Construir mejor, más rápido y más barato: el desafío que centra uno de los debates en el SIVA
En el sector inmobiliario, marcado por la presión sobre los costes, la necesidad de acelerar plazos y el reto de la sostenibilidad, surge una pregunta que está redefiniendo el modelo productivo: ¿es posible construir mejor, más rápido y además más barato?. La industrialización, la eficiencia energética y la optimización de recursos son palancas estratégicas, pero también generan interrogantes sobre su viabilidad real y su impacto en la cadena de valor.
Para abordar estas cuestiones, el primer día de las jornadas técnicas del Salón Inmobiliario y de Vivienda de Aragón, organizado por HOY ARAGÓN, se celebró una mesa de debate con tres expertos: Jesús Tirado, director del departamento de prescripción de proyectos Lumon; Benito Grande, CEO de 3FINETIKA; y José Luis Cerezo, director general de Negocio Construcción de Coanfi.
A lo largo del debate, los expertos coincidieron en que la industrialización puede aportar mejoras al sector, aunque su impacto no debe sobredimensionarse. José Luis Cerezo advirtió de que el proceso constructivo es solo una parte del ciclo completo de la vivienda. “Desde que compras el suelo hasta que entregas las viviendas pasan muchas más cosas”, señaló, apuntando a factores como la gestión del suelo o la burocracia como elementos que limitan la productividad global.
Por su parte, Jesús Tirado insistió en la necesidad de un cambio de enfoque: más que adaptar los proyectos a soluciones industrializadas ya existentes, el reto pasa por integrar estos sistemas desde la fase inicial de diseño. “El verdadero cambio es de modelo productivo”, explicó, defendiendo una visión a largo plazo que permita anticipar soluciones y optimizar procesos.
En la misma línea, Benito Grande puso el acento en la gestión energética como elemento clave desde el inicio del proyecto. Según indicó, el ahorro no se produce únicamente en la fase de ejecución, sino en la toma de decisiones desde el diseño, lo que permite optimizar recursos y mejorar el comportamiento del edificio a lo largo de su vida útil.
Eficiencia energética: ¿coste o inversión?
Uno de los puntos más debatidos fue el impacto de las exigencias normativas en materia de sostenibilidad y eficiencia energética. Los participantes coincidieron en que el cumplimiento del Código Técnico implica, en muchos casos, un incremento inicial de costes, aunque discreparon en la forma de interpretarlo.
Tirado defendió que apostar únicamente por el ahorro inmediato puede resultar contraproducente: “Pensar solo en reducir costes a corto plazo acaba saliendo caro”. Por su parte, Grande planteó la eficiencia energética como una inversión a futuro, subrayando que cumplir la normativa no garantiza por sí mismo un edificio optimizado. Cerezo, en cambio, recordó que cada actualización normativa introduce nuevos requisitos que elevan los costes, aunque el mercado tiende posteriormente a absorber ese impacto mediante la aparición de nuevas soluciones y proveedores.
Prioridades y cambio de modelo
Al abordar las prioridades del sector, surgieron diferentes visiones. Mientras Tirado y Grande coincidieron en situar la eficiencia energética como eje central, al considerar que permite mejorar costes, plazos y calidad de forma indirecta, Cerezo defendió que el foco del promotor sigue estando en el equilibrio entre calidad y coste, dentro de unos estándares ya exigentes marcados por la normativa.
La conversación también abordó la capacidad del tejido empresarial aragonés para adaptarse a este cambio de modelo. Aunque Aragón presenta una posición relativamente favorable, Cerezo reconoció que persisten carencias estructurales y factores externos, como la normativa o los tiempos administrativos, que dificultan la implantación plena de la industrialización.
Tecnología, procesos y nuevos perfiles
En el ámbito más técnico, Tirado destacó el papel de soluciones industrializadas en elementos como la envolvente del edificio, que permiten mejorar tanto la eficiencia energética como la productividad en obra. “Contar con procesos parametrizados, fabricación en planta y equipos propios de instalación aporta rapidez, limpieza y certidumbre en plazos y costes”, explicó, subrayando además la reducción de incidencias en la fase de posventa.
Por su parte, Grande introdujo la figura del energy manager como un elemento emergente en el sector. Aunque ya consolidada en el ámbito industrial, su incorporación a la construcción permitiría analizar desde el inicio el comportamiento energético del edificio, optimizar la elección de sistemas, como aerotermia o energías renovables, y convertir los datos en decisiones que reduzcan costes a largo plazo. “No encarece el proyecto, sino que lo hace más eficiente en el tiempo”, concluyó.
En conjunto, la mesa puso de relieve que el futuro de la construcción pasa por un cambio progresivo de modelo en el que la industrialización, la planificación energética y la colaboración entre agentes serán claves para responder a los retos actuales del sector.

