Dan por segura la muerte cerebral de la iraní en coma tras ser golpeada por llevar mal el velo

Está al borde de la "muerte cerebral" después de un enfrentamiento con las autoridades por no llevar el velo islámico en el metro de Teherán

Una nueva tragedia envuelve a Irán y despierta conmoción internacional. Armita Garavand, joven de 16 años, se encuentra al borde de la "muerte cerebral" después de un enfrentamiento con las autoridades por no llevar el velo islámico en el metro de Teherán, según informaron fuentes iraníes, incluidas las agencias IRNA y Tasnim.

Según Hengaw, una organización kurda de derechos humanos con sede en Oslo, la joven ha estado en coma desde principios de mes por este incidente.

Sin embargo, IRNA ha negado estas alegaciones y afirma que Garavand se desmayó debido a una bajada de tensión y se golpeó la cabeza con el suelo al caer.

A esto, se suman las imágenes de seguridad mostradas por IRNA en las que Garavand y dos amigas entran en un vagón del metro y poco después dos de ellas salen sosteniendo a la tercera. Pero, Amnistía Internacional ha puesto en tela de juicio estas imágenes, alegando que el vídeo fue manipulado.

Este acontecimiento recuerda el caso de Mahsa Amini, quien murió hace poco más de un año después de ser detenida por no llevar correctamente puesto el velo islámico. A pesar de que las autoridades dijeron que su muerte se debió a causas naturales, este suceso desencadenó protestas contra la República Islámica que solo terminaron después de una represión brutal.

El reciente caso de Garavand coincide con el primer aniversario de la muerte de Amini, el cual se conmemoró el 16 de septiembre en medio de una intensa represión y gran despliegue de fuerzas de seguridad. Paralelamente, el Parlamento Europeo ha otorgado el Sájarov a la libertad de conciencia a Amini y al movimiento "Mujer, Vida y Libertad".

El Gobierno iraní ha intensificado recientemente sus esfuerzos para reforzar el uso del velo, con patrullas en las calles, denegación de servicios y una nueva ley que endurece las penalizaciones por no cubrir el cabello.

Además, en un giro preocupante, un tribunal revolucionario iraní ha condenado a las periodistas Nilufar Hamedi y Elahe Mohammadi, quienes revelaron el caso de Amini, a 13 y 12 años de prisión respectivamente por "cooperar con el Gobierno hostil" de EE. UU. entre otros cargos.

La situación en Irán continúa siendo volátil y la comunidad internacional mantiene la mirada puesta en el país ante estos sucesos. El caso de Garavand se ha convertido en un símbolo de resistencia y lucha por los derechos de las mujeres en el país.