El Colegio Juan de Lanuza refuerza su modelo educativo con innovación, ética digital y atención a la diversidad

La directora del centro y el responsable de TIC hacen balance del curso presente y adelantan algunos retos de futuro.
Pilar  Fernández, directora del colegio Juan de Lanuza, y Cristian Ruiz, coordinador de TIC del centro. / A. M.
Pilar Fernández, directora del colegio Juan de Lanuza, y Cristian Ruiz, coordinador de TIC del centro. / A. M.

El curso 2024-2025 ha supuesto para el Colegio Juan de Lanuza de Zaragoza un nuevo paso en la consolidación de su proyecto educativo, marcado por la innovación, la atención integral al alumnado y una visión humanista de la tecnología. Así lo explican su directora, Pilar Fernández, y el director del Departamento TIC, Cristian Ruiz, al hacer balance del año académico y analizar los desafíos que afrontará el centro en el futuro inmediato.

Desde la dirección, Pilar Fernández subraya que en el colegio “se percibe el concepto de la innovación en valor como una estrategia sostenible”. “Nos gusta decir que en el Juan de Lanuza prevemos el futuro para transformar el presente", señala. Una idea que se traduce en una mentalidad orientada a generar cambio a través de una visión estratégica apoyada en la creatividad y la innovación, con el objetivo de “lograr generar talento tecnológico”.

TALLERES PARA NIÑOS

De cara a las matriculaciones para el próximo curso 2026-2027, las familias con niños pequeños que quieran conocer de primera mano cómo se trabaja en el colegio Juan de Lanuza tienen una oportunidad muy pronto en Zaragoza. 

El centro organiza unos talleres gratuitos en los que se trabajará con Jolly Phonics, el método multisensorial más divertido para aprender inglés; y ABN, una forma lógica y manipulativa de entender las matemáticas.

La cita es el 24 de enero, de 10:30 a 12:30 horas en el Espacio Boreal (Miralbueno). Se dirige a niños y niñas de 1 a 3 años y el formulario para inscribirse es este: https://forms.gle/Z5kVitovMBRpRhq79 

UN MODELO EDUCATIVO CON PROYECCIÓN NACIONAL

Entre los principales logros del curso, Fernández destaca la consolidación y posicionamiento a nivel nacional del colegio por el diseño de un modelo educativo estratégico que es capaz de atender las necesidades emergentes de la sociedad, un modelo que va más allá de formar en tecnología, desarrollando la Competencia Digital Humana. El objetivo, explica, es “preparar a los estudiantes para los desafíos del siglo XXI, inculcándoles competencias transversales y técnicas en un entorno inclusivo y dinámico como es el Maker Space”.

La directora añade que este planteamiento busca también “promover la igualdad de género, reducir la brecha tecnológica y ofrecer oportunidades de aprendizaje práctico”, alineadas con marcos internacionales como el de competencias de inteligencia artificial de la UNESCO. Todo ello se apoya en “un equipo de profesionales cohesionado, apasionado, divertido y comprometido con la docencia y la tecnología que engancha al alumnado”.

Durante el curso, el centro ha impulsado la iniciación a la programación desde los ocho años, el itinerario de pensamiento computacional desde los tres y la posibilidad de aprender “Robótica en familia” junto a los padres los viernes por la tarde. “Buscan integrar en el ADN del colegio el aprendizaje de la tecnología de una forma natural”, afirma Fernández. Este trabajo ha sido reconocido por la Fundación Atresmedia con el Premio Mentes AMI en la categoría de Competencia Digital.

A ello se suma el mantenimiento, un año más, del primer puesto en la nota media de la Fase Obligatoria de la PAU en Aragón, destacando entre los 128 centros presentados, así como la apertura del aula de un año (Caterpillar), “para ofrecer una educación integral y de calidad desde una temprana edad, 100 % en inglés”, y el desdoble del aula de dos años debido a la alta demanda.

IA ÉTICA Y TRANSFERENCIA DE CONOCIMIENTO

Desde el ámbito tecnológico, Cristian Ruiz explica que el curso ha servido para consolidar “dos grandes pilares de innovación que, sin duda, marcarán la diferencia para los próximos años, no solo en nuestro centro, sino como modelo de transferencia”. El primero es la integración de la inteligencia artificial ética y crítica. “El proyecto más disruptivo es ‘IA para Pensar Mejor’ y ‘Tecnología con Sentido’. La innovación aquí no es usar la Inteligencia Artificial, sino enseñar a cuestionarla”, afirma.

Ruiz detalla que el alumnado se forma “en una pedagogía de la duda razonada ante los algoritmos”. Frente a otros enfoques centrados en el uso instrumental, el colegio prioriza “la ética, la verificación de datos, la identificación de sesgos y la responsabilidad algorítmica”, con el objetivo de formar “ciudadanos que no sean meros consumidores, sino creadores éticos en la era de la IA”. Este enfoque ha llevado al centro a formar parte del Grupo de Expertos de la Unión Europea en esta materia.

