¿Qué han robado en el Louvre? Todas las joyas, al detalle
Un robo de película sacude al Louvre: en solo siete minutos, los ladrones se llevaron ocho joyas históricas de los reyes de Francia, entre ellas piezas de Napoleón y la emperatriz Eugenia.
Un robo digno de una película de acción ha sacudido al museo más visitado del mundo. En apenas siete minutos, un grupo de ladrones profesionales logró sustraer ocho joyas históricas pertenecientes a los reyes de Francia del interior del Museo del Louvre de París.
El golpe, ejecutado con una precisión milimétrica, ha dejado perplejas a las autoridades francesas y ha despertado una oleada de indignación y asombro en el país. Los autores del robo, aún no identificados ni detenidos, consiguieron burlar uno de los sistemas de seguridad más avanzados del mundo y escapar sin dejar apenas rastro.
“Estamos ante Arsène Lupin. Cuesta imaginar que sea tan fácil robar en el Louvre”, declaró Ariel Weil, responsable del distrito Centro de París, aludiendo al célebre ladrón ficticio de la literatura francesa.
UN ROBO EN EL CORAZÓN DE LA CULTURA FRANCESA
Fundado en 1793 en uno de los antiguos palacios de la monarquía, el Louvre es un símbolo mundial del arte y la historia de Francia. Custodia más de 500.000 obras, desde antigüedades egipcias hasta joyas del arte renacentista, y recibe cerca de nueve millones de visitantes al año.
Por ello, el robo no solo supone un golpe al patrimonio francés, sino también una crisis de imagen para una de las instituciones culturales con mayor vigilancia y control de Europa.
Durante su huida, los ladrones dejaron caer la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa española del emperador Napoleón III (1852-1870), que resultó dañada al impactar contra el suelo.
LAS JOYAS ROBADAS: UN TESORO DE LA MONARQUÍA FRANCESA
El botín está compuesto por ocho piezas de incalculable valor histórico y artístico, pertenecientes a distintas reinas y emperatrices de Francia. A continuación, las joyas robadas, pieza por pieza:
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Una diadema de la reina María Amelia, símbolo del estilo neoclásico del siglo XIX.
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Una diadema de la reina Hortensia, heredera del refinamiento de la corte napoleónica.
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Un collar del conjunto de zafiros de María Amelia y Hortensia, acompañado de un pendiente del mismo juego.
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Un conjunto de zafiros, diamantes y oro de Sri Lanka, formado por una tiara, un collar y pendientes, diseñado originalmente para Luis Felipe, rey de Francia (1830-1848), quien lo había adquirido en 1821 como obsequio para su esposa. Este conjunto aparece en el retrato de María Amelia pintado por Louis Hersent en 1836.
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Un collar y un par de pendientes de esmeraldas pertenecientes a la reina María Luisa, regalo de bodas de Napoleón I en 1810. Las piezas fueron fabricadas por la prestigiosa firma Nitot et Fils, precursora de la actual Casa Chaumet.
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Una diadema de la emperatriz Eugenia, elaborada en 1853 por el joyero Alexandre-Gabriel Lemonnier. Está compuesta por 212 perlas y 1.998 diamantes, y se considera una de las joyas más valiosas del Tesoro Público Francés.
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Un broche de corpiño de la emperatriz Eugenia, en forma de lazo con borlas articuladas, adornado con 2.438 diamantes y 196 rosas talladas, una pieza excepcional de la alta joyería decimonónica.
UNA INVESTIGACIÓN ABIERTA Y MUCHAS PREGUNTAS
La policía francesa mantiene abierta una investigación que involucra a unidades de delitos contra el patrimonio y crimen organizado, mientras el Louvre permanece parcialmente cerrado en algunas salas.
Aunque se ha recuperado parte del material dañado durante la huida, las joyas robadas permanecen en paradero desconocido. Las autoridades sospechan que los ladrones podrían haber contado con información interna sobre los sistemas de seguridad y los horarios de vigilancia, lo que explicaría la precisión y rapidez del golpe.

