Todos conocen este edificio de Zaragoza, pero pocos saben su historia: La antigua clínica del doctor Lozano
Si alguna vez has paseado por el Paseo Sagasta, seguro que te has fijado en el gran edificio de esquina con la calle Lagasca. Su aspecto señorial, con jardín delantero y miradores, destaca entre los bloques de viviendas que lo rodean. Lo que quizá no sepas es que se trata de la antigua clínica del doctor Lozano, un lugar que fue referente de la medicina en Aragón durante más de 70 años.
Un edificio moderno para su época
La clínica fue diseñada en 1903 por el arquitecto Félix Navarro Pérez, autor también del Mercado Central. El encargo se lo hizo Ricardo Lozano Monzón, médico, cirujano y profesor universitario que quería un espacio que funcionara como residencia familiar y, al mismo tiempo, como clínica privada con quirófanos y habitaciones para pacientes.
El resultado fue un edificio muy llamativo para la época: tenía un cuerpo principal rectangular, jardines, terrazas y dos espacios semicirculares destinados a la capilla y al quirófano. Todo en pleno Paseo Sagasta, que por entonces era la zona donde se levantaban las residencias más lujosas de la ciudad.
En 1916, otro arquitecto, Manuel del Busto, introdujo reformas importantes: cerró la esquina de Sagasta con Lagasca y añadió miradores, lo que cambió la idea inicial de Félix Navarro. Aun así, muchos detalles decorativos se han mantenido y permiten imaginar el esplendor que tuvo el edificio.
Durante décadas, la clínica fue un centro pionero en Aragón. Allí se practicaban cirugías avanzadas y se trataban enfermedades respiratorias, lo que atrajo a numerosos pacientes.
Del esplendor al abandono
La actividad médica terminó en 1977, cuando la familia Lozano decidió cerrar el centro. Desde entonces, el inmueble permanece vacío y poco a poco ha ido deteriorándose. Hoy presenta grietas, desconchones y vegetación en la fachada.
A pesar de todo, el edificio tiene un gran valor histórico y en 2009 fue declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, lo que garantiza que no pueda ser demolido.
En los últimos años ha habido intentos de rehabilitar la clínica. La propuesta más conocida planteaba convertirla en viviendas de lujo, manteniendo la fachada original y construyendo un nuevo bloque detrás con garajes, piscina y zonas comunes. Sin embargo, el proyecto se frenó por problemas judiciales y por la oposición de vecinos, que temen perder parte del carácter histórico de la zona.
Mientras tanto, el edificio sigue cerrado y muchos lo llaman ya un “fantasma en Sagasta”. Algunos testimonios incluso aseguran que dentro aún se conserva material médico antiguo, como una mesa de operaciones, lo que alimenta la curiosidad en torno a este lugar.
La antigua clínica del doctor Lozano no es solo un edificio abandonado: es un pedazo de la historia de Zaragoza. Representa el avance de la medicina aragonesa, el auge de las familias burguesas que construyeron Sagasta y el talento de arquitectos como Félix Navarro. Hoy, más de un siglo después de su construcción, sigue despertando la atención de quienes pasan por delante.

