Alegría se rodea de 40 alcaldes y activa la precampaña en Aragón: "El PSOE gobernará la próxima legislatura"

Alegría insistió en que el PSOE no solo aspira a disputar la presidencia, sino que se considera preparado para asumirla.

La cuenta atrás hacia las urnas ha empezado y el PSOE aragonés ha querido marcar territorio desde el primer minuto. A las pocas horas de confirmarse el adelanto electoral, Pilar Alegría reunió este lunes a una cuarentena de alcaldes y alcaldesas socialistas para lanzar un mensaje nítido: el partido se ve ya en posición de disputar y ganar el Gobierno de Aragón en la próxima legislatura.

En ese encuentro, la secretaria general del PSOE Aragón presentó el bloque municipal como su principal aval. “Son el mejor ejemplo de la política que hacemos”, trasladó a los regidores, a quienes situó como escaparate de un proyecto basado —según defendió— en la cercanía, la presencia en el territorio y la escucha cotidiana de las demandas vecinales. La fotografía no fue casual: en una precampaña que se anuncia corta y muy polarizada, Alegría busca apoyarse en la red local socialista para trasladar la idea de alternativa “desde abajo”, desde los ayuntamientos.

El discurso tuvo un adversario claro. Alegría cargó contra el presidente aragonés, Jorge Azcón, al que acusó de haber gobernado estos dos años sin capacidad de tejer acuerdos y sin la gestión necesaria para dar respuesta a los problemas de la comunidad. En su diagnóstico, el Ejecutivo autonómico ha mostrado falta de entendimiento con el resto de fuerzas y una actuación insuficiente en las prioridades de Aragón.

La dirigente socialista atribuyó además la convocatoria de elecciones a una decisión personal del presidente, y no a una consecuencia inevitable del bloqueo presupuestario. Según su versión, el adelanto responde a una estrategia calculada y a la negativa de Azcón a explorar una vía de diálogo con el PSOE que permitiera sacar adelante las cuentas. En ese punto, elevó el tono al sostener que el presidente ha rechazado deliberadamente cualquier acuerdo y ha preferido un escenario de confrontación.

Alegría insistió en que el PSOE no solo aspira a disputar la presidencia, sino que se considera preparado para asumirla. “El Partido Socialista es la alternativa y es el partido que va a gobernar la próxima legislatura en Aragón”, afirmó ante los alcaldes, en una declaración que busca convertir la precampaña en una pugna directa entre dos modelos: el que, a su juicio, representa el municipalismo socialista y el que atribuye al actual Gobierno autonómico.

El mensaje interno también fue claro: unidad y movilización. En el PSOE aragonés interpretan que la cita electoral obligará a acelerar la maquinaria territorial y a cerrar filas para una campaña con poco margen de maniobra. La presencia de cargos municipales pretende funcionar como una estructura de arranque inmediato, capaz de sostener actos, mensajes y presencia en toda la comunidad con rapidez.

En el horizonte, Alegría dibuja un relato electoral que se apoya en la idea de cambio. Su estrategia pasa por presentar el adelanto como una oportunidad para “reconstruir” una mayoría de gobierno y por responsabilizar a Azcón de haber llevado la legislatura al límite. La batalla ya no es solo por el Presupuesto que no salió, sino por quién logra imponer la interpretación: si el adelanto fue la única salida posible o la decisión política de un presidente que, según el PSOE, eligió la ruptura antes que el acuerdo.

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