El VIII Concurso de Croquetas de Zaragoza y provincia ya tiene fecha: así puedes participar este mayo
El Concurso de Croquetas de Zaragoza y provincia arranca su octava edición del 8 al 17 de mayo de 2026. Las inscripciones ya están abiertas a través de la web oficial del concurso, donde los establecimientos interesados pueden consultar las bases y formalizar su participación en cualquiera de las nueve categorías disponibles. Un año más, la hostelería zaragozana se la juega a una sola croqueta.
Ocho años dan para mucho. Lo que empezó como una iniciativa para poner en valor la hostelería local se ha convertido en uno de los eventos gastronómicos más esperados del calendario aragonés. Diez días de concurso, nueve categorías, decenas de bares y restaurantes implicados, y miles de zaragozanos recorriendo la ciudad en busca del bocado perfecto. Eso sí, la croqueta —ese plato humilde y glorioso a la vez— sigue siendo la protagonista indiscutible.
Cuatro categorías principales para competir en el Concurso de Croquetas de Zaragoza 2026
Los establecimientos que quieran participar pueden inscribirse en cuatro modalidades principales. La primera es la categoría Elaborada con Jamón DOP Teruel, que premia las croquetas que utilizan este producto con denominación de origen como ingrediente estrella. Una apuesta segura, de las que suelen arrasar en el voto popular. La segunda es la Innovadora, pensada para los cocineros con más inquietudes creativas, los que se atreven a romper el molde —nunca mejor dicho— y proponer combinaciones que sorprendan al jurado.
Las otras dos llevan el sello de los productos con indicación geográfica protegida. La de Elaborada con Ternasco de Aragón IGP recupera uno de los sabores más identitarios de la gastronomía regional, ese cordero joven que los aragoneses conocen bien y que los de fuera descubren siempre con asombro. La cuarta categoría, Elaborada con Alimentos de Aragón, es la más amplia: permite trabajar con cualquier producto amparado bajo el sello de calidad autonómico, desde verduras de la huerta hasta embutidos de las sierras.
Cinco premios especiales: la misma croqueta puede optar a mucho más
Aquí está uno de los alicientes menos conocidos del concurso, y que conviene tener muy presente antes de inscribirse. Además de las cuatro categorías principales, cualquier establecimiento puede optar con la misma croqueta a cinco premios especiales adicionales. No hace falta preparar una propuesta distinta para cada uno: si el relleno lo permite, una sola croqueta puede competir en varios frentes a la vez.
El primero es el premio Frutas Javier Mené, que reconoce la mejor croqueta elaborada con productos de la huerta. Una categoría que en las últimas ediciones ha dado resultados sorprendentes, con propuestas que demuestran que la verdura de temporada aragonesa —borraja, cardo, acelga— puede transformarse en un relleno cremoso de primer nivel. El segundo es el premio Aldelís, destinado a la mejor croqueta que incluya entre sus ingredientes carne de ave, ya sea pollo o pavo. Una categoría más accesible para muchos establecimientos, dado que el pollo es uno de los rellenos más habituales en la hostelería de toda la vida.
El tercer premio especial es el de Apta para Celíacos, que reconoce la mejor croqueta que puedan consumir las personas con intolerancia al gluten. No es un detalle menor: cada vez más zaragozanos con celiaquía o sensibilidad al gluten reclaman su espacio en las citas gastronómicas de la ciudad, y el concurso lleva varios años dándoles visibilidad. Conseguir una croqueta sin gluten que no sacrifique ni textura ni sabor es un reto técnico real, y los establecimientos que lo logran merecen ese reconocimiento.
Los dos últimos premios especiales son de maridaje. El galardón Ambar premia el mejor maridaje con cualquiera de las cervezas comercializadas por La Zaragozana, la cervecera histórica de la ciudad. Y el premio Bodegas Aragonesas reconoce el mejor maridaje con cualquiera de los vinos de esta bodega. Dos categorías que abren la competición más allá de la croqueta en sí misma y ponen en valor la capacidad de un bar para pensar el bocado y la bebida como un conjunto. Ahí está la diferencia entre servir una croqueta y proponer una experiencia.
Dalai Valdespartera, el campeón que defiende título
El gran protagonista del Concurso de Croquetas de Zaragoza 2025 fue el restaurante Dalai Valdespartera, que se alzó con el premio a la Mejor Croqueta del año gracias a su "Ternasco FAB", inscrita en la categoría de Ternasco de Aragón IGP. El local, ubicado en el barrio de Valdespartera —uno de los más jóvenes de la ciudad—, tuvo que batir a una competencia muy nutrida.
No fue el único ganador digno de mención. En la categoría Innovadora, el premio se lo llevó Bistrónomo Tapas con su propuesta "Conejo guisado a la cerveza", una croqueta que apostó por un guiso tradicional aragonés reconvertido en bocado de bar. En Jamón de Teruel DOP, fue Sophia Bistro el que convenció con "La croqueta del Sophia", un clásico bien ejecutado que no necesitó artificios para ganar. Y en Alimentos de Aragón, el restaurante Mara se hizo con el primer puesto gracias a su "Borraja de Zaragoza en tres texturas" —la borraja convertida en croqueta, presentada de tres formas distintas, fue uno de los momentos más comentados de toda la edición.
Entre los premios especiales del año pasado, Flash Alagón ganó el maridaje Ambar con su croqueta de "Pollo con olivas negras" acompañada de Ambar 1900 sin filtrar. El Burgolés se llevó el de Bodegas Aragonesas con una "Borraja con carbonara de Ternasco de Aragón IGP" maridada con Garnacha Centenaria. El Truco obtuvo el reconocimiento de Frutas Javier Mené con su propuesta "Tarántula". El Gratal ganó en la categoría Apta para Celíacos con "Toga Roja". Y Casa Arriazu cerró la lista con el premio Aldelís gracias a su "Kebab de pollo". Nueve establecimientos premiados, procedentes de distintos puntos de Zaragoza y provincia.
Mayo en Zaragoza huele a croqueta
La cita del 8 al 17 de mayo coincide con una época del año especialmente activa en la ciudad: las terrazas ya están desplegadas, el tiempo invita a salir y el ambiente de los bares del centro y los barrios —Delicias, Las Fuentes, el Casco Histórico, La Almozara— recupera esa animación que los zaragozanos llevan todo el invierno echando de menos. El concurso encaja a la perfección en ese contexto. Es gastronomía de bar, de ración compartida, de tarde de sábado sin prisa.
Ahora que las inscripciones están abiertas, la pregunta que se hacen muchos en la hostelería zaragozana es qué nuevas propuestas llegarán en la categoría Innovadora, que suele deparar las mayores sorpresas. Con ocho ediciones ya a sus espaldas, el concurso ha demostrado que cada año es capaz de renovarse y de seguir convocando tanto a los establecimientos de siempre como a los recién llegados con ganas de dejar huella.