Rutas por Zaragoza: dónde comer las mejores patatas bravas
Tengo que reconocer que soy un amante del tapeo. Aunque disfruto como nadie comiendo en un buen restaurante, adoro el momento del vermú y tomarme unas tapas con unas buenas raciones. Croquetas y empanadillas, además de unas gildas o unas ostras están entre mis preferidas. Sin olvidarme, por supuesto, de esas tapas que solo podemos tomar en Zaragoza.
A nivel de raciones, no puedo resistirme ante unos calamares, una ensaladilla rusa, unos huevos rotos y por supuesto, ante otro clásico: ante unas papas bravas. Con salsas que van desde la clásica brava picante hasta reinterpretaciones más modernas, la capital aragonesa es un paraíso para los amantes de las patatas elaboradas de esta forma.
DÓNDE COMER ALGUNAS DE LAS MEJORES PAPAS BRAVAS DE LA CIUDAD
Locales donde se preparan patatas bravas son múltiples y variados por toda la ciudad. Pero entre todos ellos, hay clásicos como el Bar Montesol (calle Franco y López, 2). Esta bar, muy conocido por los que viven en el entorno de la Universidad y de Duquesa Villahermosa, y por los estudiantes del campus, es famoso por las papas bravas desde los años 70. Las claves de estas patatas, la salsa, inolvidable para quienes las han probado alguna vez.
En la zona del Campus, y entre los locales que han abierto últimamente, destaca Gozar (calle Baltasar Gracián 12 . Allí, además de especialidades como el brioche de Ternasco o las 'croquetas de mi madre', también hacen unas patatas bravas Gozar.
La Papa Arrugá (con dos locales, Tomás Bretón 22, y en plaza de San Pedro Nolasco, 1), se basan en la tradición canaria para servir papas cocinadas con piel y acompañadas con mojo picón.
En la zona centro, destaca El Calamar Bravo (Cinco de Marzo, 14). Quizás las patatas no sean las mejores, pero sus salsa picante, es inigualable. Y es un plan perfecto para tomar antes o después de ir al cine. Ya en el Casco, otro de mis locales favoritos es La Republicana (Méndez Núñez, 38). Allí, las papas llevan mojo picante.
En El Melí del Tubo, tienen lo que llaman Patatas a la Gresca', con espuma de Harissa, en lo que es una reinterpretación de las clásicas patatas bravas. Y en lugar de servirlas en plato como es habitual, las sirven en un cucurucho de papel.
La Republicana, en Méndez Núñez, es otro enclave tradicional para los amantes de las papas bravas, que también llevan mojo (picante). También en El Tubo, destacan por su originalidad las del 7 Golpes (calle Libertad, 7). Sus patatas hojaldradas cortadas en bloques rectangulares y acompañadas de mahonesa de jalapeños son una de las propuestas icónicas de esta dirección.
En este listado tampoco podían faltar las papas bravas del Restaurante Orígenes (Camino de las Torres, 24). Ganadoras del primer concurso de patatas bravas de Zaragoza en 2024, esta propuesta se basa en una patata crujiente por fuera y cremosa por dentro y acompañarla con una salsa no demasiado picante, elaborada con tomate natural, que aligera el conjunto.
En O'Fogar (calle Heroísmo, 43), sirven unas patatas agrias agrias peladas y cortadas al momento con ali oli y toques de cebollino fresco, pudiendo elegirse entre tres niveles de picantes, mientras que en la Brasería Fire (calle Santiago 12), tienen las Patatas Bravas Fire, unos cilindros de patata rellenos de salsa picante ahumada y ali-oli de ajos fermentados.
Para acabar, tampoco podemos olvidarnos de otro clásico zaragozano con varios locales en la ciudad: Los Espumosos. Junto a su cerveza con limón, sus calamares y sus gambas orly, destacan sus patatas bravas, acompañadas de mahonesa, ketchup y un poco de picante si así lo deseas.

