Cuando en Zaragoza nadie iba al 'gym': había piscinas gratis en los parques públicos
En la actualidad, en Zaragoza los centros deportivos municipales y privados están extendidos por toda la ciudad. Pero hace unas décadas, podían contarse con los dedos de una mano.
Hoy ir al gimnasio o salir con la bici o a correr forma parte de la rutina de miles de zaragozanos. Basta salir por la ribera del río Ebro o por el Parque Grande para ver a cientos de personas de todas las edades haciendo deporte.
Pero al margen de practicar deporte al aire libre, en la capital aragonesa hay una tupida red de centros y clubes deportivos tanto públicos como privados que han permitido democratizar la práctica del deporte a lo largo y ancho de la ciudad.
Pero eso, no siempre fue así. El primer centro deportivo municipal que conforma la actual red fue inaugurado en 1980, y es el CDM Gran Vía, conocido popularmente como La Hípica porque fue cedido por la Sociedad Hípica al ayuntamiento de la ciudad.
Pero hasta ese momento, los centros deportivos y las piscinas no eran tan comunes en una ciudad donde bañarse en el Ebro o el Gállego para combatir el calor del verano era algo habitual.
Aún así, en los años 20 del siglo XX ya existía alguna piscina privada, como la del Iberia C.S, y en 1935 se inauguró un clásico que todavía es un imprescindible para muchos zaragozanos: el Club Náutico Helios.
Años después, en 1947, se constituyó el Stadium Casablanca, abriendo sus puertas en mayo de 1948. En los años 60 llegarían El Olivar y el Stadium Venecia.
PISCINAS GRATIS EN LOS PARQUES ZARAGOZANOS
En los años 60, en un momento en el que la capital aragonesa estaba creciendo a pasos agigantados con el desarrollismo que vivía el país en esos momentos, la falta de equipamientos deportivos y de ocio era evidente. Y para paliar la situación, el ayuntamiento de la ciudad creó piscinas públicas gratuitas en algunos de los parques zaragozanos.
Piscinas a las que se accedía libremente y sin entrada, ya que estaban dentro de los recintos verdes como podían estar las zonas de columpios o los campos de fútbol. Entre esas piscinas gratuitas que el ayuntamiento de Zaragoza construyó para paliar el calor del verano, destacaban la piscina del Parque Grande, la del Parque del Tío Jorge, la del Parque de Bruil o la del Parque Castillo Palomar.
Esas piscinas estuvieron abiertas al público durante los años 70, hasta que en los años 80 fueron clausuradas por motivos de salubridad y de seguridad con la llegada de los primeros centros deportivos municipales, que fueron conformando la extensa red de la que podemos disfrutar hoy, complementada con los gimnasios y los centros deportivos privados que hay repartidos por toda la ciudad.
Tras el cierre, los vasos de las piscinas estuvieron presentes vacíos, durante muchos años hasta que fueron rellenados y su presencia fue desapareciendo tanto físicamente como del recuerdo de unos zaragozanos que comenzaron a abarrotar los centros deportivos municipales y los gimnasios privados que tanto éxito tienen en la actualidad.