El segundo pilar es la transferencia del conocimiento y la escalabilidad del modelo. “Hemos formalizado nuestra experiencia a través de proyectos como Maker by Lanuza y FIP Education”, explica Ruiz, lo que permite “llevar la metodología de la Competencia Digital Humana a otros colegios y comunidades”. A ello se suma la participación en congresos, jornadas y publicaciones académicas, como una revisión sistemática sobre pensamiento computacional, para garantizar que “la innovación no se quede en el aula, sino que se convierta en un modelo replicable y escalable a nivel nacional e internacional”.

Los resultados del énfasis en pensamiento computacional y cultura maker son, según Ruiz, “contundentes y se validan tanto internamente como por instituciones externas”. El alumnado ha obtenido la mayoría de los premios en las Olimpiadas de Informática Aragonesa y ha recibido reconocimientos como Mentes AMI, SIMO Educación o el premio a Mejor Docente de Educación Ibercaja. Además, destaca la reducción de la brecha de género en STEAM: “Nueve de once estudiantes galardonadas en competiciones de tecnología eran chicas”.

El Maker Space se ha consolidado como “el motor de proyectos como ‘IA para Pensar Mejor’ y ‘Tecnología con Sentido’, donde los estudiantes usan la tecnología para crear soluciones éticas y con valor social”. La filosofía maker ha generado también “una cultura de liderazgo y colaboración”, pasando de dos a más de 90 estudiantes voluntarios que mentorizan a los más jóvenes.

EL DESAFÍO DE LA NEURODIVERSIDAD EN LAS AULAS

El crecimiento del centro plantea retos en la atención individualizada. Pilar Fernández reconoce que “el crecimiento es un factor que indudablemente afecta para mantener la atención personalizada” y que el aumento de la neurodiversidad en las aulas supone un desafío. Para afrontarlo, señala que “el 100 % del claustro se está formando en la Atención a la Neurodiversidad de la mano de la experta Coral Elizondo”.

La directora insiste en que el colegio trabaja “siempre desde un enfoque inclusivo y centrado en las necesidades reales de cada alumno”, priorizando entornos estructurados y seguros, con rutinas claras y anticipables. Esta formación continuará durante todo el curso 2026-2027, con estrategias de diseño universal de aprendizaje, metodologías inclusivas, ejemplos prácticos de atención a la diversidad sin segregación y recursos adaptados a cada etapa educativa.

De cara al curso 2026-2027, Cristian Ruiz señala que los retos prioritarios pasan por profundizar y expandir el modelo de Competencia Digital Humana. “El principal reto es ir más allá de la enseñanza crítica de la IA y abordar la integración ética y pedagógica de la IA Generativa en todas las áreas del currículo”, con el objetivo de que el alumnado la utilice “como un copiloto intelectual, no como un sustituto del pensamiento”. A ello se suma la necesidad de “blindar el bienestar digital y la salud mental” en un entorno hiperconectado, profundizando en proyectos como Más Vida Menos Redes.

La creatividad y la formación integral siguen siendo ejes del proyecto educativo. “Nuestro modelo se articula en tres pilares: SER, SABER y CREAR”, explica Fernández. La música y el arte se trabajan con especialistas desde edades tempranas, con un proyecto musical que busca “mejorar la cognición, la memoria, la concentración y la psicomotricidad, además de disfrutar con el hecho artístico en sí mismo”. En los próximos cursos, la creatividad se seguirá impulsando como competencia transversal, entendiendo que “el arte del siglo XXI es interdisciplinar, tecnológico, performativo y social”.

La sostenibilidad y la conciencia social también forman parte del ADN del centro. Fernández destaca iniciativas como el emprendimiento social en Bachillerato, el comedor sostenible reconocido con el Premio Ebrópolis como primer comedor sostenible de Aragón y proyectos tecnológicos con impacto social, como el sistema de clasificación de residuos desarrollado por alumnado de ESO y premiado en Retotech. Este curso, el proyecto Tecnología con sentido ha sido reconocido como Mejor Experiencia STEAM en SIMO Educación 2025.

Mirando a medio y largo plazo, la directora apunta a posibles cambios estructurales, como dedicar parte del tiempo lectivo a proyectos personales del alumnado o implantar una asignatura de IA y Ética desde 4.º de Primaria.

La visión a cinco años pasa por “ofrecer un itinerario absolutamente individualizado a cada alumno” para formar ciudadanos “well-rounded”, con una competencia digital profunda y una perspectiva humanista, en un entorno que asume que “cada cerebro aprende de forma distinta” y que concibe la tecnología “al servicio del aprendizaje y de la sociedad, y no como un fin en sí misma”.

* Este artículo forma parte del Especial Objetivo 2026 que publica HOY ARAGÓN con 50 participantes de diferentes sectores del panorama aragonés. Ver el especial completo aquí.