El Huerva vuelve a la vida: así será el nuevo gran corredor verde de Zaragoza
La regeneración del Huerva sumará kilómetros de recorridos naturales, nuevos parques y miles de árboles para crear una Zaragoza más verde y habitable
Muchos zaragozanos han cruzado el río Huerva miles de veces sin detenerse a mirarlo. Durante décadas fue un cauce casi invisible dentro de la ciudad. Ahora Zaragoza quiere cambiar esa historia y devolver el río a la vida urbana. La regeneración del Huerva transformará su entorno en un gran corredor verde con nuevos parques, caminos y espacios naturales pensados para pasear, respirar y disfrutar de la naturaleza sin salir de la ciudad.
La regeneración del Huerva es uno de los proyectos urbanos más ambiciosos de los últimos años y busca algo muy sencillo de explicar: devolver el río a las personas. Más naturaleza, más sombra, más espacios para caminar y más lugares donde parar un momento en mitad de la ciudad. Un nuevo Huerva pensado para pasear, respirar y disfrutar del entorno.
EL RÍO HUERVA VOLVERÁ A FORMAR PARTE DE LA CIUDAD
Durante años, el crecimiento urbano fue reduciendo el espacio natural del Huerva. Su cauce se estrechó, las riberas perdieron vegetación y el río dejó de comportarse como un ecosistema vivo. La intervención que ahora impulsa Zaragoza busca recuperar ese equilibrio.
El objetivo es transformar su entorno en un gran corredor verde urbano, un espacio continuo donde naturaleza y ciudad vuelvan a encontrarse. Esto permitirá sumar 2,5 kilómetros de nuevos recorridos naturales pensados para caminar con calma, hacer deporte o simplemente sentarse a observar el agua.
La transformación del Huerva también incluye la creación y mejora de ocho parques fluviales a lo largo de su recorrido. Espacios pensados para que la vida cotidiana de los barrios vuelva a acercarse al río, como se hacía hace años atrás, recuperando costumbres en las que se priorizaba el compartir ratos en comunidad entorno a la naturaleza.
Entre ellos se encuentran:
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Parque Bruno Solano, con zonas de juegos infantiles y gradas naturales para sentarse.
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Parque Emperador, diseñado como espacio de encuentro al aire libre.
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Parque Goya, que recupera una zona degradada para convertirla en un entorno verde.
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Parque Catalina Salazar, que refuerza la ribera como lugar de recreo familiar.
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Parque de Villafeliche, que mantiene su función como pulmón verde del entorno.
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Parque Sopesens, integrado sobre el tanque de tormentas.
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Parque Lineal del Huerva, el de mayor superficie de toda la intervención.
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Ribera del Parque Bruil, que se remodela para conectar mejor el parque con el río.
La recuperación del Huerva también traerá más vegetación a la ciudad con la plantación de casi 200.000 plantas y árboles, seleccionados para adaptarse al entorno del río y mejorar el paisaje natural. Entre ellos habrá especies de ribera como fresnos, álamos blancos o chopos negros, además de almeces que aportarán sombra.
También se incorporarán árboles frutales como membrillos, granados, almendros o cerezos silvestres, junto a especies mediterráneas como encinas, olivos, laureles o madroños.
Toda esta vegetación ayudará a refrescar el entorno, mejorar la calidad del aire y crear refugio para aves, insectos y biodiversidad. Un Huerva más verde se traduce también en una ciudad más saludable.
El Huerva se convierte en un gran corredor verde
Los corredores verdes se han convertido en una de las tendencias del urbanismo actual ya que no son simplemente parques o zonas ajardinadas, sino espacios que conectan naturaleza y ciudad, permitiendo que plantas, animales y personas se muevan a través de ellos.
En el caso del Huerva, este corredor verde permitirá conectar parques y espacios naturales, mejorar la biodiversidad urbana, reducir el efecto isla de calor, crear rutas agradables para caminar o ir en bicicleta y generar nuevos espacios de encuentro entre vecinos.
El nuevo entorno del Huerva está pensado para distintos ritmos de vida y por ello pretende atraer a público de todas las edades a realizar diferentes actividades. Ya sea a quienes quieren salir a correr o caminar al aire libre, a familias que buscan paseos tranquilos con niños o a personas mayores que necesitan caminos accesibles y zonas de descanso. Habrá recorridos con sombra, bancos para sentarse y zonas donde detenerse a observar el paisaje.
En Japón existe un concepto llamado shinrin-yoku, que significa “baño de bosque”, que consiste en algo tan simple como pasar tiempo en la naturaleza para reducir el estrés, esta tradición japonesa anima a caminar despacio, escuchar el sonido del agua o sentarse a la sombra y el nuevo Huerva quiere convertirse precisamente en ese tipo de lugar.
Zaragoza se suma a una tendencia global
La recuperación de ríos urbanos es una tendencia que se está produciendo en muchas ciudades del mundo. Por ejemplo en Madrid se recuperó el Manzanares con el proyecto Madrid Río, en Seúl eliminó se una autopista para devolver la vida al río Cheonggyecheon y en Valencia se convirtió el antiguo cauce del Turia en el gran jardín de la ciudad.
Todas estas intervenciones demostraron algo importante, que cuando un río vuelve a la ciudad, la ciudad cambia. Zaragoza ha sido capaz de ver el impacto que estos proyectos han tenido en otras ciudades y quiere sumarse a esta tendencia internacional con un proyecto adaptado a su propia identidad.
La regeneración del Huerva forma parte de una estrategia más amplia para preparar Zaragoza frente a los retos del futuro, porque las ciudades del futuro no se medirán solo por sus edificios o infraestructuras, sino por la calidad de sus espacios para vivir.
"Para el Proyecto (REPAPAH) que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del MITECO en la convocatoria de ayudas para el fomento de actuaciones dirigidas a la restauración de ecosistemas fluviales y a la reducción del riesgo de inundación en los entornos urbanos españoles a través de soluciones basadas en la naturaleza correspondientes al año 2021, en el marco del PRTR- Financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU"