Álvaro Sierra (Grupo Arvia): "La comunicación en Aragón debe ser más digital y perder el miedo al cambio"
El año 2025 marca un inicio, pero también una continuación para el periódico digital que nació en 2017 de la mano de Álvaro Sierra, al creer que era posible un proyecto distintivo, descarado e independiente. HOY ARAGÓN, al que se sumó la agencia de eventos Gibbon en 2024, se ha convertido este año que cierra en el Grupo Arvia, con la adquisición de El Diario de Huesca, Sport Aragón y BirdCom.
Es un salto muy significativo que posiciona al grupo, con más de 65 profesionales, como actor principal de la información, la comunicación, el marketing y la consultoría corporativa en Aragón y, a la vez, el resultado de una historia que se ha ido fraguando con sensatez, pasión por la profesión y conexión con la realidad cambiante.
Pregunta: ¿Qué ha motivado esta expansión y qué supone el nacimiento, este 2025, del Grupo Arvia?
Respuesta: En la entrevista del año pasado de este suplemento Objetivo, adelanté que estábamos consolidando el proyecto, que estábamos dando pasos, pequeños pasos, pero pasos muy firmes. Un año después, es la constatación de aquello que pensamos y soñamos desde HOY ARAGÓN cuando realizamos un plan estratégico a principios de 2024.
Creo que la adquisición de varias compañías, y la creación del Grupo Arvia, ha sido el reflejo del buen trabajo que HOY ARAGÓN ha mantenido durante 8 años. De alguna forma, hay ganas en la sociedad aragonesa que un grupo de comunicación distinto lidere lo que llamo la nueva comunicación.
Hemos integrado compañías que incluso son más antiguas que HOY ARAGÓN y que tienen un negocio consolidado, un crecimiento absoluto y una alta reputación en sus sectores. BirdCom como gran agencia de marketing y comunicación, el Diario de Huesca como el medio digital más leído en la provincia, el crecimiento paulatino pero constante de Gibbon como agencia de eventos y consultoría corporativa y Sport Aragón como el gran referente deportivo de la comunidad.
¿A qué te refieres cuando hablas de la nueva comunicación?
Siempre se ha dicho que el periodismo, y la comunicación informativa, está en constante crisis. Se lleva augurando el fin del periodismo desde hace décadas. La realidad es que no es que estemos en crisis, que también, lo que sucede es que estamos en una constante adaptación, como muchísimos otros sectores. Creo, y defiendo, que es hora de que la comunicación en Aragón se transforme en algo muchísimo más versátil, más digital y que no tenga miedo al cambio, a todo aquello que está viniendo.
Por decirlo de una forma fácil, somos un grupo que no dejamos de crecer -ya hay 65 personas contratadas- y que tenemos una máxima: siempre vamos a tener que ser capaces de adaptarnos al cambio, a las nuevas formas de comunicación.
Vivimos en un mundo en que todo acelera de una manera tremenda, y tenemos que ser un grupo capaz de ir al ritmo de esa aceleración. Y no como otras compañías o medios, e incluso grandes grupos mediáticos, a los que les cuesta adaptarse a los cambios. Queremos ser todo lo contrario.
2025 marca el punto de partida. ¿Habrá más incorporaciones en los próximos tiempos?
Estamos abiertos a que cualquier propuesta, oferta o interés que tengamos como Grupo Arvia sea asumible y esté dentro de la filosofía que queremos implantar.
¿Qué es lo que ha cambiado en estos dos o tres últimos años respecto a la gestión de un periódico como HOY ARAGÓN y ahora como Grupo Arvia?
Todo ha cambiado, en forma y fondo. Lo que no ha cambiado es el espíritu. En los últimos ocho años, hemos intentado hacer algo distinto a lo que hacían los medios tradicionales. Ser cada vez más frescos, más ágiles, más flexibles y entender cómo el periodismo local o regional estaba cambiando a un paso vertiginoso.
Otra noticia importante dentro del Grupo Arvia ha sido la reciente creación del Comité Comercial, ¿qué lo motiva?
Era esencial que dentro del Grupo Arvia, además de los socios y equipo directivo, hubiera un equipo que pensara constantemente en el negocio. Esta decisión no sólo constata el crecimiento y la consolidación de Grupo Arvia con 5 compañías, sino que nos da un ADN distinto con un comité propio que está constantemente abierto a nuevos clientes, a nuevas líneas de negocio y a tomar grandes decisiones. Hemos unido experiencia en el sector con conocimiento del territorio y hemos unificado a todas las áreas comerciales de las empresas del Grupo Arvia en este comité comercial.
Lo encabeza Pedro Mouliaá, que tiene una trayectoria dilatada de más de 25 años en los medios de comunicación, para que lidere este comité con la perspectiva y la expectativa de plantarnos en los próximos 4 años con un liderazgo absoluto y, desde luego, con más líneas de negocio, mayor facturación y una consolidada rentabilidad.
En muy poco tiempo, HOY ARAGÓN y Gibbon han puesto en marcha eventos de gran calado y que ya son una referencia: los premios MIA, los premios Cotizar, el Salón Inmobiliario SIVA... ¿Está previsto aumentar ese tipo de iniciativas?
Los eventos que ha emprendido HOY ARAGÓN de la mano de Gibbon desde el minuto uno han sido un éxito absoluto, tanto en el enfoque como en la expectativa generada. Los premios Mujeres Influyentes de Aragón o los premios Cotizar son ya dos grandes eventos que están institucionalizados y que no tendría sentido que no se hicieran.
Pero es verdad que en esa línea de eventos, hemos emprendido ahora con Gibbon un nuevo enfoque, una nueva línea como es Aragón Focus, donde queremos de alguna forma dar voz a los sectores productivos de la Comunidad Autónoma, desde un punto de vista más corporate, más profesional y donde el networking de alguna forma resurja de una manera más natural.
No queremos eventos, como se suelen hacer en otros medios, que estén más trufados de institucionalismo. Aquí queremos que sean eventos más de B2B. No es la intención que el Grupo Arvia sea el que lo protagonice todo. Llevamos dos eventos Aragón Focus y han sido un éxito, uno de la mano de Telefónica España y otro de la mano de distintas empresas del nuevo sector de los data centers.
También puedo confirmar que Gibbon, como agencia de eventos, va a liderar su evento propio, fiel reflejo de su trabajo, de su capacidad y de su ejecución. Avanzo que será completamente disruptivo y va a inspirar a toda la sociedad aragonesa.
¿Consideras que los aragoneses están bien informados?
Creo sinceramente que, por mucho que se diga, cada vez estamos más y mejor informados, pero también considero que cada persona, cada aragonés, cada ciudadano tiene que replantearse cómo se informa y de lo que se está informando.
La información se ha democratizado y ya no existe eso de "yo es que soy parroquiano de un único periódico y no me salgo de ahí". Al final, a través de las redes sociales, de los móviles o smartphones, nos llega cualquier tipo de información y de fuentes muy diversas, aunque nunca vayas a leer un medio porque no va con tu ideario, línea editorial o visión del mundo, termina por llegar a tu bolsillo.
El papel aquí de las redes sociales, o incluso de Google Discover, dispara esa capacidad de llegada de un medio a cualquier ciudadano. Eso sí, como decía, cada aragonés debe hacer un replanteamiento de dónde consume la información y para qué la consume. En un mundo de sobreinformación hay que discernir.
En el plano político, la noticia principal es, obviamente, el adelanto de las elecciones para febrero. ¿Cómo lo valoras?
Sin entrar en valorar cómo está cada partido, me surgen tres ideas. La primera es que ir a elecciones sin agotar la legislatura es un fracaso de quien gobierna, de quien le sustenta o le da apoyo de manera puntual y, en general, de toda la clase política. Creo que cuando uno gobierna se compromete a estar durante cuatro años gestionando, y la gestión tiene que estar sustentada en unos presupuestos autonómicos, como en cualquier empresa. Una empresa sin presupuestos es una empresa que no tiene alma, que no tiene foco, que no tiene objetivos.
La segunda idea es que Aragón, de manera ya irremediable, ha perdido la identidad como comunidad autónoma que se quiere responder a sí misma. Unas elecciones marcan el pulso de cómo una sociedad se responde a preguntas como: ¿qué es lo que busca?, ¿qué es lo que anhela?, ¿qué sueños tiene?... Creo que, de alguna forma, van a ser las primeras elecciones en las que Aragón no se va a responder a sí misma en clave aragonesa.
"Aragón, de manera ya irremediable, ha perdido la identidad como comunidad autónoma que se quiere responder a sí misma"
El mundo ha cambiado. Aragón ya no se explica en clave autonomista, no se explica en clave de asuntos que llevan enquistados años. Se explica ya casi en clave nacional o internacional.
La tercera idea, que también es importante, es que vamos a unas elecciones de hiperliderazgos, algo que ya estamos viendo en el ámbito de la comunicación: lo que manda ahora son los personalismos, plasmados en las grandes firmas de los grandes medios. Pasan a ser influencers, y con los políticos está pasando lo mismo.
Ya nadie valora o respalda un programa electoral, una idea, sino que se apoya un liderazgo, un personalismo. Y en Aragón vamos a ver como ahora va a haber una campaña electoral de hiperliderazgos, no de programas electorales.
A menudo en el ámbito empresarial se resalta la estabilidad política como caldo de cultivo para el desarrollo económico. ¿Será posible mantenerla en Aragón?
