El abogado que creó su despacho desde cero y confía en la honestidad: "Prefiero abarcar menos y hacerlo bien"
Cristian Monclús tiene 33 años y lleva diez ejerciendo como abogado penalista en Zaragoza, una vocación que le viene "de siempre"
Nos citamos con Cristian Monclús en una cafetería de la calle Joaquín Costa, a pocos metros de su despacho. No viene solo, lo hace acompañado de Paula Martínez, una de las recientes incorporaciones en su bufete. "Es una gran abogada con un gran potencial", nos dice Cristian antes de comenzar la entrevista.
A pesar de que lleva diez años ejerciendo como letrado en Aragón, es muy joven. Tan solo tiene 33 años. Contrasta con su juventud lo claras que tiene las cosas. "La abogacía ha sido y es mi pasión desde siempre, desde muy joven. Y eso que en mi familia no ha habido ningún letrado", cuenta a HOY ARAGÓN.
Se ha hecho, dice, "a si mismo", sin depender de nadie y así quiere seguir trabajando y viviendo. "Creé el despacho de la calle Costa desde cero. Para mi cada día es un aprendizaje y puedes aprender de cualquiera", se sincera.
Ha llevado algunos casos polémicos y mediáticos como penalista, y tiene claro que lo que decide un magistrado no necesariamente tiene que ser lo que realmente pasó. "Son verdades judiciales, no la verdad real. En los casos, te asomas a las vidas de tus clientes y los conoces, a veces más y otras menos", dice Monclús.
Hay relaciones que siempre permanecen en el recuerdo. Como el caso de uno de sus primeros clientes como penalista. "Fue en 2018; a mi cliente le pedían 21 años por violación a menores. Yo siempre creí en su inocencia; en un momento dado se dirigió a mi y me dijo que me dejaba tomar la decisión de celebrar o acordar, y el acuerdo era entrar en prisión", cuenta.
Por suerte, salió bien para los intereses de su representado y le absolvieron. "Saber que tu decides es una gran responsabilidad", añade este abogado zaragozano, que reconoce que no todo le ha ido bien, pero que de todo se aprende.
Es muy consciente, al contarnos casos como éste, que en sus manos está el futuro de las personas a las que representa, y a veces uno, según cuenta, se involucra demasiado. "Nuestro trabajo está instrumentalizado y, al mismo tiempo, reconozco que es muy complicado aislarse de todo", analiza Cristian.
"En un mundo de sombras, hay que ser cauteloso"
Le preguntamos a Monclús por el día a día como letrado, cuando le toca salir de su despacho y asistir a juicios en la Audiencia Provincial de Zaragoza, en el Palacio de la Justicia o en otras salas de capitales de España, y coincide con otros compañeros.
"Yo intento tener buena relación con todos, pero reconozco que, en esta profesión, tienes que ser cauteloso. Es un mundo de sombras y disfraces, y toca ser humilde y no muy pretencioso", aconseja Monclús. En el estrado, Monclús siempre tiene un pero a sus intervenciones. "Hay que tener disciplina; siempre buscas hacerlo mejor, eso es inevitable", se sincera.
Su clientela ha nacido del boca a boca, y así sigue funcionando en su bufete de abogados. Asegura que, respecto al volumen de trabajo, prefiere hacer menor y defender bien. "Luego están los casos en los que no conectas. Me pasó con una cliente a la que le dije que quizá no era la persona que estaba buscando. Muchas veces no depende del dinero, hay otras cosas, por ejemplo, la honestidad", dice Cristian.
Por eso quizá, Monclús reconoce que siempre ha huido de grandes despachos de abogados, que prefiere tener algo más pequeño desde donde sentirse más cómodo. "No me gusta depender de nadie. Y luego, quiero añadir a esto que te comentaba de la honestidad que no puedes engañar a un cliente ni prometer nada que no sepas si vas a cumplir, sobre todo si no depende de ti. Esto es primordial", reflexiona Monclús.
Pintar y hacer deporte para poder seguir adelante
Monclús reconoce que su oficio desgasta mucho y asegura que hay que estar en forma para entrar en salas de juzgados. "Un juicio consume mucha energía", afirma este joven letrado zaragozano.
El deporte no es lo único que hace para, como dice, "estar en forma".
"Pinto cuadros al óleo. Lo hago para mí y para liberarme. suelo pintar, desde rostros de mujeres africanas, hasta personas relevantes en diferentes campos, como el de la música. He pintado hace poco retratos de Fredy Mercury y Sting", afirma Monclús.
Otra de las cosas que ha hecho recientemente y, nos confiesa, le ha ayudado mucho, es el Camino de Santiago. "Me he encontrado a muchos abogados y profesores allí", dice entre risas.
Junto a esta rutina saludable hay que hablar también como apoyo principal en su vida de su familia.
"Mis padres siempre me han apoyado. Mi madre vino a sala una vez pero se quedó fuera por vergüenza. Luego vino más veces y ya entró a escucharme. Estoy orgulloso de ellos y de que me sigan", cuenta Cristian-

