Aragón arrastra un déficit estructural de 400 millones: el agujero propiciado por el Estado
El déficit estructural de Aragón se ha convertido en una losa recurrente en cada negociación financiera con el Estado. El Gobierno autonómico calcula que la comunidad sufre una infrafinanciación superior a los 400 millones de euros anuales, -datos de la Cámara de Cuentas autonómica- una brecha que no se explica por un mal comportamiento del gasto, sino por cómo está diseñado el sistema de financiación autonómica y por las particularidades demográficas y territoriales del territorio aragonés.
400 millones menos… cada año
La cifra no es retórica. El consejero de Hacienda de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, lo ha repetido en varias ocasiones y lo hizo ayer en los mismos términos. En el fondo, considera que prestar los servicios públicos supone un mayor coste en Aragón que en otras comunidades, debido a la despoblación y la situación de los pequeños municipios.
La comunidad soporta un coste fijo muy elevado para mantener escuelas rurales, consultorios médicos, transporte escolar, carreteras locales o servicios sociales en cientos de pequeños municipios, muchos de ellos con menos de 200 habitantes. Este sobrecoste no está compensado por el actual modelo, diseñado en 2009 y que lleva una década considerado “agotado” por expertos y organismos independientes.
A este desequilibrio estructural se añade un dato adicional: Aragón es una de las dos únicas comunidades autónomas que recibirá menos recursos del sistema de financiación en 2025, con una caída de 87 millones de euros respecto a 2024, según las cifras remitidas al Congreso de los Diputados por el Ministerio de Hacienda. Las estimaciones de la AIReF ya advertían que Aragón podía sufrir una merma cercana a los 200 millones, debido al ajuste de las entregas a cuenta y a la evolución de la “población ajustada”, la fórmula que determina cuánto recibe cada territorio.
Un problema de diseño, no de ciclo económico
La infrafinanciación aragonesa tiene carácter estructural. Es decir, no depende del ciclo económico ni de si la recaudación tributaria crece más o menos: se repite año tras año. El corazón del problema está en la población ajustada, un indicador que pondera factores como dispersión, envejecimiento o superficie.
El problema es que su peso es insuficiente para territorios extensos y poco poblados. Aragón es el cuarto territorio más grande de España, con más de 730 municipios y una densidad media de población de apenas 28 habitantes por kilómetro cuadrado.
La prestación de servicios en este tipo de territorios es mucho más costosa que en comunidades urbanas o muy concentradas. El resultado es un déficit que se traduce en menos margen para invertir, más presión sobre los gastos corrientes y una mayor dependencia de la deuda.
Se ha solicitado formalmente desde el Gobierno aragonés al Ministerio de Hacienda que las variables correctoras (despoblación, dispersión y orografía) tengan un peso de hasta el 5% en el cálculo, frente a la propuesta inicial del Ministerio que las obviaba. En términos de apoyos políticos,
Un agujero que condiciona inversión, servicios y fiscalidad
En términos macroeconómicos, 400 millones suponen casi un 1% del PIB aragonés. Y representan una parte muy significativa del presupuesto no financiero de la comunidad. Este desequilibrio fuerza a realizar renuncias anuales, como menor inversión en infraestructuras, digitalización y transición energética, limitaciones para reforzar servicios sanitarios y educativos o más presión para recurrir al endeudamiento.
La dificultad se agrava porque el Estado se reserva la mayor parte del margen de déficit. En la senda anunciada por el Ministerio de Hacienda, las comunidades solo podrán incurrir en un 0,1% de déficit, mientras que el Estado retiene dos puntos completos del 2,1% disponible para todo el país.
El factor Cataluña y la nueva financiación autonómica
La tensión se amplifica con el anuncio de Hacienda de que propondrá una reforma del modelo autonómico con “15 o 20 medidas” y con la posibilidad de acuerdos bilaterales con Cataluña. Aragón ha advertido que no aceptará un modelo singular que reduzca la bolsa común de recursos. “No podemos pasar de un sistema injusto a uno todavía más desigual. No puede haber comunidades de primera y de segunda”, reiteró el consejero.
Según cálculos internos del Gobierno autonómico, Aragón está infrafinanciada en más de 400 millones, mientras que Cataluña —con un sistema singular inspirado en el Concierto Vasco— obtendría más recursos sin renunciar a los del sistema común.
