Benito Tesier: "Contar con una fábrica de baterías de Stellantis y CATL nos aleja de los nubarrones del sector"

Benito Tesier, presidente del Clúster de Automoción y Movilidad de Aragón (CAAR), reafirma el futuro que tiene por delante el sector en Aragón y más tras la ratificación de la giga factoría de baterías eléctricas de Stellantis y CATL en Figueruelas.
Benito Tesier, presidente del Clúster de Automoción y Movilidad de Aragón (CAAR) / Cedida

PREGUNTA. La confirmación de la inversión de Stellantis y CATL en Figueruelas para la nueva planta de baterías eléctricas es una noticia histórica. ¿Somos a día de hoy realmente conscientes del volumen de inversión, empleo e impacto directo en el sector de la automoción?

RESPUESTA. Tanto quienes formamos parte del ecosistema de automoción como los responsables de las Administraciones que han estado involucradas en este proyecto somos plenamente conscientes de la importancia capital de esta inversión. Sin embargo, los beneficios de esta decisión empresarial repercutirán más allá, en el conjunto de la sociedad aragonesa y española. 

Además de anclar un sector como la automoción, que genera gran actividad y es tractor de muchos otros sectores económicos (logística, servicios, tecnológico, etc.), permitirá reducir el coste de la fabricación de vehículos eléctricos al no importar su componente de mayor valor: la batería. En el futuro posibilitará también la mejora de la autonomía de los vehículos a través de la capacidad de innovación y el desarrollo tecnológico.

La importancia del sector de automoción no solo se refleja en su contribución directa al PIB y al empleo, sino también en su interacción con otras actividades y en su elevada intensidad innovadora. ¿Cómo de importante es para Aragón?

Es uno de los sectores estratégicos de nuestra economía, y constituye una de las mayores concentraciones de capacidad industrial, conocimiento y talento del sur de Europa. Son más de 400 empresas las que conforman este ecosistema. En ellas trabajan 34.000 personas de forma directa, el 27% de todas las ocupadas en la industria aragonesa, y concentran un volumen de negocio cercano a los 12.000 millones de euros, un tercio del total de las exportaciones desde Aragón y casi un 7% del PIB de la comunidad.

El reto es captar más gigafactorías de baterías eléctricas en Aragón... como ya sucede con los data centers. Que Stellantis sea el mejor reclamo para otras inversiones. ¿Es posible?

Una gigafactoría promovida por un grupo automovilístico de la envergadura de Stellantis y por el principal fabricante de baterías del mundo (CATL) va a ser sin duda un atractivo clave para la captación de nuevos proyectos empresariales. Principalmente, de nuevas industrias auxiliares que produzcan componentes necesarios para la fabricación de baterías o cualquier tecnología necesaria en la fabricación de vehículos eléctricos en masa, pero también de nuevos ensambladores de vehículos. Tenemos en el radar al menos tres grupos automovilísticos asiáticos que están buscando ubicación para instalarse en Europa. La apuesta por Aragón de su compatriota CATL nos sitúa en el mapa y nos ofrece una posición de ventaja. Este es uno de los muchos y distintos retos que tenemos ahora en nuestra comunidad autónoma.

Tras la inversión de Stellantis en Aragón... ¿siguen presentes los nubarrones para el sector y el futuro de la electrificación? Alemania mantiene el pesimismo.

Solo los territorios que logren controlar la cadena de valor del vehículo eléctrico en su conjunto podrán continuar siendo competitivos en el sector automoción. En un momento de transformación como el actual, resulta fundamental situarse en una posición de ventaja. Contar con una fábrica de baterías del calibre de la impulsada por Stellantis y CATL nos refuerza y aleja esos nubarrones de Aragón. Recordemos que la batería representa el 40% del costo del vehículo eléctrico. Ahora sumamos este valioso elemento diferencial a nuestro ya de por sí rico ecosistema de automoción.

En general, en la industria de automoción estamos atravesando la necesidad de adaptar nuestros volúmenes y la tecnología a la movilidad del futuro y es Europa quien, a través de la regulación, marca las reglas del juego. Sin duda, en esta transformación existirán empresas y países que tendrán que adaptar sus volúmenes de producción a las exigencias de los mercados. Probablemente, viviremos desajustes entre oferta y demanda con tensiones empresariales.  

La hiper competencia mundial, especialmente con China, genera dudas en el sector de la automoción europeo. ¿Cómo se puede invertir constantemente en innovación y tecnología y a la vez competir con otros modelos muchísimo más baratos, que incluso son considerados competencia desleal?

Desde hace tiempo, la industria de automoción europea está alertando sobre la necesidad de competir con las mismas reglas del juego a nivel mundial. La Unión Europea nos impuso una hoja de ruta para la transformación hacia la movilidad eléctrica que nos ha obligado a reinventarnos en un tiempo récord. Hemos hecho los deberes realizando inversiones multimillonarias pero, en un mercado global, debemos garantizar la competitividad de nuestras empresas frente a aquellas de otros territorios con criterios mucho menos exigentes, entre otros ámbitos, en materia de sostenibilidad.

La automoción cada día es mas global y, por  lo tanto, será importante que las empresas europeas incrementen su competitividad a través de alianzas con fabricantes mundiales para alcanzar de esta manera una competitividad mundial. El ejemplo seguido por Stellantis y CATL es una buena muestra.

Hay expertos que afirman que los aranceles al vehículo chino es un parche a corto plazo, que el futuro pasa por tener financiación o capital público para las grandes inversiones de transformación del sector. ¿Está de acuerdo?

Los aranceles palían en parte esa desventaja frente a otros territorios que mencionaba pero, como también apuntaba anteriormente, debemos apostar por ser competitivos a nivel mundial concentrando en nuestro territorio toda la cadena de valor de estos vehículos.

Tenemos que poder competir con igualdad de reglas de juego, sin que los gobiernos intervengan con ayudas a la comercialización de los vehículos, sino que incentiven la innovación en procesos y productos, así como la tecnología de futuro en materias como la conectividad. Este será el próximo reto del vehículo conectado y autónomo, donde tendremos que diferenciarnos de nuestros competidores. Para cumplir con éxito la hoja de ruta diseñada por Europa es fundamental acompañar de este apoyo público las exigencias a las empresas. 

La implantación de la movilidad eléctrica está siendo mucho más lenta de lo esperado y también es necesario convencer al ciudadano a través de incentivos a la compra y garantizando la red de recarga necesaria. Debemos evitar que nuestro parque circulante siga envejeciendo de manera alarmante. Actualmente, su antigüedad media ya alcanza los 14,5 años, lo que provoca no solo un efecto de emisiones contrario a nuestros objetivos, sino también un problema de seguridad vial en nuestras carreteras al circular con tecnologías antiguas, con mucha menos fiabilidad y seguridad activa y pasiva respecto a los vehículos actuales.

*Este artículo forma parte del Especial Objetivo 2025 que publica HOY ARAGÓN con un centenar de participantes de diferentes sectores del panorama aragonés. Ver el especial completo aquí

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