La mejor Almazara de Aragón: Cerdán Portolés y un siglo de excelencia con el aceite de oliva

Un reconocimiento a la calidad y al esfuerzo por mantener viva una tradición que comenzó hace más de un siglo
Acite de oliva
Acite de oliva

La Academia Aragonesa de la Gastronomía ha reconocido a Cerdán Portolés (Almonacid de la Sierra) como la Mejor Almazara de Aragón en 2024, un galardón que destaca la calidad y el legado de una de las familias más influyentes en el sector oleícola de Aragón. El premio, que lo recibieron este pasado miércoles, pone en valor una trayectoria que abarca más de cien años de dedicación a la producción de aceite de oliva virgen extra, siempre fiel a los métodos tradicionales y a la innovación constante.

Fundada en 1926 en Almonacid de la Sierra, la almazara Cerdán Portolés lleva más de un siglo elaborando aceite de oliva virgen extra con un firme compromiso con la calidad. Su origen se remonta a 1897, cuando Isidro Portolés fundó su primer molino en La Fresneda, aunque fue en 1926 cuando la actividad se trasladó a Almonacid de la Sierra, bajo la dirección de Pilar Portolés y su esposo León Cerdán. La historia de la almazara ha estado marcada por momentos de adversidad, como los efectos de la Guerra Civil, pero Pilar supo mantener y expandir el negocio, sentando las bases para el éxito de las siguientes generaciones.

A lo largo de las décadas, la gestión ha pasado de padres a hijos, y en la actualidad, la quinta generación continúa con la tradición familiar. Gonzalo Cerdán Portolés, actual líder de la almazara, ha sido testigo de los cambios que ha experimentado el sector oleícola durante su dilatada trayectoria. A sus 89 años, sigue implicado activamente en la gestión de la empresa, transmitiendo su experiencia y conocimientos a sus hijas Ángela y Pilar, así como a la siguiente generación, conformada por Ana Vicente y Pilar.

CALIDAD Y SOSTENIBILIDAD

La almazara Cerdán Portolés se distingue por su aceite de oliva virgen extra de alta calidad, elaborado con aceitunas de la variedad arbequina, que provienen de sus propios olivares y de otros cosecheros locales. En su proceso de producción, la almazara emplea técnicas artesanales que garantizan un aceite con unas características únicas. El proceso de extracción se realiza en frío en tres fases, lo que permite preservar las propiedades organolépticas del aceite, manteniendo su sabor afrutado y suave, con un ligero toque dulce que lo hace ideal para su uso tanto en crudo como en la cocina.

Cerdán Portolés también se distingue por su compromiso con la sostenibilidad y el respeto por el entorno natural. Los olivares están situados a más de 600 metros de altitud, en la Sierra de Algairén, y el cultivo es tradicional, no extensivo, lo que favorece la biodiversidad y garantiza una producción de calidad. Además, la almazara sigue un sistema de "a maquila" que permite a más de 350 cosecheros locales confiar en ella para procesar sus aceitunas, lo que fortalece el vínculo entre la empresa y la comunidad local.

INNOVACIÓN Y EXPANSIÓN GLOBAL

A pesar de sus profundas raíces en la tradición, Cerdán Portolés también ha sabido adaptarse a los tiempos modernos. La almazara ha apostado por la modernización de sus instalaciones y por la venta online, lo que ha permitido que su aceite esté tanto en España como en mercados internacionales. En 2024, la almazara procesó más de 726.000 kilos de aceitunas, obteniendo 140.000 litros de aceite, que ya están disponibles en los mercados.

Además, la empresa ha diversificado su oferta con productos exclusivos, como el "AOVE Selección Cosecha Temprana", un aceite de oliva virgen extra de edición limitada, o el "AOVE Sin Filtrar", un aceite más intenso y afrutado, que se mantiene fiel a los métodos tradicionales de extracción.

El premio a la Mejor Almazara de Aragón 2024 otorgado por la Academia Aragonesa de la Gastronomía es un reconocimiento más a la calidad y al esfuerzo de Cerdán Portolés por mantener viva una tradición que comenzó hace más de un siglo. Su aceite sigue siendo un referente en la región, un producto que no solo representa la excelencia de la producción oleícola aragonesa, sino también la historia, el esfuerzo y la dedicación de una familia que ha sabido adaptarse a los cambios sin perder su esencia.

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