada seis vecinos ya ha nacido fuera de España
Zaragoza ya no es solo Ebro, tranvía y barrios de toda la vida. También es acentos nuevos en el recreo, comercios de medio mundo en las esquinas y apellidos que hasta hace poco apenas sonaban en la ciudad. Según los últimos datos municipales, uno de cada seis vecinos ya ha nacido fuera de España: la población extranjera roza las 122.000 personas y supone en torno al 16,8% del total.
No es un fenómeno aislado ni reciente. En la última década, la capital aragonesa ha pasado de ser una ciudad con inmigración moderada a consolidarse como una urbe claramente diversa. El crecimiento demográfico de los últimos años —Zaragoza se acerca a los 730.000 habitantes— no se explica solo por los nacimientos, sino también por la llegada de población extranjera que encuentra aquí trabajo, vivienda y cierta estabilidad.
Delicias, San José y Casco: los grandes imanes
La nueva Zaragoza extranjera no se reparte de forma uniforme. Delicias se ha convertido en el gran motor de esta transformación: es el distrito más poblado y también el que concentra más vecinos de origen extranjero, con cerca de tres de cada diez residentes nacidos fuera de España. La imagen de sus calles lo cuenta solo: fruterías regentadas por familias latinoamericanas, locutorios, panaderías rumanas, tiendas africanas y bares donde conviven el café con leche de siempre con platos de medio mundo.
San José y el Casco Histórico siguen una dinámica parecida, con una presencia muy significativa de población extranjera que está ayudando, en muchos casos, a mantener vivo el pequeño comercio y a rejuvenecer barrios con una población española muy envejecida. En el Centro, el porcentaje es menor, pero la mezcla también es evidente: oficinas, servicios y alquiler de habitaciones atraen a trabajadores jóvenes, muchos de ellos estudiantes o empleados del sector servicios y tecnológico.
De Rumanía a Nicaragua pasando por Marruecos
El mapa de orígenes es tan diverso como la propia ciudad. Siguen siendo mayoritarias las comunidades europeas, con los rumanos a la cabeza, pero en los últimos años han crecido con fuerza los llegados de Latinoamérica (Colombia, Venezuela, Nicaragua, Honduras…), así como de Marruecos y otros países africanos. A ellos se suman colectivos más pequeños pero muy visibles de China, Pakistán, India o Senegal.
La fotografía del padrón es reveladora: Zaragoza cuenta ya con vecinos procedentes de decenas de países, algunos tan lejanos como Bután, Maldivas o Fiyi. La ciudad se ha convertido, silenciosamente, en un pequeño mapa del mundo.

