La cueva de Aragón que estuvo habitada: fue refugio de brujas y ahora de 500 murciélagos
Está rodeada de leyendas de brujería y formaciones naturales sorprendentes
En pleno Pirineo aragonés, entre el pintoresco pueblo de Villanúa y las imponentes montañas que lo rodean, se encuentra uno de los secretos mejor guardados de la comarca: la Cueva de las Güixas. Este conjunto de galerías naturales, que se originaron hace unos 25.000 o 30.000 años por la acción del agua sobre la roca caliza, ha sido testigo de numerosos eventos históricos y leyendas que la han convertido en un lugar cargado de misticismo. Hoy, es uno de los destinos más fascinantes para los amantes de la espeleología y los curiosos que se adentran en su interior.
UN LUGAR DE HISTORIA Y MISTICISMO
La cueva ha tenido múltiples usos a lo largo de la historia. Desde ser habitada durante el Neolítico, hasta convertirse en un refugio para brujas en el siglo XV, la Cueva de las Güixas ha estado siempre rodeada de misterio. Se dice que durante siglos, mujeres practicaban rituales y aquelarres en su interior, lo que les valió ser acusadas de brujería y condenadas por la Inquisición. El hallazgo de documentos manuscritos y las leyendas orales contribuyen a esta atmósfera enigmática que envuelve la cueva.
Además de su vinculación con las brujas, la Cueva de las Güixas fue utilizada durante las Guerras Carlistas y la Guerra Civil como refugio de soldados y prisioneros. Los restos de esta época aún pueden verse en algunos de los grabados dejados por los prisioneros del régimen franquista, que malvivían allí como parte de los ‘Batallones de Castigo’.
UN PARAJE NATURAL ÚNICO
El entorno que rodea la cueva es igualmente impresionante. Localizada en un macizo montañoso, es parte de la Red Natura 2000 y se ha convertido en un lugar protegido gracias a su especial valor ecológico. Unos 500 murciélagos residen en su interior, lo que motivó su inclusión como Lugar de Interés Comunitario (LIC). A pesar de la presencia de los murciélagos, la cueva es accesible al público mediante visitas guiadas, pero con la condición de realizar una reserva previa para no perturbar a sus habitantes nocturnos.
UN RECORRIDO ESPERANZADOR POR EL SUBSUELO
La visita a la cueva comienza en el Centro de Interpretación Subterránea, inaugurado en 2009. Desde allí, los visitantes son guiados a través de un recorrido fascinante que desvela la geología de la cueva y la historia de sus primeros habitantes. La Sala Collarada, la Sala Rhinolophus (dedicada a los murciélagos), la Catedral y la Chimenea son solo algunos de los puntos más impresionantes de la cueva. Cada una de estas salas revela formaciones de estalactitas, estalagmitas, columnas y gours, que han ido moldeándose durante miles de años para crear verdaderas esculturas naturales.
EL DOLMEN DE LAS GÜIXAS Y SUS MISTERIOS
Al salir de la cueva, los visitantes pueden explorar el entorno exterior, donde se encuentra el Dolmen de las Güixas, un monumento megalítico que data de la prehistoria. Este dolmen, con su cámara funeraria perfectamente conservada, es otro de los muchos enigmas históricos que guarda esta zona.
UN LUGAR PARA EL AVENTURERO Y EL CURIOSO
La Cueva de las Güixas es un destino que ofrece una experiencia única tanto a los amantes de la espeleología como a los interesados en la historia y la leyenda. Además de ser un sitio de gran valor natural, su conexión con la magia de antaño y su vinculación con diferentes momentos históricos la convierten en un lugar imprescindible para quienes visitan el Pirineo aragonés. La combinación de su belleza natural, su rica historia y su misticismo la convierte en un destino inolvidable para todos los que se aventuran a explorarla

