Zaragoza mejora en pobreza y calidad de vida, pero mantiene brechas sociales y retos en vivienda
Zaragoza mejora en pobreza y calidad de vida, pero mantiene desigualdades y retos en vivienda y servicios públicos, según el último informe del Observatorio Urbano de Ebrópolis.
Zaragoza y Aragón avanzan en cohesión social y reducción de la pobreza, pero aún arrastran desigualdades estructurales y desafíos en ámbitos clave como la vivienda o la financiación de los servicios públicos. Así lo refleja el último informe del Observatorio Urbano de Ebrópolis, que analiza la evolución social del territorio dentro de la Estrategia Zaragoza +20.
El estudio dibuja un escenario de mejora generalizada en los indicadores sociales, aunque advierte de que los avances no son homogéneos y que persisten diferencias relevantes según el territorio, el género o la situación socioeconómica.
Menos pobreza y desigualdad, pero con diferencias internas
Uno de los principales datos positivos es la evolución de la desigualdad. Zaragoza registra un índice de Gini de 29,5 puntos, el más bajo desde 2015 y por debajo de la media nacional. En la misma línea, la brecha entre rentas también mejora: el 20% más rico gana 2,5 veces más que el 20% más pobre, una diferencia inferior a la estatal.
Sin embargo, el informe alerta de que estas cifras globales ocultan desigualdades internas significativas. La renta media por habitante supera los 16.200 euros, pero la distancia entre distritos alcanza los 9.000 euros, con zonas como Centro o Universidad en niveles altos y barrios como Las Fuentes, Torrero-La Paz o Delicias en la parte baja.
En cuanto a pobreza, el indicador AROPE se sitúa en el 19,1% en Aragón, claramente por debajo del 25,7% nacional. También mejoran otros indicadores como la baja intensidad laboral o la carencia material severa.
La desigualdad de género sigue siendo clave
Pese a los avances, el informe subraya que la desigualdad de género continúa siendo un factor determinante. Las mujeres en Aragón perciben un 19% menos de salario que los hombres, una brecha superior a la media nacional, y la diferencia en desempleo alcanza los 3,2 puntos.
Aunque el riesgo de pobreza entre hombres y mujeres se ha reducido, la desigualdad persiste como uno de los principales retos estructurales.
Jóvenes, inmigración y discapacidad: evolución desigual
El análisis por colectivos muestra una realidad compleja. En el caso de la juventud, Aragón presenta mejores datos que la media nacional en el porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan, pero la tendencia es negativa, ya que esta cifra ha aumentado en el último año.
Además, la brecha de desempleo juvenil respecto al conjunto de la población se ha ampliado, lo que evidencia dificultades en la inserción laboral.
En la población extranjera, los indicadores son en general positivos, con altas tasas de actividad y afiliación a la Seguridad Social. No obstante, el desempleo sigue siendo más elevado que en la población general.
Por otro lado, la situación de las personas con discapacidad muestra un retroceso, con una caída en la tasa de actividad hasta el 30,5%, el peor dato en varios años.
Servicios sociales y vivienda, los grandes desafíos
El informe identifica dos ámbitos clave donde persisten dificultades: los servicios públicos y la vivienda.
Aragón destina un 1,5% del PIB a servicios sociales, por debajo de la media nacional, lo que limita su capacidad de respuesta. Aun así, se registran avances en dependencia, con una cobertura superior a la estatal y una reducción significativa del llamado “limbo de la dependencia”.
En vivienda, la situación es más compleja. Aunque los precios en Aragón siguen por debajo de la media nacional, en Zaragoza capital se ha producido un encarecimiento notable, que dificulta el acceso, especialmente para los jóvenes.
A esto se suman problemas estructurales como la falta de oferta, la existencia de vivienda vacía o situaciones de hacinamiento.
Más esperanza de vida, pero dudas sobre la financiación
En el ámbito sanitario, los indicadores son positivos en términos de resultados. La esperanza de vida en la provincia de Zaragoza alcanza los 84,3 años, por encima de la media nacional, y los años de vida saludable también son superiores.
Sin embargo, el gasto sanitario se sitúa por debajo de la media española y europea, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema a largo plazo.
El informe también alerta del aumento de la tasa de suicidio, que se sitúa por encima de la media nacional, con especial incidencia en hombres.
Un avance que exige consolidarse
En conjunto, el informe de Ebrópolis dibuja una Zaragoza que mejora en cohesión social y calidad de vida, con indicadores más favorables que el conjunto del país, pero que todavía afronta retos importantes.
La clave, según el análisis, pasa por consolidar las políticas de inclusión y garantizar que el crecimiento económico se traduzca en una mejora real de las oportunidades, especialmente para los colectivos más vulnerables.
Porque, aunque los datos mejoran, las desigualdades siguen presentes. Y reducirlas sigue siendo el principal desafío.

