La DGA de Azcón rechaza cualquier acuerdo con el PSOE porque "no es de fiar" y Alegría tilda de "capricho" las elecciones
La reunión celebrada este miércoles entre Jorge Azcón y Pilar Alegría no solo cerró la ronda de contactos para intentar salvar el presupuesto de 2026: confirmó que los dos grandes partidos afrontan la negociación desde relatos completamente opuestos. Y en esa brecha, cada vez más profunda, el Gobierno de Aragón ha encontrado argumentos para justificar lo que ya se asume en el Pignatelli: el adelanto electoral está más cerca que la aprobación de unas cuentas imposibles.
Mientras la secretaria general del PSOE-Aragón acudió con una propuesta de mínimos y un mensaje de colaboración, el Ejecutivo autonómico interpretó el movimiento socialista como un gesto “tardío, táctico y carente de credibilidad”. Así lo transmitió el consejero de Hacienda, Roberto Bermúdez de Castro, quien ha tomado en estas semanas un papel central en la construcción del discurso gubernamental.
La líder socialista sostiene que el Gobierno aragonés está tratando de construir un relato en torno a una supuesta imposibilidad de entendimiento y que se busca “una excusa” para justificar los dos caminos que —a su juicio— Azcón ya valora seriamente: pactar con Vox o convocar elecciones. En este último punto fue especialmente contundente. Alegría afirmó que un adelanto electoral en Aragón solo podría explicarse “por capricho, por interés personal o por incompetencia”, recordando que la Comunidad “necesita presupuestos, no un calendario electoral adelantado”.
Acompañada por el portavoz socialista Fernando Sabés, la secretaria general defendió que todavía hay margen para el acuerdo y que el PSOE no acude con posiciones maximalistas ni exigencias difíciles de asumir. “Cuando hay vocación de negociación, se viene con propuestas sensatas y realistas”, subrayó, reconociendo que no se puede aspirar a coincidir en todo, pero sí en lo fundamental.
La dirigente socialista concluyó su intervención reiterando que la pelota está ahora en manos del presidente autonómico. “Si Azcón no quiere llegar a consensos con el PSOE, lo tendrá que explicar él”, deslizó.
El PP desconfía del PSOE: “No es una oferta seria”
Alegría llegó al Pignatelli con un documento firmado en el que ofrecía aprobar el techo de gasto y abrir una comisión técnica para negociar el presupuesto. Pero la respuesta del Gobierno fue tan rápida como dura: las propuestas socialistas ya están incluidas en las cuentas y su nueva disposición es pura estrategia electoral.
Bermúdez de Castro fue explícito: "El PSOE no ofrece garantías y puede votar sí al techo de gasto y eternizar el trámite presupuestario". Y su giro responde, según el consejero, al “miedo” de Alegría a quedar relegada a la política autonómica en caso de perder peso en Madrid.
Con ese marco, el PP considera incoherente aceptar un acuerdo con quien ha sido —según sus palabras— la “voz principal del sanchismo” en el Gobierno de España. “Alegría ha unido su trayectoria a Pedro Sánchez durante demasiados años y ahora no puede presentarse como garante del consenso”, añadió Bermúdez de Castro, elevando el tono político de la jornada.
El Gobierno insiste: la vía socialista no desbloquea nada
El Ejecutivo aragonés mantiene una premisa: si el presupuesto depende exclusivamente del PSOE, la legislatura queda políticamente herida. El PP no quiere aparecer como rehén de la izquierda ni dar a Vox el relato perfecto para acusar a Azcón de “virar hacia el sanchismo”.
Por eso, pese a que la oferta socialista permitiría aprobar el techo de gasto de manera inmediata, el Gobierno sostiene que se trata de una salida “solo aparente”. Según fuentes del entorno del presidente, apoyarse en el PSOE para unas cuentas que deberían marcar la hoja de ruta de un Gobierno “liberal y reformista” sería “políticamente incongruente” y dañaría la credibilidad del proyecto.
El PP carga contra el PSOE: “Esto no va de diálogo; va de supervivencia personal”
El Ejecutivo no oculta que interpreta la estrategia socialista como un intento de frenar el adelanto electoral. En esa línea, Bermúdez de Castro vinculó la oferta de Alegría a “la necesidad de conservar su rol nacional” y evitar una candidatura autonómica a la defensiva.
Mientras la líder socialista insiste en que Azcón baraja elecciones “por capricho, por interés personal o por incompetencia”, en el PP replican que la decisión no depende del deseo, sino del bloqueo generado por Vox y por la imposibilidad de construir una mayoría realista con ningún otro grupo.
A la espera de la última reunión entre PP y Vox —prevista para finales de esta semana— en el Pignatelli hay una sensación extendida: la legislatura está agotada si Nolasco no cambia de rumbo. El Gobierno insiste en que no habrá un nuevo presupuesto alternativo: o Vox acepta las cuentas tal como están redactadas o Aragón irá a elecciones.

