El Sermón de las Tortillas: el evento medieval y curioso de Teruel entre tortillas y "roscas"

Su origen se encuentra en el siglo XIX

El Martes de Pascua en Teruel adquiere una singular fisonomía rural que combina tradición, gastronomía y convivencia al aire libre. Mientras la mayoría de territorios españoles dan por concluida la Semana Santa con procesiones y cultos, en la capital turolense se alarga la festividad con una costumbre muy arraigada, el Sermón de las Tortillas. 

El origen del Sermón de las Tortillas se encuentra en el siglo XIX, aunque las hipótesis sobre sus precedentes históricos son varias. Algunos historiadores apuntan a la renovación anual de los cargos municipales del Concejo de Teruel, que tenía lugar el martes de Pascua junto a la puerta de la catedral. Una vez investidos los oficiales, la ciudadanía se trasladaba a merendar fuera de las murallas, cerca de la antigua ermita de la Villa Vieja.

Otra teoría sitúa el germen de la fiesta en la cofradía de Nuestra Señora de la Villa Vieja, documentada desde el siglo XII, que organizaba cada 1 de mayo la llamada Fiesta de los Royos, una procesión desde San Pedro hasta la ermita donde se repartían rollos, rocas y vino. Con toda probabilidad, la fusión de ambas celebraciones dio lugar al Sermón de las Tortillas, cuya primera referencia en prensa local data de 1897.

El martes de Pascua es festivo local en Teruel junto al lunes de Vaquillas, y los turolenses aprovechan la ocasión para preparar en sus casas las tradicionales tortillas de patata, imprescindible sello gastronómico de la jornada, así como otros productos cárnicos de matanza y las roscas de bizcocho con huevo duro que dan ese toque dulce al tentempié campestre. A media tarde, los grupos familiares y de amigos se dispersan por parajes como la Fuente de los Fabianes, la Cuesta de la Cera o las Atarazanas, elegidos por su proximidad y belleza natural. Allí extienden mantas, sacan las viandas y degustan el menú bajo la sombra de encinas y almendros.

Aunque la ermita original ya no existe y el Sermón de las Tortillas carece de acto religioso desde hace décadas, la esencia de la fiesta permanece intacta. La misa de las cuatro de la tarde y la homilía que daban nombre a este día han sido sustituidas por la camaradería y el disfrute de la comida al aire libre. En lugar de la ceremonia eclesiástica, muchos turolenses optan por rematar la jornada en la plaza de toros, donde tienen lugar las tradicionales vaquillas enfundadas que ponen el broche festivo a una jornada repleta de ocio y folklore.

La relevancia de esta fiesta local no solo reside en su atractivo gastronómico y recreativo, sino también en su capacidad para reforzar los lazos sociales y la identidad cultural de la ciudad. Año tras año, el Sermón de las Tortillas atrae a miles de participantes que, ya sean nacidos en Teruel o visitantes de paso, descubren la autenticidad de una celebración que combina historia, costumbres medievales y buen yantar.

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