Voló 13.000 kilómetros para ir a la graduación de su nieto: al día siguiente desapareció

Se han desplegado extensos operativos de búsqueda en los alrededores de Calera
Avión 787 Dreamliner de Air Europa. / AIR EUROPA
Avión 787 Dreamliner de Air Europa. / AIR EUROPA

Un hombre de 72 años desapareció en Estados Unidos apenas unas horas después de llegar desde Kenia con motivo de la graduación de su primer nieto. Reuben Waithaka aterrizó en Alabama tras recorrer casi 13.000 kilómetros, pero al día siguiente de su llegada, salió de la casa de su hijo en la localidad de Calera y no se le ha vuelto a ver.

Las cámaras de la casa registraron su salida a las 11:08 de la mañana, vestido con pantalón caqui, camisa de cuadros azul y blanca y zapatos negros. Aproximadamente media hora más tarde, una cámara de seguridad lo grabó entrando en una gasolinera situada a casi tres kilómetros. Allí saludó al dependiente, accedió a los aseos y, poco después, salió por la puerta trasera. Desde entonces, no ha habido ningún rastro confirmado de su paradero.

La familia de Waithaka, originaria de Kenia, llegó a Estados Unidos el 13 de mayo tras un viaje con escala en Alemania. Aunque el trayecto hasta Frankfurt se desarrolló sin incidentes, durante el segundo tramo hasta Atlanta comenzaron a notar un comportamiento inusual en el anciano. Según relató su hijo Willington Barua, Waithaka se mostró agitado y desorientado en el avión, llegando a necesitar la intervención de un auxiliar de vuelo.

Una vez en tierra, sufrió una caída en una escalera mecánica del aeropuerto de Atlanta, lo que le provocó una lesión en la rodilla. Ya en Calera, fue llevado a urgencias donde se le realizaron varias pruebas, entre ellas una tomografía y análisis de sangre, que no revelaron anomalías.

Tras descansar durante la noche, desayunó con su familia y salió de casa. Su esposa lo siguió brevemente, pero al volver para cerrar el garaje, él ya había desaparecido. Desde entonces, se han desplegado extensos operativos de búsqueda en los alrededores de Calera, localidad situada a unos 48 kilómetros al sur de Birmingham. Las autoridades han utilizado drones, helicópteros, perros rastreadores, cámaras térmicas y vehículos todoterreno sin resultados concluyentes.

La investigación ha determinado que el hombre recibió al menos dos trayectos de conductores ese día. El primero fue ofrecido por un vecino, quien lo acercó a una zona cercana creyendo que era la casa de su hijo. Posteriormente, un conductor de la aplicación DoorDash accedió a llevarlo hasta una gasolinera tras una petición del propio Waithaka, que afirmó querer ir “a la ciudad”.

El último avistamiento verificado se produjo en esa gasolinera a las 11:43 de la mañana. Una testigo declaró haber visto a un hombre con su descripción acceder a un club de caza cercano, donde habría atravesado una valla y entrado en una zona boscosa. Sin embargo, esa pista tampoco ha sido confirmada.

La familia y las autoridades no descartan que Waithaka pudiera estar sufriendo algún tipo de trastorno cognitivo, posiblemente una demencia no diagnosticada. Expertos consultados por la familia han indicado que el entorno desconocido y el estrés del viaje podrían haber agravado su estado mental.

Waithaka no portaba su pasaporte ni dólares estadounidenses, pero sí tenía consigo su teléfono móvil keniano. Según informó el jefe de la policía de Calera, David Hyche, el dispositivo emitió su última señal en Frankfurt, lo que sugiere que podría seguir en modo avión, dificultando su localización. Las autoridades contactaron con el FBI en Nairobi para intentar rastrear el teléfono a través de la operadora africana, aunque sin éxito hasta la fecha.

A raíz de su desaparición, las autoridades locales han realizado registros en edificios abandonados, albergues, hospitales y centros de inmigración, sin encontrar indicios de su presencia. 

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