Ni 3.000 habitantes, pero este pueblo de Zaragoza exporta una de las piedras más valiosas del mundo
La Piedra de Calatorao, también conocida como mármol negro de Calatorao —aunque técnicamente es una caliza de alta cristalización— se ha convertido en uno de los materiales aragoneses con mayor proyección nacional e internacional.
Extraída en el municipio zaragozano que le da nombre, este recurso natural comenzó a formarse hace más de 165 millones de años, en pleno Jurásico Medio, y ha acompañado a la historia arquitectónica de Aragón desde época medieval e incluso musulmana.
En bruto posee un color gris oscuro, pero al ser pulida adquiere un negro profundo con vetas blancas delicadas que la han hecho especialmente atractiva para la arquitectura contemporánea. Su durabilidad, baja porosidad y resistencia a la climatología extrema la han posicionado como un material destacado tanto para exteriores como interiores, con acabados que van desde el pulido brillante hasta versiones más rústicas, abujardadas o flameadas.
Un material aragonés con pasado y con futuro
La Piedra de Calatorao se encuentra en elementos ornamentales de iglesias, basamentos, portadas y retablos, e incluso en edificios donde se buscaba un contraste estético potente.
A partir del siglo XVI su uso se multiplica en Aragón y otras regiones, especialmente en obras religiosas y elementos ornamentales de gran relevancia. Destacan piezas como el baldaquino de la Colegiata de Daroca o el basamento de la fachada de la Iglesia de San Bartolomé, en el propio Calatorao.
Ya en el siglo XX, su prestigio alcanzó proyectos de escala nacional, como el revestimiento de las esculturas monumentales que flanquean la Cruz del Valle de los Caídos y la Piedad situada sobre la portada de la basílica.
Pero su uso ha dado un salto significativo en las últimas décadas. La explotación industrial moderna ha permitido transformar este recurso local en un producto competitivo a escala global, listo para pavimentaciones urbanas, mobiliario público, revestimientos de fachadas, encimeras, lavabos o piezas de diseño contemporáneo.
De Aragón al mundo: proyectos más allá de España
Aunque tradicionalmente la piedra se ha visto sobre todo dentro del país, su salto internacional ya es una realidad. Uno de los proyectos más destacados fue la urbanización de la explanada de la Basílica de Saint-Michel, en Burdeos, donde este material aragonés fue seleccionado por su solidez y elegancia estética en espacios públicos de alto tránsito.
Tras ese proyecto, productores y distribuidores de Calatorao iniciaron un proceso de internacionalización que ha llevado el material a mercados como Estados Unidos o China, donde se utiliza en arquitectura de interiores de gama alta y en proyectos públicos que buscan materiales distintivos con identidad europea
Un recurso estratégico para Aragón
Además de su valor histórico y arquitectónico, la Piedra de Calatorao es un activo económico relevante para la provincia de Zaragoza. Su explotación genera empleo local, mantiene viva una tradición centenaria y también posiciona a Aragón en el mapa internacional de la piedra natural, compitiendo con materiales de Italia, Turquía o Portugal.
Hoy, la presencia de esta piedra no solo se aprecia en grandes obras, sino también recorriendo las calles de Calatorao, donde esculturas realizadas por artistas locales e internacionales —talladas íntegramente en esta caliza negra— convierten al municipio en un auténtico museo al aire libre.
Su estética única, unida a su resistencia, la ha convertido en una de las variedades de caliza más reconocidas del panorama nacional.