Una semana sin Pablo Cebolla: el Ebro crecido obliga a paralizar el rastreo de los GEO

Los especialistas de la Policía Nacional suspenden sus trabajos en el río hasta que baje el caudal; bomberos, drones y el helicóptero Cóndor continúan

Se cumple ya más de una semana desde la desaparición de Pablo Cebolla, el joven de 20 años de Alhama de Aragón que se perdió la madrugada del viernes 13 en Zaragoza, y el operativo de búsqueda sigue activo. La principal novedad de hace pocas horas es la retirada temporal de los GEO —grupo de élite de la Policía Nacional— del rastreo del río Ebro, obligados a paralizar sus trabajos por la fuerte crecida del río. Volverán, según la Policía, cuando el caudal del río Ebro recupera la normalidad.

Mientras tanto, el dispositivo se mantiene por otros medios. Dos dotaciones de la Unidad de Salvamento Acuático de los Bomberos de Zaragoza, con dos embarcaciones y ocho efectivos, trabajan este viernes en la zona del club náutico, incorporados a petición de la Policía Nacional. A ellos se suman la unidad de drones de los bomberos, el helicóptero Cóndor —que sobrevuela el perímetro accediendo "al mayor número de zonas posibles"— y voluntarios de Protección Civil.

Los trabajos se concentran en el tramo del Ebro comprendido entre el puente de Piedra y el puente de Hierro. Es ahí donde se pierde la señal del teléfono móvil de Pablo y donde unas cámaras de seguridad le captaron "accediendo al cauce" sin que se le vea regresar. Un vídeo grabado en las escaleras del Club Náutico, en el que el joven aparece visiblemente desorientado según confirmó un familiar a HOY ARAGÓN, es la principal pista con la que trabaja la investigación.

La crecida del río complica de forma significativa las labores de rastreo. La fuerza de arrastre del agua reduce la visibilidad y dificulta el trabajo de los especialistas, y las corrientes pueden desplazar a una persona desaparecida varios kilómetros aguas abajo. Por eso el dispositivo va ampliando progresivamente su radio de acción río abajo, adaptándose a la evolución del caudal y sin fecha límite de cierre.

Pablo desapareció tras salir de la discoteca Kenbo sobre las tres de la madrugada del viernes 13 de febrero. Sus padres interpusieron la denuncia en la comisaría de Delicias en cuanto comprobaron que no había regresado a casa. Durante los primeros días, amigos y familiares organizaron batidas por la ciudad. Tras una semana, la familia ha reconocido públicamente que confía poco en volver a verle con vida.

Cualquier persona que tenga información sobre el paradero de Pablo Cebolla puede llamar al 091 o al teléfono facilitado por la familia: 689 357 610.

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