El fenómeno de los retiros de Emaús que contagia en Zaragoza y donde todo lo que pasa es secreto
Los retiros de Emaús se han convertido en uno de los movimientos espirituales más influyentes y masivos dentro de la Iglesia católica en España. Su crecimiento en ciudades como Zaragoza —donde parroquias como Santa Engracia o San Valero ya registran listas de espera— demuestra que, en plena era digital y en una sociedad acelerada, crece el deseo de silencio, comunidad y espiritualidad. Pero la clave de su éxito va más allá de una experiencia emocional. De hecho, tanto es así, que no es un retiro sólo para cristianos; sino que muchos son ateos que buscan resignificar su vida con algo espiritual. Y estos retiros les cambia la vida.
Un origen que convirtió una historia bíblica en un fenómeno global
Inspirados en el pasaje del Evangelio de San Lucas, donde dos discípulos desesperanzados se encuentran con Jesús resucitado camino a la aldea de Emaús, estos retiros buscan recrear ese momento de revelación y transformación. El primer retiro nació en 1978 en Miami, impulsado por la religiosa Myrna Gallagher, y se extendió con rapidez por América Latina, Estados Unidos y Europa. Hoy, España vivió su propio auge, especialmente tras la pandemia.
No se trata de ejercicios espirituales al uso ni de catequesis clásica: laicos, no sacerdotes, son quienes dirigen la experiencia y ofrecen su vida como testimonio.
¿Qué ocurre en un retiro de Emaús?
Aquí entra el factor más llamativo: quienes lo viven no pueden contar lo que ocurre dentro. No pueden revelar dinámicas ni detalles emocionales ni momentos clave. Pero lo que todos terminan decir es que ha sido “una experiencia que cambia la vida”.
Lo que sí se conoce es su estructura: dura 48 horas (de viernes a domingo), hombres y mujeres participan por separado, todo lo organizan laicos, acompañados por un sacerdote, el retiro incluye oración, charlas, liturgia y convivencia.
Un participante que participó recientemente en un retiro de Emáus, en Zaragoza, lo explica así: "Solo puedes vivirlo una vez, y por eso te sueltas. No vas a repetirlo. No puedes juzgar. Solo escuchas. Es una experiencia de fe y de vida que nunca había vivido con tanta intensidad"
El secreto que contagia en Zaragoza
Precisamente ese silencio -secreto o confidencialidad-, lejos de generar distancia, provoca una cadena de recomendaciones personales. Quien lo vive, lo recomienda como si hubiera encontrado una medicina espiritual. Es la mejor publicidad posible: íntima y emocional.
En parroquias como Santa Engracia afirman que el retiro logra que muchos creyentes se reencuentren con la fe no desde la doctrina, sino desde la experiencia humana. “Dios no se explica, se siente”, dicen quienes han servido en estos grupos.
El resultado es un boca a boca imparable que convierte los retiros de Emaús en un verdadero fenómeno espiritual contemporáneo: discreto, profundo y personal. Un movimiento silencioso que, paradójicamente, crece con estruendo.



