El alud de Panticosa donde murieron tres montañeros: qué ocurrió en segundos y por qué no hubo margen de reacción
La escena engañaba. Un día aparentemente “tranquilo”, nieve sin grandes espesores a simple vista y una de las zonas más frecuentadas del invierno en el entorno del Balneario de Panticosa. Pero en alta montaña, a veces, lo peligroso no es lo que se ve, sino lo que “sostiene” la ladera por dentro.
Este lunes 29 de diciembre de 2025, una avalancha en el pico Tablato sorprendió a un grupo de seis personas que practicaban esquí de travesía. Tres murieron —Jorge García-Dihinx, Natalia Román y Eneko Arrastua—; una mujer resultó herida leve por hipotermia y otros dos salieron ilesos y dieron el aviso al 112 alrededor de las 13:00, facilitando la localización del accidente.
Una “placa” que se rompió como un cristal
La explicación técnica apunta a un fenómeno conocido y temido: el alud de placa. No necesita una nevada espectacular para desatarse. Basta con que se forme una capa compacta (por viento, rehielo y alternancia de temperaturas) sobre estratos más débiles.
Cuando esa placa se fractura, se desliza de golpe y arrastra todo lo que hay encima, con una violencia difícil de esquivar incluso para gente muy experimentada.
En esas fechas, el propio boletín nivológico advertía de placas de viento aún frágiles en alta montaña, capaces de romperse “ante sobrecargas débiles” (como el paso de un esquiador) y generar aludes de tamaño suficiente para enterrar a un grupo.
Un rescate al límite: 700 metros de recorrido y hasta 12 de profundidad
Tras la alerta, se activó un operativo complejo con los GREIM, apoyo aéreo, médico del 061 y perros de búsqueda. Los equipos trabajaron en un terreno de alta montaña, con condiciones plenamente invernales. En medios locales se ha descrito un alud de gran tamaño, con cientos de metros de anchura, recorrido cercano a los 700 metros y acumulaciones de varios metros en puntos concretos, lo que da idea de la magnitud del arrastre y de lo difícil que resulta localizar a alguien sepultado.
Quiénes eran las víctimas
Entre las víctimas estaba Jorge García-Dihinx, pediatra del Hospital San Jorge de Huesca y divulgador muy conocido en montaña por su faceta ligada a la meteorología y la seguridad en rutas. Junto a él falleció su pareja, Natalia Román, deportista habituada a la alta montaña, y Eneko Arrastua, montañero de 48 años, vecino de Irún.
“Con nieve, el riesgo cero no existe”: la lección que deja el Tablato
La tragedia reabre una realidad incómoda: la experiencia reduce riesgos, pero no los elimina. En situaciones de manto inestable, el margen de reacción puede ser mínimo.
Para quienes vayan al Pirineo estos días, los especialistas insisten en lo básico (y lo más olvidado cuando el plan “tira”):
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Consultar boletines de aludes y meteo antes de salir.
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Evitar laderas propensas a placas (especialmente con viento reciente).
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Llevar y saber usar DVA/ARVA, pala y sonda, y entrenar el autosocorro.
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Elegir itinerarios conservadores cuando el boletín hable de placas de viento o capas débiles.