Cuando se habla de estabilidad política o de paz social, creo que habría que distinguir dos cuestiones que entre ellas son completamente contrapuestas. En primer lugar, paz social no significa exclusivamente que haya elecciones cada cuatro años o que hay alternancia en el gobierno de manera constante; que también. Pero no sólo es eso. Paz social es que aquellos que gobiernan, que gestionan grandes instituciones, patronales, sindicatos, empresas mediáticas o grandes empresas multinacionales en Aragón, tengan siempre una misma idea de hacia dónde quieren que la Comunidad Autónoma se dirija, para que, aunque cambien los gobiernos, cambien los presidentes de las patronales, los medios crezcan o decrezcan, siempre tengamos el foco en la misma idea.
¿Qué es lo que Aragón quiere ser dentro de 20 años? Si eso lo tenemos todos claro, Aragón avanzará al margen de quién gobierne. Si no, evidentemente, la crispación o la polarización política se trasladará también a las entidades económicas, sociales, sindicatos y patronales. Y eso, evidentemente, es de alguna forma un fracaso como sociedad y no querer aprovechar las oportunidades.
"¿Qué es lo que Aragón quiere ser dentro de 20 años? Si eso lo tenemos todos claro, Aragón avanzará al margen de quién gobierne"
Estamos en un contexto económico en el que el mundo cambia a una velocidad tan radical que los trenes pasan en milésimas de segundo. Hay que saber subirse cuando pasan. No vale sólo con pensar mucho lo que queremos ser o cuál es la oportunidad que Aragón debe o no debe de emprender. Hay que coger los trenes que están pasando. Ahora mismo, España, está perdiendo competitividad, está perdiendo foco.
Hay otros países, como pueden ser Polonia o Irlanda, que hace 30 años tenían muchísima menos productividad y renta media que la que tiene España, y en estos momentos, ya están a nuestro nivel como potencia económica. A día de hoy, nuestro país está perdiendo oportunidades y, por lo tanto, también Aragón. No obstante, creo que la comunidad sí que se ha sabido identificar las oportunidades y diferenciarse como actor en la nueva economía que viene, vinculada a la revolución digital de los centros de datos y de la tecnología.
A este respecto de los centros de datos. ¿Crees que puede ser una revolución en la comunidad como lo fue la automoción cuando llegó General Motors?
Hay matices. Es cierto que suena la misma música que sonó en su momento en los 80 con General Motors, pero la implantación de aquella industria fue completamente distinta: llevaba aparejada una alta oferta de mano de obra, y la gente se instalaba en el territorio, vivía en él y consumía en él. La llegada de estos centros de datos tiene que generar una industria auxiliar en una especie de kilómetro 0 que quizá sí pueda ser similar a la industria auxiliar de Stellantis en Figueruelas o Pedrola.
Escribí hace años un artículo que se titulaba 'Amarás a Amazon sobre todas las cosas', y que venía a explicar la importancia de la llegada de Amazon, donde destacaba que si la empresa más disruptiva de los últimos 30 años llama a la puerta de tu casa, es que algo estás haciendo bien. Su llegada genera movimiento a su alrededor y capitaliza que más empresas quieran venir a Aragón, y es precisamente lo que se está viendo con los anuncios de más de 70.000 millones de euros a Aragón.
Creo firmemente que si sabemos aprovechar este viento de cola y esta llegada de inversiones milmillonarias, estoy seguro de que la economía aragonesa se va a transformar, no más, sino muchísimo más de lo que se transformó con General Motors.
Mucho se habla del reto de la atracción de talento como principal cambio para adaptarnos a este nuevo impulso inversor. ¿Está Aragón preparada para ello?
A día de hoy, evidentemente, no. Creo que hay que abrir distintos planteamientos que durante años no se han abierto por prudencia política. Uno de ellos es que Aragón tiene 50.000 parados, cuando está llegando un volumen de inversiones que requieren mano de obra como nunca en la historia y sigue habiendo ese volumen de desempleo, algo no se está haciendo bien.
Algo falla. Ahí tiene que haber valentía política y empresarial. Se está hablando de que van a venir trabajadores a la construcción, que esos trabajadores también van a consumir, y que ese consumo va a generar que haya una economía vinculada al impacto territorial. Pero no puede ser que tengamos 50.000 desempleados.
Otro asunto que también creo que es importante es que, según el último informe de Ibercaja, Aragón es la primera vez que está siendo capaz de atraer más población de la que se va, y esto empiezan a ser semillitas que se van dejando en el camino que está trazando la Comunidad Autónoma, y que desde luego dará frutos. El impacto económico que se va a generar el año que viene, según estas previsiones de Ibercaja, supone que Aragón ya crecería cuatro puntos por encima de la media nacional. Esto no es fácil, teniendo en cuenta que España, a pesar de todo, está ahora mismo siendo uno de los motores de la economía europea.
