Ahora es la Plaza Salamero, pero ¿por qué algunos la siguen llamando Plaza del Carbón?

Una plaza moderna en el corazón de Zaragoza que todavía arrastra el peso de su historia comercial y popular.
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Ahora es la Plaza Salamero, pero ¿por qué algunos la siguen llamando Plaza del Carbón? / Archivo Ayuntamiento de Zaragoza

Quien camina hoy por la plaza de Miguel Salamero, en pleno centro de Zaragoza, difícilmente imagina que durante siglos este lugar tuvo otro nombre muy distinto y cargado de tradición: la Plaza del Carbón. Y aunque oficialmente fue rebautizada en homenaje a un héroe de los Sitios de Zaragoza, todavía son muchos los zaragozanos que se refieren a ella por su denominación popular. ¿Cuál es la razón? La respuesta está en la historia de la ciudad y en su intensa actividad comercial.

Una plaza de mercado desde la Edad Media

Los orígenes de la actual Salamero se remontan a la época medieval. Entonces se conocía como la Plaza de la Alhóndiga, o Alfóndiga, un espacio que servía como depósito de grano y lugar de intercambio de productos básicos. Zaragoza, como otras ciudades de la Península, tenía estos puntos de abasto en los que se controlaban precios y se aseguraba el suministro de alimentos a la población.

Con el paso de los siglos, la plaza fue adaptándose a las necesidades del momento y derivó en un espacio de referencia para la compraventa de carbón, un producto esencial para cocinar y calentar los hogares aragoneses antes de la llegada de la electricidad o el gas.

Ya en el siglo XIX, la plaza se convirtió en el lugar donde los arrieros descargaban el carbón que traían desde diferentes puntos de la provincia y del Pirineo. Allí, el Ayuntamiento llevaba un control sobre la mercancía antes de autorizar su venta al público. Esa función acabó marcando la identidad del lugar: pronto todo el mundo empezó a conocerla como la Plaza del Carbón.

El apelativo no solo fue popular, sino que se mantuvo durante décadas. Incluso después de que las funciones comerciales se desplazaran a otros lugares de la ciudad, los vecinos siguieron llamándola así, conservando el recuerdo de una Zaragoza en la que el carbón era tan necesario como hoy lo puede ser la electricidad.

Del Carbón a Salamero: un cambio de nombre con historia

El nombre oficial de la plaza cambió para rendir homenaje a Miguel Salamero, un zaragozano que se distinguió durante los Sitios de Zaragoza en la Guerra de la Independencia. Salamero organizó grupos de resistencia y participó activamente en la defensa frente a las tropas napoleónicas, especialmente en la zona del convento de Santa Fe.

El Ayuntamiento decidió dedicarle la plaza como reconocimiento, y desde entonces su nombre oficial pasó a ser “Plaza de Miguel Salamero”. Sin embargo, la costumbre popular ha demostrado ser más fuerte que las placas: para muchos vecinos, sobre todo generaciones más mayores, sigue siendo “la del Carbón”.

Un lugar en constante transformación

Hoy, la plaza ha experimentado numerosas reformas urbanísticas, la última en los últimos años, con la construcción de un aparcamiento subterráneo y una remodelación que busca darle un aire más moderno y funcional. 

El caso de la Plaza Salamero demuestra cómo la memoria popular puede mantener vivas denominaciones antiguas mucho tiempo después de los cambios oficiales. Llamarla “Plaza del Carbón” es, en cierto modo, rendir homenaje a los arrieros, a los mercados y a esa Zaragoza que vivía del comercio diario y de la vida en la calle.

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