Quiénes son los Morte: del imperio del ocio en Zaragoza a la crisis del Parque de Atracciones
La crisis que atraviesa el Parque de Atracciones de Zaragoza ha puesto de nuevo el foco en uno de los apellidos más vinculados a la historia reciente del ocio en la ciudad: la familia Morte. Detrás de la actual gestora del recinto, Parque de Atracciones de Zaragoza (PAZ), hay más de 50 años de trayectoria vinculada al ocio, la gestión de servicios y la presencia en algunas de las principales instituciones económicas de Aragón.
La relación de la familia Morte con el parque se remonta a 1974, cuando abrió sus puertas en los Pinares de Venecia. Desde entonces, han estado ligados de forma ininterrumpida a su explotación, primero con el padre y después con Jesús Morte, figura clave en el desarrollo del negocio. A lo largo de estas décadas, la empresa familiar ha mantenido la concesión del recinto y ha impulsado distintas mejoras, con inversiones que superan los 14 millones de euros.
El origen de la actividad empresarial de los Morte está vinculado a la gestión de instalaciones municipales. Tras formarse en la Escuela de Comercio, Jesús Morte se incorporó a la empresa familiar y participó en la expansión hacia negocios como las piscinas del Parque Grande, Delicias y Las Fuentes.
A partir de ahí, la familia fue ampliando su presencia en el ámbito del ocio y los servicios en Zaragoza, con la gestión de distintos espacios y proyectos como Las Palmeras, los Stadium Las Fuentes y Delicias, el propio Parque de Atracciones, el Acuario de Zaragoza o iniciativas vinculadas a la Expo como Las Playas de la Expo, consolidando una trayectoria empresarial estrechamente ligada al entretenimiento y al uso de instalaciones municipales.
EL ACUARIO DE ZARAGOZA, OTRO DE SUS PROYECTOS CLAVE
En 2012, la familia Morte asumió la gestión del Acuario de Zaragoza, un proyecto que atravesaba una situación crítica. En sus primeros meses, la instalación llegó a enfrentarse a una orden de cierre por incumplimientos, además de importantes pérdidas económicas.
Tras su intervención, lograron estabilizar la actividad y mejorar progresivamente el número de visitantes, hasta superar los 125.000 anuales. Sin embargo, esta misma semana se ha dado a conocer que el acuario cambiará de manos y pasará a ser gestionado por el grupo Global Omnium, operador del Oceanogràfic de Valencia, en un nuevo movimiento dentro de la reconfiguración del sector.
TRAYECTORIA EMPRESARIAL E INSTITUCIONAL
Más allá de sus negocios, Jesús Morte ha tenido una destacada presencia en el ámbito económico e institucional de Aragón. Ha sido presidente de la patronal aragonesa CREA, vicepresidente de la CEOE, vicepresidente de Ibercaja, presidente de Antena 3 Aragón, miembro del Consejo Social de la Universidad de Zaragoza y ha estado vinculado con organizaciones como ADEA, AEFA o AEPA. Su trayectoria empresarial y su influencia en el tejido económico aragonés le valieron el reconocimiento como Hijo Predilecto de Zaragoza.
UN GRUPO EN UN MOMENTO CRÍTICO
La dilatada experiencia de la familia Morte en la gestión de instalaciones de ocio contrasta con la situación actual que atraviesa su principal activo. El Parque de Atracciones de Zaragoza se encuentra en un momento de bloqueo, aunque el Ayuntamiento de Zaragoza ha optado por garantizar su funcionamiento a corto plazo.
En concreto, el Consistorio ha activado la orden de continuidad, lo que obliga a la actual gestora, Parque de Atracciones de Zaragoza (PAZ), a seguir al frente del recinto hasta el mes de noviembre, después de que no se haya alcanzado un acuerdo con el grupo inversor Fénix Entertainment para formalizar el traspaso.
El origen del bloqueo está en el desacuerdo entre los socios de Moncayo Leisure participada en un 80% por el grupo argentino Fénix Entertainment y en un 20% por la propia PAZ. Según fuentes conocedoras del proceso, el grupo inversor está analizando la situación del recinto, especialmente en lo relativo a las instalaciones que han revertido al Ayuntamiento, así como el impacto que podría tener la entrada en concurso de acreedores de PAZ en el equilibrio económico de la concesión.
En paralelo, la negociación del ERTE que afecta a la plantilla continúa sin acuerdo. Los sindicatos han reclamado más información económica para avanzar en las condiciones del expediente, mientras la situación laboral refleja el parón de actividad: parte de los trabajadores acude al parque sin tareas asignadas y otros ni siquiera han podido incorporarse al inicio de la temporada.
En total, cerca de 80 empleados, muchos de ellos fijos discontinuos, dependen de una solución que sigue sin concretarse. Un escenario que evidencia el contraste entre una trayectoria empresarial consolidada durante décadas y un presente marcado por la incertidumbre sobre el futuro del parque y de la propia concesión.
