La frase de Azcón que resuena para convocar elecciones tras el bloqueo político: "Estar sin Presupuesto no es gobernar"

La ruptura del diálogo con Vox —socio de investidura y apoyo clave en 2024— ha terminado por llevar la legislatura al punto de no retorno.

Aragón se asoma a un escenario inédito desde que recuperó sus instituciones autonómicas: habrá elecciones anticipadas. El presidente del Gobierno aragonés, Jorge Azcón, ha anunciado este lunes la disolución de las Cortes y la convocatoria de comicios para el 8 de febrero, después de asumir que la Comunidad no contará con Presupuestos para 2026.

La ruptura del diálogo con Vox —socio de investidura y apoyo clave en 2024— ha terminado por llevar la legislatura al punto de no retorno.

La decisión llega dos años y siete meses después de las últimas autonómicas. En 2023, el PP ganó, pero se quedó lejos de la mayoría absoluta y necesitó a Vox para sacar adelante la investidura y los principales acuerdos parlamentarios. Desde entonces, la aritmética condicionaba cada votación importante. La negociación presupuestaria, que debía servir para consolidar el tramo final de mandato, se ha convertido en el detonante del adelanto.

Azcón ha defendido su medida con una idea central: gobernar sin cuentas públicas equivale a gestionar con el freno echado. “Estar en el Gobierno sin Presupuesto no es gobernar”, ha resumido en una comparecencia en Zaragoza. El presidente ha señalado que la negociación con Vox se intentó “aquí y en Madrid”, pero ha acusado al partido de Alejandro Nolasco de priorizar objetivos nacionales y mantener una estrategia de bloqueo. Con ese diagnóstico, el Ejecutivo autonómico ha optado por trasladar la decisión a las urnas.

El calendario: campaña corta y navidades por medio

El decreto de disolución se publicará este martes, un trámite que activa el reloj electoral con el margen mínimo previsto por la ley: 54 días hasta la cita con las urnas. La campaña arrancará el 23 de enero, lo que deja a los partidos un tiempo limitado para cerrar candidaturas, perfilar mensajes y ordenar alianzas, con las fiestas navideñas en medio y una precampaña inevitablemente exprés.

El adelanto tiene además efectos colaterales en la política estatal. El PSOE concurrirá con Pilar Alegría como cabeza de lista, hoy ministra de Educación y portavoz del Gobierno.

La incompatibilidad entre ser candidata autonómica y mantener un puesto en el Consejo de Ministros obligará a Pedro Sánchez a relevarla en el Ejecutivo central cuando se formalice su candidatura, un movimiento que añade tensión interna a un momento ya delicado para el Gobierno.

Por qué no hubo salida: ni Vox ni “plan B” con el PSOE

En su explicación, Azcón ha descartado dos vías que sobrevolaron las últimas semanas: reproducir el pacto PP-Vox de la Comunidad Valenciana o aceptar la oferta del PSOE para facilitar la aprobación de las cuentas.

El consejero de Hacienda, Roberto Bermúdez de Castro, ya había argumentado públicamente que las exigencias de Vox incluían medidas “fuera de la legalidad” y que, por tanto, no podían incorporarse a un Presupuesto autonómico. El presidente ha insistido en que su objetivo es un Ejecutivo con capacidad real para sacar adelante unas cuentas “limpias” y operativas.

La oposición ha leído el adelanto de otra manera. Pilar Alegría ha respondido con un vídeo acompañada de alcaldes y alcaldesas aragoneses, en el que se presenta como alternativa directa: “Hasta ahora yo era la oposición a Jorge Azcón, hoy soy ya la alternativa”, ha afirmado. La dirigente socialista acusa al presidente de anteponer su estrategia electoral a la estabilidad de la Comunidad y de cerrar la puerta a cualquier entendimiento.

Desde Vox, Alejandro Nolasco ha acusado a Azcón de moverse por “tacticismo”, ha negado que sus exigencias fueran ilegales y ha defendido que si ciertas medidas son posibles en otras autonomías, también lo serían en Aragón. La formación asegura que no teme unas elecciones y pone el foco en el coste económico del adelanto.

Un objetivo claro: gobernar con menos dependencias

Con la convocatoria ya sobre la mesa, Aragón abre una campaña breve y de alta fragmentación, con ocho fuerzas actualmente en las Cortes y un tablero donde cualquier suma puede resultar decisiva.

Azcón busca reforzar al PP para depender menos de Vox; la izquierda aspira a convertir el adelanto en un castigo a la gestión del presidente. Por primera vez en su historia autonómica, Aragón votará antes de tiempo. Y lo hará con una pregunta de fondo: si el bloqueo presupuestario es un accidente político… o el síntoma de una mayoría que ya no existía.

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