Es decir, estamos ahora mismo compitiendo a un nivel muy alto, siendo capaces de atraer grandes empresas y grandes inversiones. Y, desde luego, la clave es ser atractivos para atraer talento y, también, para formar talento. Las universidades y la formación profesional deben adaptarse a lo que vamos a requerir en 15 o 20 años, por no decir en cinco. Hay que ser rápidos y tener una absoluta claridad sobre lo que estamos viviendo.
"El impacto económico que se va a generar el año que viene, según estas previsiones de Ibercaja, supone que Aragón ya crecería cuatro puntos por encima de la media nacional"
El precio al alza de la vivienda se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para la ciudadanía. ¿Qué soluciones crees que podrían desbloquear esta situación?
Antes hablaba de que la política tiene que empezar a ser valiente. Pues este es un asunto en que debería serlo: si la vivienda es un derecho fundamental, la vivienda no puede tener el IVA que tiene actualmente.
La carga impositiva que sufre la cadena de producción de la vivienda desde el inicio hasta el final es exagerada y, al cliente final, que es el comprador, el que necesita una vivienda, le repercute en casi un 30% en la compra. Eso es algo completamente desproporcionado, teniendo en cuenta la situación en la que estamos ahora, en la que hay que desatascar proyectos para cientos de miles de viviendas.
Otro de los ámbitos en los que hay que ser también ambiciosos es desde el punto de vista financiero: debería empezar a haber más facilidades de crédito para aquellas promotoras o cooperativas de vivienda que quieran generar vivienda y dar respuesta al mercado, sin pecar con los excesos del pasado. Creo que eso es una lección que no podemos volver a desaprender pero, desde luego, no siendo tan exigentes, y hay mecanismos para dar más cobertura financiera a la construcción de vivienda, desde la compra de suelo o la ejecución de la obra.
Otro de los asuntos de los que también hay que hablar y se debe valorar a nivel municipal, es que hay que perderle el miedo al urbanismo. Es el miedo permanente que existe en los ayuntamientos de toda España para generar suelo disponible o trabajar con el suelo existente, tanto público como privado, para darle salida dotacional tanto para vivienda como para suelo terciario. El consejero de Urbanismo de cada municipio tiene que saber que es un instrumento como cualquier otro para dar respuesta a la economía, a las necesidades de vivienda y a los cuellos de botella que tiene el sector.
"Aragón debe de creerse lo que es, no pedir perdón, pero tampoco permiso y competir en igualdad de condiciones con cualquier otra región del sur de Europa"
Por último, ¿cómo ves en líneas generales a Aragón en el contexto nacional?
Aragón, en este momento en el que está de captación de inversiones, debe de creerse lo que es, no pedir perdón, pero tampoco permiso y competir en igualdad de condiciones con cualquier otra región del sur de Europa. Creo que eso también tiene que hacer reflexionar al ciudadano de a pie, al del día a día, al del barrio, al del municipio, al del pueblo: tenemos que quitarnos los complejos y saber que podemos ser todo lo que queramos ser.
Y esto tiene una derivada que tiene que ver con la parte política y empresarial: cuando queremos competir como Comunidad Autónoma o como sector productivo o como empresa en Aragón, debemos ser conscientes de que podemos competir con cualquier otra persona, empresa o sector en el mundo. No tenemos que tener complejos. Esto quiere decir que Aragón tiene que estar abierta a la inversión de una manera todavía más ambiciosa, tanto del capital patrio como del capital extranjero.
Aragón tiene que ser una tierra de oportunidades para los que vivimos aquí, pero también para los que quieren invertir de fuera. Creo que ahí se está haciendo un buen trabajo a la hora de abrir puertas a empresas americanas, chinas... Repito mucho la frase de que Aragón debe quitarse la boina enroscada. Porque Aragón, si se pone en serio, puede ser lo que quiera ser. Y la entrada de capital extranjero a la larga genera oportunidades, pago de impuestos y más capacidad de inversión en servicios públicos.
Antes hablaba de que la política en Aragón, de alguna forma, había perdido identidad, que ya no se daba respuesta a las necesidades que tenemos, y sigue habiendo grandes 'debes' por parte del Estado. Considero que hay uno que es prioritario e importantísimo: la travesía central del Pirineo, con la conexión Aragón y Francia a través del Canfranc.
Hay otro 'debe' que es fundamental, que se dice poco y creo que es de sentido común: no cabe en la cabeza de nadie que la tercera, la cuarta y la quinta ciudad de España no estén conectadas por línea de alta velocidad. Bilbao, Zaragoza y Valencia es un eje ferroviario clave, fundamental para vertebrar el país, para la economía y las oportunidades. A veces pecamos mucho de en este país de centralismo. No todo pasa por la M30 y la M40. Y España es mucho más que Madrid... y Aragón lleva años demostrándolo con creces.